31 minutos comenzó hace más de dos décadas como un programa infantil construido a partir de una parodia, hecha con títulos, de un famoso noticiero de la televisión chilena que se emitió entre 1975 y 1988. Pero pronto se transformó en un fenómeno cultural transgeneracional, internacional y multiplataforma, que divierte por igual a grandes y chicos desde México hasta Argentina, con un humor muy particular donde, si bien puede haber mensajes educativos y algunos guiños –explícitos o implícitos– de crítica social, cultural o ambiental, también hay una fuerte apuesta por lo absurdo, las situaciones sin sentido y la bondad.
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Para tener una idea de hasta dónde llega la popularidad de 31 minutosbasta con señalar que el 6 de octubre su banda musical, y algunos de sus títulos más famosos, se presentaron por invitación de la National Public Radio (NPR) de Estados Unidos en el canal de YouTube Tiny Desk Concerts, logrando un millón de reproducciones en menos de 12 horas, con lo cual rompieron un récord que había impuesto Billie Eilish. A la fecha, esa presentación suma ya 13,4 millones de vistas y ha recibido muy buenos comentarios, entre otras cosas, por las ‘sutiles’ alusiones que en ella se hicieron a la situación que miles de inmigrantes sin papeles están viviendo en Estados Unidos.
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A finales de noviembre, estos títulos chilenos –que nacieron en el 2003 como un programa de Televisión Nacional de Chile y luego se internacionalizaron a través de plataformas como Nickelodeon, Cartoon Network y Boomerang, entre otras– volvieron a ser noticia con el estreno en Amazon Prime Video de su segunda película, titulada 31 minutos: calurosa navidad.
Amena, entretenida y muy bien realizada, la película es una suerte de aventura y musical navideña a la vez. La trama ocurre en Titirilquén, una urbe castigada por una insoportable ola de calor (en el hemisferio sur, en diciembre es pleno verano) y donde sus habitantes pasan del agobio por el sofoco a la angustia de saber que este año no recibirán sus esperados regalos de Navidad.
La noticia llega en plena emisión del noticiero ’31 minutos’, cuando Tulio Triviño Tufillo, el título presentador de ese espacio y personaje central de la serie, debe interrumpir sus reportes sobre el agobiante calor para dar paso a una conferencia de prensa extraordinaria desde el castillo de Santa Claus, en el Polo Norte.
La vocera oficial de Santa, Bufandina Escarcha, informa que, a pesar de los múltiples rumores surgidos a causa del cambio climático y los problemas que este ha causado, Santa repartirá los regalos con total normalidad en todo el mundo, con la única y lamentable excepción de Titirilquén, ya que Santa teme que sus “renos no resistan el viaje” por las altas temperaturas que allí se registran.
Como Santa no irá a Titirilquén, Bodoque se ofrece para ir a buscar los regalos al Polo Norte. Foto:Video Amazon Prime
En medio del desconsuelo generalizado, Juan Carlos Bodoque, el conejo rojo que es el periodista estrella de la serie, se ofrece a ir hasta el Polo Norte para traer los regalos a Titirilquén y así salvar la Navidad de todos.. Y mientras Bodoque se enfrenta a toda clase de obstáculos –y tentaciones– para lograr su cometido, sus colegas del noticiero organizan un espectáculo para entretener a los ‘titirilquenses’ mientras llegan los regalos.
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Una de las estrellas invitadas al citado espectáculo es nada menos que Julieta Venegas, quien, en una armonía perfecta con este mundo de títulos, interpreta magistralmente Mi muñeca me habló, una canción compuesta por Álvaro Díaz, cocreador de 31 minutospara un personaje de la serie llamado Flor Bovina.
La presencia de Julieta Venegas es, sin duda, un importante guiño a los fans de México, uno de los países donde más éxito ha tenido. 31 minutos: tanto, que se transmitió por televisión abierta.
La cantante mexicana Julieta Venegas tiene una aparición especial en la película. Foto:Video Amazon Prime
Hablan los creadores
En la gala de presentación de esta película, que tuvo lugar en el Centro Cultural Matucana 100, de Santiago de Chile, se impuso el récord Guinness de la alfombra roja con la mayor cantidad de títulos jamás vista. En ese marco, EL TIEMPO tuvo la oportunidad de conversar con dos de los creadores de la serie.
El primero de ellos, Álvaro Díaz, respondió a una pregunta obvia: ¿Cómo es posible que una idea tan chilena, en el sentido de su humor, temas y contexto, se haya vuelto tan universal y haya llegado a muchos países y entusiasmado a personas de otras realidades muy distintas a la chilena? Su respuesta: “cualquier persona de este mundo es de alguna parte, y uno no reniega de eso, pero el deseo de comunicarse es más poderoso que cualquier limitación de idioma, de manera de ser… Y cuando uno quiere acercarse al otro, lo logra. Y yo creo que 31 minutos tiene una gran vocación de querer compartir y acercarse a otros”.
¿Cómo lograrán juntar tantas generaciones a través de esta idea?
31 minutos es para niños, pero no todas las cosas infantiles son solo para niños. Primero, porque los que hacemos 31 minutos no somos niños y somos nuestro primer público: es decir, primero nos tiene que gustar a nosotros, tenemos que reír, tenemos que pasarla bien haciendo lo que hacemos, y eso, creemos, hará que otros la pasen bien. Segundo, porque a muchas personas les gustan las cosas para niños. Veo un montón de cosas que están hechas para ellos y no son exclusivamente para niños. Y tercero, porque todos tenemos alguna dimensión infantil, algún grado de ese niño que vivió y vive dentro de nosotros.
¿Cómo definiría el tipo de humor que manejan?
Es un humor familiar, anclado en la realidad como un gran concepto. No es un humor de cosas que pasan a diario, de noticias. Y es muy ajeno a la ‘gravedad’. No se toma nada muy en serio, ni se cae en el ‘deber ser’ ni en la moraleja… En esa cosa como educativa que tiene la televisión infantil en Latinoamérica: de intentar hacer un modelo, de ser una extensión de la escuela, 31 minutos es todo lo contrario a una extensión del colegio.
‘No tenemos agenda’
Pedro Peirano, otro de los creadores de 31 minutostambién conversó con EL TIEMPO. Y el primer tema giró en torno a la necesidad de no tratar a los niños como si vivieran en un mundo que no existe. “Creo que es muy importante hablar de este mundo, que es un mundo absurdo… Y por eso es que nuestro humor es absurdo, que es lo que realmente le da sentido frente a la absurda realidad que vivimos. el planteamiento central es no salirse o intentar huir del mundo en el que vivimos, sino mirarlo de una manera humorística, parodiarlo”.
¿Y en ese filón humorístico hay algunas temáticas que predominan más que otras, o no?
Es lo que sea gracioso. El mundo es la gente. 31 minutos es humano y creo que por eso ha traspasado fronteras, porque en muchos lados se viven no solo situaciones similares, sino idénticas.
El mundo es la gente. 31 minutos es humano y creo que por eso ha traspasado fronteras, porque en muchos lados se viven no solo situaciones similares, sino idénticas.
Pedro PeirañoCocreador de 31 Minutos
Hay mucho adulto que los sigue, ¿cómo leen esto?
Es un humor absurdo que, aunque se disfraza de humor de niños, puede ser muy adulto, y esa es la gracia de lo que hacemos. Este es un programa que, si bien es para niños, en realidad es para todos nosotros.
¿El tema de la crítica social es importante en el alma de lo que hacen?
Sí, pero no es una agenda. No hay una agenda. Es lo que sea divertido. La banalidad es divertida para nosotros y la explotamos mucho. No hay una agenda para salvar a la humanidad…
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Vuelven a Colombia
31 Minutos Calurosa Navidad Foto:31 minutos
El multiformato es un sello de 31 minutos. Aparte de su banda, que ya ha tocado en varias ciudades de América Latina, incluido Rock al Parque en Bogotá, fueron el primer grupo de títulos en presentarse en el Festival de Viña del Mar (Chile) y en Lollapalooza. Han hecho obras de teatro, cine (su primera película, 31 minutos: la películase estrenó en 2008) y hasta un museo itinerante.
Y la buena nueva es que sus fans colombianos podrán disfrutar doblemente de su presencia en el 2026. Primero, porque se presentarán en el Estéreo Picnic, y segundo, porque su espectáculo Radio Guaripolo II estará en marzo en el Movistar Arena de Bogotá.
REDACCIÓN DOMINGO
santiago de chile
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