No ha estado paseándose por alfombras rojas, publicando fotos en Instagram o regalando colaboraciones mientras se tomaba un descanso desde su última gira: Harry Styles ha estado corriendo maratones. El artista, que alcanzó la gloria en 2023 adjudicándose el Grammy al Álbum del Año por La casa de Harrybajó definitivamente la persiana a la industria musical y la dejó así durante casi tres años. Unos años que ha aprovechado para olvidarse de su estatus de estrella y jugar a ser un poquito más humano. Styles hizo en 3 horas y 24 minutos el Maratón de Tokio en marzo de 2025 y, seis meses más tarde, el Maratón de Berlín en 2 horas y 59 minutos bajo el nombre de Sted Sarandos.
Después de haber hecho con el galardón más codiciado para cualquier persona que se dedique a esta disciplina, nadie podía esperar que Harry Styles probara suerte en el mundo del atletismo. Sin embargo, los artistas que más nos llaman la atención son aquellos que hacen lo que no esperamos que hagan. Beyoncé, Lana Del Rey, Taylor Swift, Lady Gaga… su permanencia en el foco público permanece porque nadie es capaz de predecir su siguiente paso. Y Harry Styles, que parece haber tomado nota de las mejores, se ha aplicado el cuento también a su regreso con Besar todo el tiempo. Discoteca, De vez en cuando. El artista ha subido la persiana dispuesta a ser el anfitrión de su propia fiesta y que te pasa o no por ella no es algo que le importa demasiado.
Los primeros acordes de la nueva era del intérprete de como era son lo opuesto a la fórmula para labrarse un hit. Precisamente por ello, la inicial. Abertura ha pasado sin pena ni gloria por las listas de éxitos. El tema, de más de cinco minutos y cuya producción se embarca en el pop electrónico y el house minimalista, es un enorme bandazo con respecto al soft-rock de su anterior trabajo. El estribillo es pegadizo, sí, pero no hay forma de que un tema así tenga cabida en las radios a pesar de que fuera su elección como primer sencillo. Y ahí radica su magia. Quizás por sus ritmos hipnóticos, quizás por la sorpresa de quien la canta, la canción actúa como una droga que da la bienvenida a la discoteca del cantante.
La música que envuelve el cuarto álbum de estudio de Harry Styles no es para todo el mundo, pero el artista elige el riesgo para ofrecer un viaje atractivo que confirme su triunfo. Una decisión mucho menos aburrida que la tomada por Bruno Mars hace tan solo una semana, quien fue a lo seguro para dar a sus fans un disco que carece de giros y que busca contentar a la mayor parte de sus oyentes. “Las bebidas van directas a mis rodillas”, reconoce en el tema de apertura el que fuera integrante de One Direction antes de que el grupo se separe. Sin embargo, y aunque suene paradójico, las adicciones están presentes en todo el proyecto. Solo hay que cerrar los ojos y dejarse llevar por unas melodías que en ocasiones arrasan con las propias letras.
Esta revolución sonora toca las estrellas en la sobresaliente ¡Listo, firme, listo!en la que el ritmo muestra su garra al combinar una guitarra española con la batería. Es uno de los momentos excepcionales del disco, alzando el instrumental y dejando que se apodere de la atmósfera. Lo mismo ocurre en la sofisticada El juego de la esperaen la que vuelven a aparecer las cuerdas para dejar en un segundo plano la reflexión del autor. Esto, que puede resultar interesante, no se ejecuta con tanto éxito en ¿Estás escuchando todavía?donde el peso que se otorga a la producción no consigue ser lo suficientemente memorable para que perdure en la memoria. Pese a que Styles se pregunta si puedes oír la voz que está dentro de tu cabeza, lo cierto es que en esta canción es más sencillo que escuchar la suya.
Sin embargo, la fiesta de Harry Styles no solo está aumentada por la electrónica. El artista británico se deja arropar por una orquesta y un piano en la delicada Subiendo rosascanción que nació como un villancico y que acabó evolucionando hasta convertirse en la balada del álbum. Poco ahora queda de la Navidad que inspiró al artista más allá del primer verso: “Cuéntame tus miedos / He retrocedido el reloj, es esa época del año”. El cantante fantasea con “perseguir la resaca” en una metáfora de alcanzar el placer temporal más allá de las consecuencias posteriores, uno de los pensamientos que más destacan en Besar todo el tiempo. Discoteca, De vez en cuandodonde se debate sobre si el impulso debe ser una prioridad.
No tan emocionante como evocadora de sus trabajos anteriores es Sabor de nuevoun tema con el obvio sello del intérprete que aun así mantiene la agradable cohesión musical de la obra. Este es uno de los tres títulos con coros de Ellie Rowsell de Wolf Alice y explora el volver a abrirse al amor después de haber tenido una experiencia no muy enriquecedora. El sonido más pop del álbum, que no por ello más cautivador, se lo adjudica —no podía ser de otra manera— la canción Estallidoen la que enigmáticamente canta que “es bueno probar dos sabores” bajo una energía juguetona.
Bastante más predecible es chicas americanascuyo estribillo parece sacado de su debut homónimo publicado en 2017. Es la menos experimental ya canción lo lleva a moverse entre ritmos house tranquilos. “Mis amigos están enamorados de las chicas americanas”, canta una y otra vez a lo largo de sus tres minutos de duración hasta que finalmente suena convincente. Este no es un disco para bailar, sino para esos momentos de la fiesta en los que lo único que queda es sentarse en el sillón mientras te atrapan las luces de colores intermitentes. Y, justo por eso, la agitada No bailes más se siente como un soplo de aire fresco ya al final del álbum, con un puente que sí invita a ponerse de pie.
Aun así, poco tiempo dura el éxtasis, pues pintar por númerosla pista siguiente, devuelve las melodías lentas de Besar todo el tiempo. Discoteca, De vez en cuandoque nunca terminarán de molestar al conseguir dominar el ambiente. “Eres el más afortunado, oh, la ironía”, bromeó Harry Styles. “Soportando el peso de los niños estadounidenses cuyos corazones rompe”, añade en la segunda estrofa. Es un tema suave que encauza de maravilla la canción de cierre, La canción de Carlainspirado mucho en los sonidos de los 80, reuniendo todas las capas instrumentales que se han mostrado a lo largo del trabajo y provocando una perfecta explosión de sintetizadores.
Es probable que Harry Styles no hubiera optado por un trabajo como este si su principal objetivo fuera el de arrasar en ventas, como hará de todas formas. Eso no significa que su cuarto álbum lo haya alejado del corriente principal —sería una locura pensar que las masas no pueden disfrutar de esta propuesta—, pero no por ello su movimiento es menos arriesgado. “¿Me quieres ahora?”, inquiere el cantante en la solvente Pérdida de peso de la temporada 2. “Quiéreme ahora”, le pide al oyente. Sin embargo, más allá de la pregunta, el artista jamás se había mostrado más desinteresado ante la respuesta del público. Ya sea por los elementos disuasorios de una fiesta o por la resaca que se avecina al apagar las luces, Harry Styles parece estar corriendo un maratón diferente.
