Después de 47 años de preguntas sin respuestas, el misterioso caso de ‘John Doe de Ashland’ ha llegado a su fin. Así lo dio a conocer el DNA Doe Project tras lograr identificar los restos de un joven que permanecieron en el anonimato desde la década de los 70 y corresponden a Peter Adams.
De acuerdo con lo revelado por la organización, la historia se remonta al 23 de marzo de 1977, cuando, sobre las 2:00 de la mañana, se registró un accidente en el tramo de la carretera interestatal cerca de Ashland, en el estado de Virginia, Estados Unidos, donde un joven perdió la vida tras ser impactado por un camión.
El joven permaneció como un desconocido durante casi cinco décadas. Foto:iStock
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A pesar de que su rostro era reconocible y vestía ropa común, las autoridades no lograron encontrar sus documentos de identificación para saber quién era. Además, se llegó a especular que podría estar vinculado con actividades de contrabando.
Aunque las hipótesis sobre el caso aumentaron durante los días siguientes, el verdadero origen de la víctima permaneció oculto mientras su familia lo buscaba a cientos de kilómetros de distancia.
Un rompecabezas genético que rompió las fronteras.
El giro definitivo en el caso ocurrió cuando la Oficina del Médico Forense de Virginia entregó el expediente a expertos en genealogía genética. Con los pocos datos que había, el equipo empezó a resolver el “rompecabezas biológico”.
“Tuvimos que reconstruir árboles genealógicos muy antiguos”explicaron los líderes del proyecto, señalando que la complejidad del ADN hizo que rastrearan antepasados no solo de Illinois, sino también de Polonia, Alemania y Suiza.
El joven sufrió un accidente en Virginia. Foto:iStock
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Tras la investigación, los análisis localizaron a un matrimonio en el condado de Peoria que había perdido a su hijo mayor en los años 70. Para estar seguros, los expertos recurrieron a los registros escolares del joven y descubrieron que Peter Adams estuvo en Chicago, pero después de la fecha del accidente no había más información de él.
Al cruzar los datos del hallazgo con la Policía Estatal de Virginia, la cronología resultó ser perfecta. El individuo había sido reportado como desaparecido en Pensilvania el 17 de marzo de 1977 y, solo seis días después, fue atropellado.
Los expertos tuvieron que rastrear árboles genealógicos en Europa. Foto:iStock
Según los líderes del proyecto, durante 47 años nadie pudo conectar ambos eventos debido a la distancia y la falta de tecnología de la época. Hoy, gracias a la persistencia de los agentes y al avance de la ciencia forense, la familia Adams finalmente conoce la verdad.
Si bien el desenlace es doloroso, la identificación puso fin a la incertidumbre que por casi medio siglo atormentó a estas personas y le devolvió el nombre a un joven que parecía estar estancado en el olvido.
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STEPHANY GUZMÁN AYALA
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
