Hay imágenes que resumen una tensión geopolítica mejor que cualquier documento oficial. Una de ellas se produjo en Barcelona durante el último Mobile World Congress. Mientras en varias capitales europeas se debate cómo reducir la presencia de proveedores considerados de alto riesgo en las redes de telecomunicaciones, Huawei apareció en la mayor feria del sector con una presencia difícil de ignorar. La compañía china llegó al evento con uno de los espacios más visibles del recinto y se fue como una de las presencias más destacadas del congreso, una escena que ayuda a entender el momento que vive la relación entre Europa y el gigante tecnológico.
La imagen. Al recorrer los pabellones del recinto ferial de Barcelona se entendía rápidamente el peso que Huawei había decidido exhibir. Como cuenta politicala compañía instaló uno de los mayores espacios expositivos del evento y lo situó en una de las zonas de mayor tránsito del complejo, un emplazamiento reservado habitualmente a los actores con mayor músculo dentro de la industria. Durante los días de feria, ese stand se convirtió en un punto de paso constante para ejecutivos, operadores y analistas que recorrían el congreso.
Protagonismo también en la agenda. Más allá de su despliegue dentro del recinto, Huawei también ocupó espacio en la programación oficial del MWC. Directivos de la compañía participaron en distintas sesiones del congreso y la empresa figuró entre los actores presentes en los debates sobre infraestructuras de red y evolución tecnológica del sector. Ese papel se vio reforzado con un reconocimiento en los Global Mobile Awardslos galardones que cada año se entregan durante el evento. El premio a uno de sus desarrollos de infraestructura de red sirvió como recordatorio de que, pese al clima político que rodea a la compañía en parte de Europa, su peso tecnológico dentro de la industria sigue siendo relevante.
El contraste europeo. La escena que dejó el MWC contrasta con el clima político que rodea a Huawei en parte de Europa desde hace varios años. La Comisión Europea lleva tiempo aguantando su discurso sobre los proveedores considerados de alto riesgo en infraestructuras críticas de telecomunicaciones y ha animado a los Estados miembros a reducir su dependencia de ellos. En paralelo, varios países europeos han tomado medidas para limitar o retirar su tecnología de redes sensibles, especialmente en el despliegue del 5G, con decisiones en países como Alemania, que ha impulsado la retirada de componentes chinos en partes críticas de la redSuecia, que prohibió a Huawei en sus redes 5G. El resultado es un mapa fragmentado en el que la presión regulatoria convive con una realidad industrial más compleja.

España tampoco ha sido ajena al debate europeo sobre Huawei, aunque su evolución ha seguido un camino menos abrupto que en otros países. El Gobierno no ha decretado una prohibición formal, pero el papel de la compañía en infraestructuras críticas ha ido disminuyendo progresivamente. En el despliegue del 5G, las grandes operadoras han ido sustituyendo su tecnología en el núcleo de red, la parte que gestiona las comunicaciones y los datos de los usuarios. El resultado es un escenario intermedio: Huawei sigue presente en el ecosistema tecnológico, pero su peso en los puntos más sensibles de las redes se ha reducido de forma significativa.
Una resiliencia ya conocida. La escena de Barcelona encaja con un patrón que Huawei lleva años repitiendo. Tras las sanciones impuestas por Estados Unidos en 2019, muchos analistas dieron por hecho que la compañía quedaría relegada a un papel secundario en la industria tecnológica global. Sin embargo, la empresa reorientó su estrategia con rapidez: reforzó su mercado doméstico en China, desarrolló chips propios y apostó por un ecosistema de software independiente tras perder acceso a los servicios de Google. Ese proceso de adaptación permitió que la compañía siguiera presente en numerosos segmentos del sector, incluso en mercados donde su posición había quedado debilitada.

La imagen que dejó Huawei en el MWC. Podemos interpretarla como un momento dentro de una historia más larga. Durante años, distintos actores han tratado de frenar el avance del gigante chino en la industria tecnológica global. Sin embargo, la compañía ha seguido reorganizando su estrategia y manteniendo presencia en el sector. Lo ocurrido en Barcelona sugiere que ese proceso está lejos de haber terminado. Más bien al contrario: estamos viendo cómo se desarrolla una nueva etapa en tiempo real.
Imágenes | Huawei
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