En el descuento y de rebotees decir, de pura chiripa, encontró el Real Madrid su redención en Balaídos. Tres partidos seguidos sin victorias en Liga habrían sido insoportables para el equipo de Álvaro Arbeloapara el técnico en particular. Ese era el escenario en el minuto 93, cuando Fede Valverde Encontré el analgésico blanco con un disparo de esos que se ejecutan con más corazón que otra cosa. La espalda de marcos alonsodesviando el balón, hizo el resto.
El tiempo dirá si ese tanto del charrúa ejerce de punto de inflexión de la temporada blanca. Pero no tiene ninguna pinta. El Real Madrid sigue en cuidados intensivos a cinco días de recibir al Manchester City en el Bernabéu. Mal asunto. En otro contexto, quizás la catarata de ausencias podría servirle al Madrid de atenuante para su nivel. A estas alturas de la película, sin embargo, el análisis no admite matices.
Decepcionante Vinícius
el de Arbeloa sigue siendo un equipo plano, frágil y escaso de ideas ofensivas. Viníciusquien debía ser su líder, no agarra la bandera de este equipo con la frecuencia que debería. Y desde el banquillo llegan pocas soluciones. Le sirvió para ganar casi de milagro en Balaídos, pero no le bastará para futuras misiones un nivel de fútbol tan escaso.
No invitaba al optimismo la alineación del Real Madrid, a decir verdad. Viajó Arbeloa a Vigo con hasta 10 bajas. Un sable: Carreras, Huijsen y Mastantuono por sanción; y Militao, Alaba, Camavinga, Ceballos, Bellingham, Rodrygo y Mbappé por lesión. Sorprendió además la suplencia de gonzalosu único ariete puro, quizás pensando en el Manchester City o simplemente en tener un recurso ofensivo para la segunda parte. Junto a él en el banquillo, solo Lunín, Carvajal y Fran García con ficha del primer equipo.
Celta-Real Madrid. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Courtois vuelve a ser salvador
Brahim y Vinícius ejercían de delanteros, con el joven Thiago Pitarch gozando de su segunda titularidad consecutiva. Pese a la extrañeza del once, y pese a que Courtois Tuvo que aparecer a los cinco minutos, el Real Madrid ofreció una buena imagen en los primeros minutos, agresiva e intensa en la presión, minimizando a un Celta al que costaba reconocer.
El buen arreón inicial blanco lo aprovechó Tchouaménimarcando desde la frontal tras un saque de esquina de laboratorio. Ocurrió a partir de entonces lo de tantas otras veces, que el Madrid perdió el hambre al verso por delante en el marcador y le dio al Celta el tiempo que necesitaba para rearmarse y tomarle el pulso al partido.
15º gol de Borja Iglesias
No necesitaron muchos lugares para empatar el partido. Apenas un pase a la espalda siempre generosa de Trentoquien Williot ganó la partida para servir un pase a Borja Iglesias al área. Ninguno de los tres madridistas que le rodeaba tuvo a bien encimarle y el Panda lo aprovechó para marcar su 15º gol de la temporada.

LaLiga: Celta de Vigo – Real Madrid, en imágenes. / Salvador Sas / EFE
El primer tiempo terminó con una nueva parada salvadora de Courtoissíntoma del crecimiento celeste durante el partido frente a la parálisis blanca, que se fue sumergiendo en esa fase tan recurrente en sus partidos en la que nadie se mueve y no tiene ni idea de qué hacer con el balón cuando lo tiene.
Delaware Viníciusquien debía liderar en primera persona a su equipo en ausencia de Mbappé y Bellinghamno había noticias. Tampoco de brahimcuyo fútbol hace meses que solo resplandece con la camiseta de Marruecos. lo de Trento Era sencillamente un drama, con balón y sin él. La solución de Arbeloa para paliar su falta de fútbol fue la de casi siempre, la fácil: quitar a Arda Güler. El turco, otra vez él, no se lo podía creer.
Posible penalti a favor del Madrid
La fortuna estuvo a punto de sonreír al Madrid con una mano tan clara como absurda de Jutglá en su área. Pero el árbitro, al ver la jugada en el monitor VAR, entendió que el recién entrado Palacios empujó a Ilaix justo antes. Una decisión que ocupará minutos de programación en Real Madrid TV.

LaLiga: Celta de Vigo – Real Madrid, en imágenes. / Salvador Sas / EFE
Para entonces, ya en el tramo final, el Madrid había conseguido que el Celta apenas superara el centro del campo, pero eso no lo servía para encontrar ocasiones claras de gol. Y de nada le servía a Arbeloa un punto que, dadas las circunstancias, le restaba más de lo que le sumaba.
Un disparo al palo de Iago Aspasel golpe de inspiración de un genio, hizo temblar al Madrid a tres minutos del descuento. Rozó la tragedia y, así es el fútbol, se acabó llevando la victoria con el afortunad gol de rebote de Valverde. Tres puntos que no disimulan la tristeza de su presente futbolístico.
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