El arranque del año en el ingreso de divisas por remesas familiares en Guatemala comienza a diferir del 18.7% de crecimiento registrado al 31 de diciembre del 2025, cuando se alcanzaron US$25 mil 530 millones, cifra histórica.
En el primer bimestre del 2026, el crecimiento de las remesas es del 5,8%. Aunque se mantiene en terreno positivo con los flujos mensuales, ya comienza a generar diferentes líneas de tendencia, y una de ellas podría reflejar un “estancamiento” que tendría consecuencias para distintos sectores productivos, tanto directas como indirectas.
Entre los factores que pueden influir en el desempeño del indicador se encuentran la política migratoria en Estados Unidos, así como el impuesto del 1% a los envíos, al que están sujetos, además de otras de control dirigidos a los migrantes guatemaltecos.
Las remesas tienen un efecto multiplicador en varias actividades productivas. Los pronósticos oficiales indican que para este año se espera superar los US$26 mil 806 millones, equivalentes a unos Q205 mil millones, con un rango de crecimiento entre 2% y 6%, y un valor central de 5%.
Por otro lado, la economía, medida por el producto interno bruto (PIB), crecería 4.1%, según los pronósticos oficiales del Banco de Guatemala (Banguat) actualizados a febrero último.
Migrantes frenan aumento en envío de remesas
En el bimestre, el ingreso es de US$3 mil 848,6 millones, lo que significa un crecimiento del 5,8% al compararlo con el mismo período del año pasado, y es un indicador que ya refleja una tendencia.
CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES
El crecimiento de casi el 20% observado en 2025 fue posible porque los migrantes aumentaron de US$495 a US$612 el monto promedio de las remesas, Según datos de Diálogo Interamericano, explicó Guillermo Díaz Castellanos, coordinador del Instituto de Investigación en Ciencias Sociohumanistas de la Universidad Rafael Landívar (URL).
En 2026, explicó, resultará difícil para los migrantes seguir aumentando dicho monto y por ello se observará un menor crecimiento, de casi el 6% en febrero.
Agrega que, según cifras del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), la remesa representa entre 55% y 60% del ingreso de los migrantes, lo cual ya es alto, por lo que les resulta difícil enviar más dinero, dado que su costo de vida aumentó en Estados Unidos y sus ingresos posiblemente se redujeron por menor tiempo trabajado para evitar ser víctimas de redadas de deportación.
Remesas sostienen consumo de millas de hogares
Mario Arturo García, consultor en remesas y migración, indicó que esta variable se ha consolidado durante la última década como la principal fuente de ingreso de divisas para Guatemala, constituyéndose además en un factor relevante para la estabilización del tipo de cambio.
Por otro lado, representa una de las fuentes de ingreso más importantes para los hogares en situación de vulnerabilidad. Recordó que, en la actualidad, las remesas equivalen aproximadamente al 20% del producto interno bruto (PIB) nacional, superando incluso los ingresos generados por las exportaciones.
Por ello, constituyen un pilar fundamental para sostener el consumo y el ahorro de millas de las familias guatemaltecas.
Menor crecimiento de remesas afectaría consumo y construcción
Dado lo observado en estos dos primeros meses, se pueden plantear escenarios favorables u optimistas, así como escenarios desfavorables o negativos para el comportamiento de la variable.
Díaz Castellanos asegura que para 2026 el escenario más probable es de bajo crecimiento en el monto de las remesas. “Es posible que a finales del año comience a observarse un estancamiento o caída, lo cual depende de la intensidad con que se realicen las deportaciones. El menor crecimiento del ingreso de remesas implica una desaceleración del crecimiento del consumo y la construcción”, advierte.
“Esta variable se ha consolidado durante la última década como la principal fuente de ingreso de divisas para Guatemala, constituyéndose además en un factor relevante para la estabilización del tipo de cambio.
García es de la idea de que, al observarse una desaceleración en el crecimiento de las remesas hacia el país, el aumento anual cercano al 5% constituye la tasa acumulada más baja desde mayo de 2020, durante la pandemia.
Aclara que, no obstante, aún es prematuro afirmar que se trata de una tendencia estructural.
En todo caso, la reducción en el ritmo de crecimiento podría responder a factores coyunturales, entre ellos las condiciones climáticas extremas registradas en varios estados de Estados Unidos y, como segundo factor, el impacto de las redadas realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. UU. (ICE), que podría estar afectando la regularidad con la que muchos migrantes guatemaltecos salen a trabajar y generar ingresos, en comparación con lo observado hasta antes de 2025.
CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES
A su entender, de mantener la merma observada en los primeros dos meses del 2026, el crecimiento de las remesas sería entre 3% y 5%, comparado con el 18.7% promedio de crecimiento de los últimos cinco años.
“De consolidarse una merma permanente en el crecimiento, el país podría dejar de percibir cerca de US$1 mil 500 millones en remesas”, pareció.
Entonces, señala que una reducción de esta magnitud tendría efectos significativos en la economía de millas de hogares, dado el peso que las remesas tienen en el ingreso y el consumo de numerosas familias guatemaltecas.
En ese sentido, el agregado académico que en el mediano plazo podría significar una menor tasa de crecimiento de la economía guatemalteca, como ocurre en México, que registra una caída en el ingreso de remesas desde el año pasado.

Advierten posible silencio de remesas
Los analistas también realizan una simulación sobre cuándo podría presentarse el “quiebre de las remesas”, es decir, el momento en que se registraría una contracción significativa o cuando los flujos comiencen a disminuir de forma sostenida.
García indica que, para que se observe este efecto, podría producirse por la convergencia de varios factores.
A su juicio, destacan:
- Una reducción significativa en la migración de guatemaltecos hacia Estados Unidos.
- El aumento en los años de residencia de los migrantes en el exterior, lo que suele traducirse en una disminución gradual de los montos enviados.
- Una menor disposición a contratar trabajadores guatemaltecos en condición irregular, derivada del endurecimiento de las políticas de control migratorio.
Reitera que, si bien este escenario no parece tan viable en el corto plazo, las condiciones actuales podrían acelerar esa dinámica. Por ello, el país debería prepararse institucional y económicamente ante la eventual reducción de estos recursos, que hoy constituyen un soporte vital para numerosas comunidades y hogares.
De consolidarse una merma permanente en el crecimiento, el país podría dejar de percibir cerca de US$1 mil 500 millones en remesas
Díaz Castellanos enfatizó que en el mediano plazo también es probable que se produzca un repunte en la tasa de pobreza, dado que las remesas fueron uno de los factores que contribuyeron a la poca reducción que dicha tasa registró en la última década.
“Se avizoran tiempos difíciles para las familias guatemaltecas receptoras de remesas”, remarcó.
Menor crecimiento de remesas restaría ingresos fiscales
La desaceleración en las remesas también generará un “efecto de segunda vuelta”, es decir, impactos en otras actividades productivas.
“Una eventual reducción sostenida en el flujo de remesas tendría efectos económicos y sociales significativos. Podría provocar que millas de hogares caigan nuevamente en condiciones de pobreza o pobreza extrema, además de frenar la construcción de millas de viviendas, lo que ampliaría aún más el déficit habitacional en el país. Asimismo, implicaría millones de dólares menos destinados a inversión familiar en salud y educación, rubros que en muchos casos se financian directamente con estos recursos”, agregó García.
Incluso, desde una perspectiva fiscal, el impacto también sería relevante. Una merma de entre 6% y 8% en el crecimiento esperado de las remesas podría traducirse en una reducción en la recaudación tributaria de entre Q800 millones y Q1 mil millones, derivada principalmente de la menor dinámica del consumo interno que estos recursos suelen impulsar.
