La Comisión Reguladora Nuclear (NRC) de Estados Unidos ha dado luz verde a la construcción del reactor Natrium de TerraPower en Wyoming. Al igual el nombre no te suena, pero detrás de este proyecto está nada menos que Bill Gates. Con este permiso para levantar la Unidad 1 de Kemmerer, estamos hablando de la primera planta nuclear avanzada a escala comercial de su tipo en el país. Además, promete dejar muy atrás a las centrales tradicionales.
Pero, ¿qué hace tan especial a este reactor? Para empezar, olvídate del agua. Natrium es un reactor rápido refrigerado por sodiouna maravilla técnica que además se combina de forma pionera con un sistema de almacenamiento basado en ventas fundidas. Sobre el papel, genera 345 megavatios. Nada mal. También destaca por su capacidad de almacenamiento: cuando la demanda eléctrica se dispara, el sistema puede aumentar la potencia temporalmente hasta los 500 megavatios. Según TerraPower, nadie más ha logrado integrar este tipo de batería a escala de red directamente en la arquitectura de un reactor.
Un proceso exprés poco habitual en la industria.
Otro detalle que ha dejado a muchos con la boca abierta es la rapidez a la hora de hablar del permiso para su construcción. La NRC construyó su revisión técnica en apenas 18 meses, superando con creces el calendario de 27 meses que tenían previsto. Para acortar el plazo, la compañía se pasó más de cuatro años trabajando codo a codo con los reguladores antes de presentar la solicitud. Chris Levesque, CEO de TerraPower, no ocultó su entusiasmo al confirmar que las obras empezarán en cuestión de semanas. La idea es tener el nuevo reactor funcionando a principios de la década de 2030.
Ahora bien, un reactor de este calibre necesita un combustible a la altura. Natrium funcionará con HALEU, un tipo de uranio enriquecido a niveles bastante superiores a los que usan los reactores de toda la vida. Cabe mencionar que, para no depender de otros países para conseguirlo, el Departamento de Energía estadounidense ya está invirtiendo para fabricarlo en casa. De hecho, el gobierno se ha volcado de lleno con la iniciativa, inyectando hasta 2.000 millones de dólares en fondos federales. Todo esto encaja perfectamente con el ambicioso objetivo marcado por Donald Trump de cuadruplicar la capacidad nuclear del país para 2050.
