La experiencia de Ciudadanos marca. En el 2017, con Inés Arrimadas al frente, el partido naranja fue el más votado en las elecciones al Parlament. Hoy, cuando no han pasado ni diez años, ya no existe. Los ciclos políticos cambian y el arraigo local es necesario para sobrevivir a ellos. En Aliança Catalana son conscientes y aseguran desde hace meses que todos sus esfuerzos están focalizados en las elecciones municipales del 2027. A principios de febrero el partido celebró una convención municipal con 200 personas en Ripoll y puso a punto la maquinaria.
En esa contienda, los de Sílvia Orriols priorizarán aquellos municipios donde pueden conseguir un buen resultado –“con el mismo paradigma que Ripoll”, dicen– y aspiran a condicionar la agenda en los ayuntamientos. “Nos guastaría hacer el máximo de listas posibles, pero tampoco tenemos los recursos para minar Catalunya de listas electorales, así que priorizaremos los lugares donde tenemos más potencial”, aseguró Orriols en un acto reciente, en el que aseveró que “no renunciarán” a su ideario y que prefieren mantenerse en la oposición antes de que rebajar sus aspiraciones para pactar. “No hemos venido a hacer coaliciones que nos hagan renunciar a nuestro programa electoral”, proclamó cuando le preguntaron por posibles pactos con Junts.
La formación xenófoba priorizará las plazas en las que tiene más posibilidades de éxito.
Cuando hablaba de priorizar se refería a ciudades próximas al Eix Transversal como Manresa o Vic–en las que aún no tienen candidato–. Aunque también intentarán tener presencia en todas las capitales de comarca y en Barcelona, el escenario más mediático.
Pese a que en la formación de Orriols no ocultan la satisfacción por los resultados que auguran algunas encuestas, siempre replican que su objetivo son los comicios locales, en los que esperan obtener una base sólida para crecer de forma ordenada. “En caso contrario, podemos morir de éxito”, advierte una persona que está en la sala de máquinas del partido de corte xenófobo.
En cualquier caso, en política, dos semanas pueden durar una eternidad en asuntos como la negociación presupuestaria que enfrentan Esquerra y el Govern. Pero en lo referente a la preparación de una cita electoral como las municipales, un año pasa volando y Aliança, pese a que va picoteando de otros partidos y arrastra concejales a su espacio, no ha definido aún a sus principales candidatos. “Hay personas que se han acercado a nuestra formación que ya son concejales o alcaldes de sus municipios y quieren presentarse el año que viene con nuestras siglas”, dijo Orriols. “También hay personas que vamos a buscar, personas que pueden aportar valor a nuestro proyecto. Llamamos a su puerta con la esperanza de que el cordón sanitario no les prive de ayudarnos”, prosiguió la también diputada, que desveló que en algunos casos ya les han dado un no por respuesta.
La propia Orriols se estrenó en política como concejal en Ripoll del Front Nacional de Catalunya en el 2019. Hoy es el líder indiscutible de Aliança y ese mismo guion que se dio con ella, con un cambio de chaqueta, es el que busca la formación en muchos casos como garantía de que sus candidatos son solventes, más allá del golpe de efecto que supone que una persona de siglas.
De todos modos, por ahora no siempre tienen éxito. En Manresa, una plaza clave para Aliança, el concejal independiente al que tanteaban, Sergi Perramon, está en conversaciones con el líder de Junts en la capital del Bages, Ramon Bacardit, para formar una coalición. En Berga, en cambio, sí ficharon a una edil independiente, Judit Vinyes, si bien eso abrió la caja de los truenos y provocó un choque con el núcleo impulsor del partido en el municipio.
A finales de febrero, en Santpedor, tomó el acta de concejal de un representante que estaba en la lista de JxCat en el 2023 y que ahora está en Aliança, Jordi Soteras. Orriols aseguró unos días después que estamos ante “un patrón que se replicará en otros municipios”, ya que hay “muchos concejales e incluso alcaldes de otras formaciones políticas que han dado el paso hacia Aliança”. “Algunos de ellos los anunciaremos próximamente”, vaticinó el líder de la formación durante una rueda de prensa reciente en el Parlament.
Con todo, desde su partido declinan hacer declaraciones al respecto y no aclaran cuántos casos similares hay.
Sea como fuere, en otras organizaciones aseguran que están tranquilos y consideran que de momento “retienen el talento” y que los miembros que pasan a Aliança “lo hacen por las poltronas o son gente que estaba rebotada”.
El secreto mejor guardado
Un hombre mediático y conocido. Ese es el perfil del candidato de Aliança Catalana en Barcelona para las elecciones municipales del año que viene. Es la única pista –la dio Sílvia Orriols el pasado mes de febrero durante un acto organizado por Nueva Economía Fórum– que ha trascendido por ahora, si bien antes de Navidad ya se habían puesto sobre la mesa algunos nombres que a la postre se han ido descartando. La intención de la formación xenófoba es desvelar su cartel para las cuatro capitales de provincia el próximo 23 de abril, día de Sant Jordi. Lo cierto es que sin tener todavía un perfil definido, el último barómetro municipal de la capital catalana otorgaba representación a Aliança en el consistorio. En otros feudos relevantes para el partido como Vic o Manresa, tampoco hay un rostro visible designado. Lo que sí es seguro es que Orriols repetirá como candidata en el Ayuntamiento de Ripoll. “Es un proyecto que quiero continuar”, aseguró en aquel acto, en el que dejó en el aire la posibilidad de repetir como candidata en las elecciones al Parlament. La próxima cita autonómica está prevista, si nada cambia, en el 2028 y el líder de Aliança asegura que buscan –ante los buenos pronósticos de los sondeos– “perfiles potentes y con liderazgo” para representar a la formación en la Cámara catalana.
