aunque ven el fenómeno con cierta distancia, Ana Garriga y Carmen Urbita.conocidas por su podcast Las hijas de Felipe y autoras de Instrucción de Noviciasaseguran no estar tan sorprendidas por el ‘boom’ con las monjas que vive la cultura pop. Para ellas, más bien, es una reacción normal ante un mundo “terrorífico” y “testosterónico”.
“Tiene sentido que existe, hoy en día, un hambre por saber más o aprender más sobre culturas más feminizadas y comunidades afectivasen un mundo que es terrorífico, testosterónico” y en el que “vivimos de manera muy aislada”, explicó Urbita (Madrid, 1989), en una entrevista junto a Garriga (Salamanca, 1989) en el Instituto Cervantes de París.
Allí acudieron a presentar la edicion en frances de su libro Instrucción de Novicias, publicado en castellano por Blackie Books hace poco más de un mes y en francés ahora por JC Lattès como La sagesse des Nonnes.
Francia es solo uno más entre la decena de países, desde Estados Unidos a Croacia, en los que está siendo editada esta obraque repasa con dosis de humor, lenguaje de internet y mucha autobiografía de las propias autoras, las vidas de monjas barrocas ilustres.
Ambas viven su propia fama, que las ha llevado a aparecer incluso en el New York Times“entre perplejas y cautelosas”, y es algo que, desde luego, no se esperaban cuando se conocieron haciendo sus doctorados siendo “ratones de biblioteca” en la Universidad de Brown (EEUU).
Filólogas de origen en sus carrerasUrbita y Garriga aseguran que ya estás haciendo Las hijas de Felipe -el podcast en el que desde 2020 se lanzaron a hablar de temáticas de los siglos XVI y XVII– ya había visto un “hambre” especial por los episodios que abordaban la vida conventual.
Luego llegué luxde Rosalía, innumerables ‘memes’ de monjas en las redes e incluso el éxito de la película los domingos (Alauda Ruiz de Azúa), mientras ellas terminaban a cuatro manos este libro, en el que rescatan historias más o menos olvidadas como la amistad –a veces tóxica– entre María de San José y Santa Teresa de Jesús o el proceso inquisitorial contra Catalina de Ledesma e Inés de Santa Cruz, dos monjas lesbianas y poliamorosas apodadas ‘Las cañitas’.
“Esto alegraría a las monjas de las que escribimos.de las que hablamos en el libro, porque ellas estarían felices de saber que las estaban leyendo en tantos sitios”, opinó Urbita.
Todo esto fenómeno de reapropiación ‘pop’ de las mujeres en hábito y de su estéticapara Garriga, responde a “una especie de hartazgo generalizado” ante la vida contemporáneaque impone “unos ritmos de productividad inaguantables para todas” y “una geopolítica internacional” que es igualmente “asfixiante y totalmente indigerible”.
También se apoya, cree, en la posibilidad de ver el convento como un “refugio”, como un hogar aislado y compartido solo con una pequeña comunidad de personas con un propósito común.
“Detrás de la superficialidad del meme que vemos todas scrolleando hay como un hambre de otras maneras de vida que podemos reinventar a partir de algo que en realidad ya existió”, argumentó Urbita.
Junto a estas necesidades afectivas tan del siglo XXI, Urbita y Garriga consideran que también era simplemente hora de desenterrar estas voces femeninas. que habían permanecido opacadas a lo largo de los siglos, a pesar de sus aportaciones a la cultura, una misión en la que ellas se ven como un eslabón más de la cadena de investigadores que han trabajado sobre este “nicho” de la historia.
“Era muy difícil, como mujer, intentar encontrar una genealogía que viniera desde los siglos XVI, XVII. Era imposible porque eran historias que han estado total y completamente soterradas o siempre, a las mujeres, solo se las ha conocido como por el relato que hacían de ellas los hombres”, apuntó Garriga.
Instrucción de novicias busca igualmente demostrar que no había una idea “unívoca” de lo que era ser una monja en el Barrococomo en ninguna época, y que hoy, tanto desde la cultura como desde la investigación académica, hay muchas formas de reapropiarse de esos relatos.
“No estamos animando en ningún caso a todo el mundo a avasallar las puertas del convento más cercano para profesar”, aclaró Urbita.
Lo que sí proponen es mirar a estas mujeres, darles el lugar en la historia que les corresponden y tomar de sus formas de vida y experiencias lo que pueda ser útil en el siglo XXI, tal y como ellas hicieron para sobrevivir a sus tesis doctorales ya las penurias de la investigación académica.
