Ernest Urtasun vuelve a empezar. El Ministerio de Cultura ha comunicado este lunes a los sindicatos que, por el momento, deja a un lado su idea de transformar el Inaem en una entidad pública empresarial (EPE), la fórmula que CC.OO., UGT y CSIF … rechazaron de forma conjunta hace unos días, y antes de proponer la figura jurídica definitiva tratará de llegar a un acuerdo sobre el estatuto que debe regir el organismo que gestiona el teatro, la música y la danza de producción estatal. Así lo ha transmitido el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martísegún fuentes presentes en el encuentro celebrado esta tarde.
“En la primera reunión le dijimos que pensábamos que se estaba empezando la casa por el tejado y digamos que ahora se trata de poner primero los cimientos para ver a dónde se puede llegar”, resume Ángel Núñez, de CSIF. El número dos de Urtasun deja así abierta la puerta a que las negociaciones continúan después de que todos los sindicatos, incluidos CNT, Solidaridad Obrera y CGT, rechazaran la primera propuesta del Ministerio de Cultura. Es una manera también de encontrar una salida honrosa a una situación que algunos ya habían tachado de fracaso.
Cultura tiene previsto celebrar una reunión con los sindicatos antes de que acabe el mes para conocer su propuesta de cara al estututo que debería regir los designios del nuevo Inaem, si es que la reforma consigue llevarse a cabo. Martí ha transmitido que querría tener para el verano el proyecto de estatuto definitivo, ya a partir de ahí valorar si la reforma del Inaem pasa por la EPE que los sindicatos rechazan, por la figura del organismo autónomo (el Inaem ya es un organismo autónomo) o por la agencia, que requeriría de una mayoría parlamentaria que el Gobierno no tiene. Los tiempos tampoco ayudan: apenas queda año y medio de legislatura y difícilmente podrá llegar a buen puerto.
Con todo, ministerio y sindicatos han salido de la reunión con la idea de trabajar en la reforma del Inaem y ver si consiguen avanzar. Cultura había conseguido el visto bueno del Ministerio de Hacienda para librarse por fin de la intervención previa -uno de los principales problemas que sufre el organismo- y no quiere desaprovechar esta oportunidad. Se espera que este martes tanto el Inaem como los sindicatos emitan unos comunicados informando de estas novedades.
El número dos de Urtasun llegaba a esta reunión tras haber recibido un rechazo contundente a su primera propuesta. Los tres sindicatos mayoritarios alertaron de que la entidad pública empresarial (EPE) suponía un riesgo de «mercantilización» para el organismo y una mayor precariedad para unas plantillas que ya han perdido un 26 por ciento de efectivos desde 2021: de 1.327 trabajadores a 976.
Cultura y sindicatos pactan trabajar en nuevo estatuto antes de decidir la figura definitiva para la reforma
Los sindicatos rechazaron la fórmula de la EPE porque, a su entender, implica que la gestión del personal laboral pasa a ser de derecho privado, con una dependencia mayor de la financiación propia que consideran «incompatible con el carácter de servicio público». Del Inaem depende del Centro Dramático Nacional, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la Compañía Nacional de Danza y el Teatro de la Zarzuela, entre otras unidades artísticas.
El ministerio, que se había fijado en los ejemplos del Instituto de Cultura de Barcelona y de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, pretendía convertir el Inaem en una EPE para suprimir la intervención previa de Hacienda –uno de los hombres crónicos del organismo, responsable de retrasos en pagos y contrataciones–, ganar margen de autofinanciación mediante mecenazgo y facilitar las coproducciones.
Dirección general desgajada
Esta fórmula permitiría además a Urtasun impulsar una reforma compleja sin pasar por el Congreso. El Ministerio de Cultura tiene dos leyes bloqueadas en la Cámara por falta de mayoría parlamentaria, y sortear esa obligación era esencial. La EPE permitiría aprobar la transformación mediante real decreto. Urtasun vuelve así al punto de partida tras dos años de más promesas que resultados tangibles. Por el momento, el ministro solo ha conseguido ejecutar la primera fase de la reforma: la creación de la Dirección General de Artes Escénicas y Música, con Javier Monsalve al frente, que asumirá la gestión administrativa del ente.
La reforma del Inaem acumula intentos frustrados desde hace décadas. El organismo apenas ha cambiado desde su creación, en 1985.
Lo más difícil de esta transformación tenía que ver con el viejo Inaem y su gestión artística. Un ejemplo de las disfunciones que sufre el organismo es la reciente denuncia de la Unión de Actores y Actrices, que informó de que una treintena de intérpretes contratados por el Inaem seguía, a principios de marzo, sin cobrar las nóminas de diciembre.
La reforma del Inaem acumula intentos frustrados desde hace décadas. El organismo apenas ha cambiado desde su creación, en 1985. El exministro Guirao llegó a constituir un grupo de trabajo para dotarlo de ley propia, pero el proyecto encalló. Miquel Iceta tanteó convertirlo en fundación y luego en agencia, sin llegar a ningún puerto. Urtasun se había comprometido a ser el ministro que por fin encontrara la solución.
