Un estudio ha permitido demostrar que los romanos ya buscaban oro en los sedimentos del río. Segre en la Cerdaña. Por primera vez, una investigación conjunta de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de Coruña ha logrado identificar y datar minas de oro aluvial de época romana en el Pirineo Oriental.
La presencia de oro en el Segrecomo en otros ríos pirenaicos, ya era conocida y algunas fuentes islámicas ya hablan de la buena calidad del oro del Pirineu para acuñar moneda. Además, algunos indicios literarios y arqueológicos ya hace años que apuntaban a la existencia de minas romanas en la Cerdañay las grandes estructuras rocosas erosionadas en las Guilleteres (Esterregalls) d’All tienen una apariencia que podía ser el resultado de la actividad extractiva romana, porque es similar, a pequeña escala, a la de otros paisajes mineros a cielo abierto de la época, como Las Médulas.
Entre las pistas que tenían los arqueólogos también está el hallazgo de una cadena de oro en una necrópolis romana cercana o un taller en el yacimiento del Castellot de Bolvirdonde se trabajó el oro, la plata y el cinabrio en los siglos I y II antes de Cristo. Hacía falta, sin embargo, acabar de confirmar científicamente esta hipótesis, que es lo que se ha podido hacer ahora, concretando la cronología de las minas.
Extracción con el agua
La técnica de los romanos para extraer oro de los sedimentos fluviales se basaba en la erosión de los depósitos auríferos mediante el agua. Utilizaban diversas técnicas de lavado que podían ir desde la sencilla canalización de agua a través de los sedimentos hasta la construcción de galerías y la inundación por agua a presión.
La investigación coordinada por los profesores. Oriol Olesti Vila, del Departament de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana de la UABy Jorge Sanjurjo, del Instituto Universitario de Geología de la Universidade da Coruñase ha centrado en un gran depósito hidráulico, difícil de datos porque no tenía prácticamente materiales arqueológicos.
Los investigadores optaron por una estrategia de datación por OSL (‘Luminiscencia ópticamente estimulada’), una técnica menos precisa que el ‘Carbono 14’, pero que tiene la ventaja de no necesitar materia orgánica, inexistente en las Guilleteres de Todoexplican desde la UAB: “En 2022 se inició una estrategia de datación por ‘OSL’, que permite datar los materiales sedimentarios detríticos y, en especial, el cuarzo, ya que, al quedar enterrados en un nivel arqueológico, comienzan a recibir un flujo de partículas radiactivas que podemos medir y datar”.
Los investigadores han datado dos muestras de la misma estructura que, si bien dan un amplio margen cronológico, coinciden plenamente entre los siglos I-IV después de Cristo.momento en el que la mina ya estaba abandonada. La cronología confirma el origen romano de la estructura y permite demostrar por primera vez la explotación del oro pirenaico por parte de los romanos en nuestra casa.
En este sentido, no es extraño que las minas de oro se encuentren a unos 10 km de distancia de la ciudad romana de Iulia Livica (la actual Llívia), la única documentada en el Pirineo y, por lo tanto, probablemente un centro con un papel importante en la organización y explotación de este recurso.
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