El conflicto entre Anthropic y el Gobierno de los Estados Unidos continúa y no tiene visos de acabar de manera temprana ni amistosa. El desencuentro entre la compañía que dirige Darío Amodei y el Departamento de Defensa llega a los tribunales tras la demanda presentada por parte de la tecnológicaque argumenta que el veto sufrido por la administración estadounidense vulnera sus derechos.
Anthropic presentó una demanda federal el lunes 9 de marzo, tal como informa Wired, ante un tribunal del estado de California tras anunciar el ejecutivo que el laboratorio desarrollador del modelo Claude era “un riesgo para la cadena de suministro”. Una acusación que imposibilita el uso de los sistemas de Anthropic por parte de las compañías que operan en colaboración con la administración y que, por ello, implica un perjuicio considerable para la empresa de investigación y desarrollo de IA.
En su querella, Anthropic defiende que los altos cargos de la Casa Blanca, con el secretario de Defensa Pete Hegseth a la cabeza, llevaron a cabo su acusación. sin respaldo de las instituciones necesarias para ello y en clara reacción a la decisión adoptada por el laboratorio de impedir el uso de su modelo para fines que quedaban al margen de su ética: “La Constitución no permite que el gobierno ejerza su enorme poder para castigar a una empresa por su libertad de expresión”, reza la demanda.
Frenar la campaña de desprestigio contra Anthropic
El origen del conflicto no es otro que la negativa por parte de Darío Amodei, director ejecutivo de Anthropic, a eliminar las salvaguardas contra el uso de su IA para armas autónomas o para vigilancia doméstica masiva en EE.UU. UU. Esa negativa llevó al Departamento de Defensa a romper el acuerdo con Anthropic y establecer una nueva alianza, en este caso con OpenAI.
Tras ello la tensión se ha mantenido, con Estados Unidos optando por catalogar a Anthropic como un “riesgo” para la seguridad nacional. Se trata de una medida extraordinaria, pues es la primera ocasión en que este tipo de designación se realiza sobre una compañía estadounidense. Una etiqueta que no acata Anthropic, que en su demanda señala que “recurrir al poder judicial como último recurso para reivindicar sus derechos y detener la campaña ilegal de represalias del Ejecutivo”.
La medida judicial había sido anticipada por Darío Amodei en su blog personal, en el que había mostrado sus dudas acerca de la validez jurídica de la medida adoptada por el gobierno: “No creemos que esta acción sea jurídicamente sólida y no vemos otra opción que impugnarla ante los tribunales”, escribió.
Anthropic considera que la vía judicial es la mejor para defender el nombre de la compañía ante la campaña de desprestigio que suponen las acusaciones recibidas por parte de la administración. En su escrito de denuncia, el laboratorio habla de que las acciones que reclaman “infligen un daño inmediato e irreparable a Anthropic” y ponen en riesgo también la libertad de expresión, a quienes dependen económicamente de la compañía y el debate público mundial sobre el impacto de la inteligencia artificial en cuestiones sensibles.
