El esfuerzo diplomático para poner fin a la invasión de Ucrania ha sido opacado. La guerra que Estados Unidos e Israel ha lanzado contra Irán deja al conflicto europeo en un lugar secundario en su lista de prioridades. Y uno de los primeros sintomas … es la interrupción de las conversaciones de paz. El formato de negociaciones a tres bandas entre Rusia, Estados Unidos y Ucrania se aplaza sin fecha definida.
La última cita estaba prevista para los días 5 y 6 de marzo en Abu Dabi, pero no se celebró. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó el pasado lunes que «la prioridad y la atención de los socios se centran en la situación en torno a Irán, por lo que la reunión prevista para esta semana se pospone a propuesta de la parte estadounidense».
El formato de negociaciones a tres bandas fue auspiciado por la Casa Blanca a principios de 2026 con varias cumbres en Oriente Próximo y Suiza. Los resultados hasta el momento habían sido modestos. Lo más tangible fueron los intercambios de prisioneros; aunque Rusia y Ucrania ya habían acordado, por sí solos, más canjes en el pasado.
Los equipos negociadores en la vertiente militar reconocieron, en su momento, avances sobre los detalles técnicos para controlar y verificar un eventual alto el fuego. El principal escollo para un posible acuerdo sigue siendo la cuestión política. Ucrania no está dispuesta a entregar la parte de la región de Donetsk que está bajo su control y Rusia no cesará las hostilidades hasta que los defensores se retiren, afirman.
La última reunión trilateral tuvo lugar en Suiza el 26 de febrero. Unas conversaciones que se volvieron más complicadas por el retorno del jefe de la delegación rusa, el ultraconservador Vladímir Medinski, destacaron funcionarios ucranianos.
Otro de los interrogantes que trae la nueva guerra de Estados Unidos en Oriente Próximo afecta a las garantías de seguridad que espera Ucrania. El jefe de la Oficina presidencial y miembro de la delegación ucraniana en las conversaciones, Kirilo Budánov, destacó hace días que Moscú sí estaría dispuesta a aceptar dichas salvaguardas de los norteamericanos. Pero en cuestión de poco más de una semana el contexto internacional es otro. El ataque a Irán también establece un cambio en las posiciones de fuerzas de los principales actores.
Zelenski afirma que Moscú intenta valerse de la guerra en el Golfo para mejorar su posición en el frente ucraniano. Una de las primeras consecuencias fue la subida del precio de los hidrocarburos por el riesgo a una disminución del suministro a nivel global. Lo que ha venido acompañado de una relajación de las sanciones de Estados Unidos contra el petróleo ruso.
Desde Ucrania Se evalúa que una guerra larga contra Irán. complicará la obtención de armamento clave para su defensa aérea. Para derribar los misiles rusos se necesitan proyectiles para los sistemas Patriot que sólo Estados Unidos puede proporcionar y que ahora necesitarán los aliados en el Golfo.
Sin embargo, el país invadido ha demostrado que su experiencia es vital para las guerras presentes. Kiev sabe cómo defenderse de los shahed y, a petición de Estados Unidos y otros países del Oriente Próximo, ya ha enviado expertos y drones interceptores para auxiliar a los aliados en la región.
