La guerra contra Irán entra en su duodécima jornada, mismos días que duró la guerra de junio, a base de duros bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel y misiles y drones, de la república islámica. Cada una de las partes exagera sus éxitos. … y minimiza sus fracasos en medio de la ausencia total de una mediación que ayude a destensar la situación. A las pocas horas de escuchar de boca de Donald Trump que la guerra puede terminar «muy pronto», lo que ayudó a calmar los mercados, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció «el día más intenso de ataques» y prometió que el conflicto no se convertirá en una guerra sin fin. Desde Irán dejaron claro que ellos dirán cuándo se acaba la guerra, no Washington.
Los iraníes, crecidos desde el nombramiento del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, se sumaron a la escalada dialéctica y el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Alí Lariyaniamenazó directamente a Trump y le dijo que «otros más poderosos que tú no pudieron eliminar a Irán. Ten cuidado de no acabar eliminado tú mismo». El hombre fuerte del régimen, a la espera de escuchar a un líder desaparecido, se refirió también al estrecho de Ormuz y señaló que «será un estrecho de paz y prosperidad para todos o un estrecho de derrota y sufrimiento para los belicistas». La república islámica ha encontrado en el bloqueo de este punto estratégico para el paso del crudo mundial un arma que esperan sirva para disuadir a Trump.
Pese a que el presidente estadounidense habló de la «destrucción del programa balístico» y de los centros de producción y lanzaderas de drones, los iraníes lanzaron nuevos ataques contra Israel y países del Golfo. Uno de los misiles impactó en el centro financiero de Dubai y mató a una persona, Arabia Saudí afirmó haber destruido al menos dos drones y la Guardia Nacional de Kuwait aseguró haber derribado seis aviones no tripulados. Las sirenas también sonaron en Jerusalén y Tel Aviv.
Sin negociación posible
¿Cuánto puede durar la guerra? Trump cambia cada día de discurso y Benjamín Netanyahu, quien marca el ritmo, aseguró que los ataques continuarán porque «nuestro objetivo es que el pueblo iraní se libere del yugo de la tiranía, aunque en última instancia dependa de ellos. No hay duda de que con las acciones tomadas hasta ahora les estamos rompiendo los huesos».
Ante la supremacía militar del enemigo, Teherán juega sus cartas para alargar el pulso y aumentar la presión internacional. Aunque el mediador de Trump, Steve Witkoff, Anunció un viaje a Israel y abrió la puerta a una posible negociación, el régimen islámico cerró la puerta de inmediato. El Ministro de Exteriores, Abbas Araghchiaseguró que «hablar con Estados Unidos ya no está en la agenda», una postura basada en que Trump rompió el acuerdo nuclear de forma unilateral en 2018 y ha atacado al país en 2025 y 2026 en medio de negociaciones abiertas para solucionar el contencioso atómico.
Al Yasira informó de un intento de Witkoff de ponerse en contacto con Araghchi, pero aseguró que la llamada no fue atendida. Los iraníes rechazan cualquier contacto bajo fuego enemigo y el viceministro de Exteriores, Kazem Gharibabadi, apuntó que cualquier alto el fuego requeriría «garantías creíbles de que la agresión contra Irán no se reanudará».
Al Yasira informó de un intento de Witkoff de ponerse en contacto con el ministro de Exteriores iraní, pero aseguró que la llamada no fue atendida.
Otro de los hombres fuertes del sistema y actual presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibafdeclaró que «no estamos buscando en absoluto un alto el fuego. Creemos que al agresor hay que golpearle en la boca para que aprenda la lección y nunca vuelva a pensar en atacar a nuestro querido Irán». Qalibaf advirtió que responderán con la misma moneda si el «enemigo» ataca infraestructuras civiles. «Ningún acto de agresión quedará sin respuesta. Hoy declaramos la regla de ‘ojo por ojo’, sin vacilación y sin excepciones. Si comienzan una guerra contra infraestructuras, nosotros sin duda atacaremos infraestructuras en respuesta».
Teherán se adapta a la guerra
Pese a las amenazas del secretario de Defensa, Teherán vivió una jornada de relativa vuelta a la normalidad. Fuentes consultadas en la capital aseguraron que, tras una noche brutal de bombardeos, con más de 40 muertos en el ataque a un edificio residencial, y una larga semana de luto oficial por el asesinato de Ali Jamenei, la ciudad retomó parte de su actividad y cada vez más tiendas levantan la persiana. «Hay que adaptarse a la situación y seguir adelante, no podemos quedarnos en casa a esperar que nos caiga una bomba», señaló un vecino del centro de una ciudad de la que, poco a poco, se ha ido retirando la nube negra que la cubrió tras la explosión de los depósitos de petróleo el fin de semana. Los carteles con las fotos de la nueva Guía Supremo comenzaron a aparecer en las calles.
El Ministerio de Inteligencia aseguró haber detenido a 30 personas acusadas de espiar y colaborar con Estados Unidos e Israel
Además del frente exterior, el régimen redobló la seguridad en el interior y el Ministerio de Inteligencia aseguró haber detenido a 30 personas acusadas de espiar y colaborar con Estados Unidos e Israel. El portal israelí Ynet reconoció que el Mossad publicó en su cuenta en persa un mensaje en el que invitaba a los iraníes a ponerse en contacto a través de un canal seguro. El anuncio iba acompañado de una imagen en la que aparecía una familia iraní sentada en el salón de su casa e incluía el siguiente mensaje: «Es hora de sonreír. Únete a personas como tú que tomaron la decisión correcta. Con nosotros te espera un futuro más seguro y mejor en el Irán moderno. Mantente en contacto con nosotros a través de canales seguros».
