Ya sabían dónde iban, al segundo debate, y eso se notaba en la forma de arrancar, más relajados al pronunciar sus palabras y con los discursos más aprendidos e incluso con los gestos medidos, pero a medida que se consumían los minutos, el tono se … iba elevando, entrando más en el cuerpo a cuerpo, con más interrupciones y con el enfrentamiento directo ya desde el primer bloque y tras las puyas lanzadas incluso en el minuto de plata con el que arrancaba el cara a cara a tres entre los candidatos del PP, Alfonso Fernández Mañueco; PSOE, Carlos Martínez, y Vox, Carlos Pollán, a cinco días de las elecciones, organizado por RTVCyL. Miradas al futuro, con promesas esparcidas salpicando el discurso más por parte de alguno, pero sobre todo la vista al pasado, a los reproches y la esfera nacional. Mucha alusión de los tiempos en los que PP y Vox formaron gobierno, que el socialista aprovechaba para restregárselo, el popular acusaba a quienes fueron sus socios de la espantada y el de Abascal, para culpar a partes iguales a las otras dos formaciones.
En el primer bloque, sobre medioambiente, medio rural y despoblación, Mañueco trataba de centrar el mensaje en las actuaciones llevadas a cabo por su gobierno y las medidas que recoge su programa electoral; Martínez puso el foco en la despoblación y Pollán en la necesidad de finiquitar la Agenda 2030, el Pacto Verde o el acuerdo con Mercosur. Precisamente, el candidato de Vox provocó el primer momento de tension cuanto requería a Mañueco a que se retractase de la afirmación que hizo en el debate anterior de que le gustaría tirar seres humanos al mar. No lo conseguía, porque Mañueco le espetaba que fue el presidente de Vox, Santiago Abascal, el que se refirió al Open Arms como «un barco negrero y llamó a confiscarlo y hundirlo». «Llevan dos años insultándonos. No se hagan los ofendidos por un rifirrafe en un debate. Aquí se viene llorado, señor Pollán.», añadía.
El popular tenía que recibir después el invitación de Carlos Martínez que le preguntaba si candidato seguía considerando que desplegar el operativo contraincendios es un despilfarro. «No», respondió Mañueco, y defendía que el operativo «fue el mayor que hemos tenido nunca y que vamos a mejorar» y aprovechaba para acusar al socialista de «intentar arañar votos con una tragedia» por referirse a los fallecidos en los incendios del verano. Los dos decretos con medidas contra los incendios también fueron objeto de un intenso debate. Mañueco defendió que PSOE y Vox los tumbaron en las Cortes, mientras que estos argumentaron que los propios brigadistas y trabajadores rechazaron esas normas.
«No se hagan los ofendidos por un rifirrafe en un debate. Aquí se viene llorado, señor Pollán» (A Pollán)
Alfonso Fernández Mañueco
Candidato del PP
El socialista trataba de dejar su marca en este bloque al referirse a la despoblación como el mayor problema de la Comunidad para poner como solución leyes contra la despoblación, por el desarrollo rural y para la ordenación del territorio pero Mañueco le espetaba que «lo que llama ley de despoblación es quitar los servicios públicos», una información que no le gustó nada al socialista, quien le dijo que sus propuestas son «bares, gimnasios, platos de ducha y muchas mentiras».
Después, turno para servicios públicos, infraestructuras y vivienda. Tema sensible, en el que mientras Mañueco incidía en que en Castilla y León «tenemos los mejores servicios públicos» y lanzaba algunas de sus propuestas -como la deducción en la compra de vivienda-; Martínez, muy al ataque y tratando de provocar al presidente de la Junta, le responsabilizaba de que la sanidad es el «talón de Aquiles», mientras Pollán aprovechaba para introducir y cargar de nuevo contra la «inmigración masiva» por responsable del aumento de las lista de espera o que las «las ayudas que tendrían que llegar a los españoles, siempre llegan a los de fuera».
«Ya lo haremos otros», repetía en varias ocasiones Martínez, dándose esta vez por ganador después de que en el anterior debate se viese en la oposición a partir del 15 de marzo con continuas alusiones a que PP y Vox ya tienen de antemano un pacto. Aunque avanzado el debate, volvió a aludir a que «se han puesto de acuerdo Feijóo y Abascal para poner en venta Castilla y León».
«Ya le dije que mentía más que el último minuto de la lavadora. Hoy le digo que no dice la verdad ni al médico» (a Mañueco)
Carlos Martinez
Candidato del PSOE
En el tercer bloque de economía y financiación Mañueco y Martínez protagonizaron el debate más intenso. El primero, porque censuraba la propuesta del PSOE de una ley de despoblación que, señalaba, «es comarcalizar y eliminar servicios». El socialista, para insistir en que «hay vida más allá de los bares». recordando la medida de la Junta de ayudar con 3.000 euros al mantenimiento de los bares en el medio rural. También salía a relucir la financiación autonómica: el socialista aseguraba que los 15.000 millones de deuda de Castilla y León cuando tiene 15.000 de presupuesto, debería suponer la intervención de la autonomía; Mañueco, reclamaba una financiación autonómica para financiar los servicios públicos y no la deuda de los separatistas como pretende el Gobierno«, y Pollán, para reprochar al candidato popular que su partido haya pactado en otros tiempos con los separatistas y el acercamiento al PNV, al que »no han presentado un decálogo como a Vox«. »La inmigración satura los servicios«, dijo el de Vox. »Es la degradación de los servicios«, le corrigió Martínez. »Por una inmigración regular y ordenada«, remataba Mañueco.
«La masiva inmigración aumenta las listas de espera y satura los servicios»
Carlos Pollán
candidato de Vox
Y para concluir, el de los pactos y la regeneración democrática, donde cada uno aprovechaba para vender su libro -Martínez incluso, con chapa de ‘No a la guerra’ en la solapa, aludía a la esfera de conflicto internacional- en un escenario en el que, según marcan las encuestas, el resultado que salga de las urnas obligará a los pactos. Y ahí Vox, por boca de Pollán, incidía en sus líneas rojas, a base de acabar con el «despilfarro», la «supresión de cualquier partida» para la inmigración y «dar prioridad nacional» en los servicios públicos. Aunque, apostillaba, será momento de hablar tras el 15M, sin olvidarse de incluir en el mismo saco a PP y PSOE. Y Mañueco, que aspira a la reelección, sacaba a relucir que él que ha vivido en gobiernos de coalición y monocolor, se queda con lo segundo, dialogará «con todos», pero de acordar con el socialismo, nada de nada. «No se trata de repartirnos los sillones, se trata de un acuerdo por Castilla y León y por cuatro años», demandaba el popular. «Vox no gana a la izquierda, no quiere pactar con nadie. ¿Para qué sirve votar a Vox en Castilla y León?, cuestionaba. »Usted vale más por lo que calla que por lo que vale. Esa es la realidad«, le espetaba Martínez, quien abogaba por »pactos trasversales«.
Y cierre del debate, conducido por María Núñez y Antonio Renedo, que en más de una ocasión tenían que animar a los contendientes a consumir sus tiempos, el minuto de oro, de nuevo con los tres tirando de eslogan en sus reclamaciones del voto: desde el «cambio» de Martínez, a las «certezas» de Mañueco y el «sentido común» de Pollán.
