Utilizamos el termino ‘chiflado’ para referirnos a una persona que se comporta de forma rara, de manera un poco loca o excéntrica, pero casi siempre de modo coloquial e incluso con cierto cariño. Además, la palabra también otros usos más coloquiales e informales para indicar que algo nos gusta o entusiasma (este pastel me chifla) e incluso cuando uno se ha enamorado hasta perder la cabeza (fulanito se ha chiflado por menganita)por lo que el vocabulario gira alrededor de la idea de perder el juicio o salirse de lo razonable.
En origen, chiflado es simplemente el participio de chiflarverbo que primero significó ‘silbar’. Este chiflar procede del latín vulgar sifilarvariante de sibilarformado a partir de un sonido imitativo del silbido. Al ser una palabra nacida del oído, en español se rehízo de forma expresiva y aquella ‘s’ acabó convertida en ‘ch’igual que ocurrió en chis, chistar oh chiflido. De ahí pasó a asociarse al silbido burlón y, más tarde, a la idea de tener la cabeza un poco desajustada.
Algunas fuentes señalan que el hecho de llamar chiflado a alguien que está mal de la cabeza proviene de una antigua creencia que indicaba que las personas con desórdenes mentales solían silbar mucho, siendo esta explicación una hipótesis que no está lo suficientemente documentada.
El termino chiflado fue recogido por el Diccionario de la RAE en su edición de 1780 con la escueta acepción de ‘chiflar’ y este vocabulario con’Silbar con la chifla (instrumento/silbato) o solo con la boca’ y ‘Mofar, hacer burla o escarnio en público’. No fue hasta la edición de 1947 cuando la publicación académica introdujo la aceptación ‘Dícese de la persona que tiene algo perturbada la razón’ a la palabra ‘chiflado’.
