La aparición del agente de IA OpenClaw ha hecho que estemos viviendo una especie de segundo “momento DeepSeek”. Lo saben bien en China, donde su uso ha explotado de tal forma que el Gobierno ha tenido que actuar. Y probablemente haya hecho bien.
Una IA absolutamente viral. El proyecto OpenClaw ha provocado un verdadero terremoto en China. En ciudades como Shenzhen hay colas para instalarlo básicamente y gente pagando para que otros lo instalen remotamente o en persona. El agente de IA está rompiendo todos los récords de popularidad para proyectos de programación, y por ejemplo ya ha superado a dos leyendas como React o Linux en cuanto a estrellas concedidas en GitHub, a medida de la popularidad de proyectos de código abierto.

En apenas tres meses OpenClaw ha conseguido superar en estrellas de GitHub a los legendarios líderes de este ranking: react y linux. Fuente: Star-History.com
Solución a la fragmentación china. El secreto de ese éxito en el gigante asiático no se basa solo en la curiosidad de los usuarios, sino en que OpenClaw proporciona una solución llamativa a un problema endémico del país: la fragmentación del software empresarial. Con un medio de 150 sistemas TI independientes por empresa y un 60% de ellos sin APIs ni documentación, la integración de la IA parecía ser un muro infranqueable. OpenClaw soluciona el problema porque puede tomar el control de la máquina, “ver” los botones y cuadros de texto, efectuar clics y escribir en navegadores y operar como si fuera un humano.
Tokens por doquier. Esa capacidad ha convertido a este proyecto en un absoluto “agujero de tokens”. A diferencia de un chatbot convencional como ChatGPT, OpenClaw funciona de forma continua y autónoma, y no es raro ver cómo un usuario avanzado consume 50 millones de tokens al día. El impacto ha sido masivo: a finales de febrero los modelos chinos como Kimi 2.5 o DeepSeek ya devoraban el 61% de los tokens globales de OpenRouter, una plataforma que permite usar fácilmente APIs de decenas de modelos de IA. La fiebre ha sido tal que Kimi ha generado en 20 días más ingresos que todo lo previsto por su creador, Moonshot IA, para 2025.
alarma. El problema es precisamente ese: cuando un software tiene la capacidad de “ver” todo lo que ocurre en una pantalla y ejecuta comandos por sí mismo, los riesgos de seguridad son enormes. Eso ha hecho que el gobierno de Beijing pase del entusiasmo —ciudades como Shenzhen ofrecen subsidios millonarios para su desarrollo— a una política que ahora es totalmente restrictiva. Agencias gubernamentales, empresas estatales y grandes bancos nacionales han recibido avisos urgentes prohibiendo la instalación de OpenClaw en dispositivos de oficina e incluso en móviles que se utilizan en este tipo de segmentos.

Cuidado con tus datos. Prácticamente desde que se hizo viral fueron muchos quienes alertaron de los riesgos de ciberseguridad que implicaba usar OpenClaw. Una auditoría inicial de las habilidades disponibles en ClawdHub detectó cientos de ellos como maliciosos. Eso fue el germen de la alianza de OpenClaw con la firma española de ciberseguridad VirusTotal, parte de Google. El riesgo con este proyecto es triple:
- Tiene acceso a datos privados
- Puede comunicarse con el exterior.
- Está expuesto a contenidos no fiables ya ataques de inyección inmediata
Una de cal y otra de arena. Para las grandes tecnológicas chinas las medidas del gobierno son agridulces. Por un lado se han apresurado para ofrecer despliegues de OpenClaw en un solo clic en sus nubes para los usuarios interesados. Por el otro, la restricción estatal ha supuesto que algunas de las startups de IA como Zhipu (Knowledge Atlas Technology JSC Ltd.) o MiniMax Group hayan caído rápidamente en bolsa por la noticia.
China y el control. Hay otro elemento clave en ese movimiento político: la pérdida de control. El gobierno de Pekín ya libre en el pasado una batalla para frenar el poder de gigantes como Alibaba, y eso provocó que el “Jeff Bezos asiático”, Jack Ma, saliera muy mal parado. Un agente de IA autónomo que opera fuera de ese control gubernamental representa un desafío a los mecanismos que China lleva perfeccionando, sobre todo con su Gran Cortafuegos.
Un futuro incierto. Estas nuevas restricciones plantean un futuro complejo para el proyecto en China. El gigante asiático ha abrazado más que nadie la IA, pero los riesgos de seguridad son en este caso tan claros que había que poner límites antes de que las cosas se desmandaran. Aun así el proyecto es Open Source, lo que hará difícil que su despliegue pueda detenerse por las buenas entre usuarios finales y entusiastas, por mucho que lo quiera el Gobierno chino.
Imagen | OpenClaw | Pablo Kagame
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