El danés Tobías Lund Andresen (Decathlon) voló este miércoles en el esprint final de la tercera etapa de la Tirreno-Adriático, todavía bajo el dominio y la ‘Maglia Azzurra’ del líder del mexicano Isaac del Toro (UAE).
Tras toda la tranquilidad de una jornada preparada para los velocistas, con casi 5 horas y media de travesía por el centro de Italia, fue Andresen el que se erigió dominador en Magliano de’Marsi, por delante de otros grandes favoritos como el italiano Jonathan Milan (Lidl-Trek) o la belga Jasper Philipsen (Alpecin).
De hecho, el propio Milan se quedó lejos del podio al lanzar demasiado pronto su ataque, séptimo finalmente cuando se acostumbra a pelear por este tipo de jornadas. Fueron el belga Arnaud De Lie (Lotto Intermarché) y el propio Philipsen los que completaron el podio junto al joven Andresen, de 23 años.
Esta tercera etapa de la ‘Carrera de los dos mares’, de 221 kilómetros entre Cortona (Toscana) y Magliano de’Marsi (Abruzos), presentó una jornada tranquila, sin dificultad y con un final anunciado y respetado para los velocistas. Los Milan, Magnier, Philipsen o incluso Wout Van Aert aspiraban a la gran pelea en los metros finales, tras las con una ligera subida durante los últimos 15 km hasta la recta final (aproximadamente un 3%).
Solo hubo una escapada en toda la etapa. Y fue para la clasificación por la montaña. Repitió el español Diego Pablo Sevilla (Polti VisitMalta), que desde el inicio saltó en solitario por las carreteras toscanas y llegó a tener hasta casi 6 minutos de rédito con 150 kilómetros por delante.
Su intención no fue nunca la de aguantar los más de 200 km de recorrido, pero sí la de ganar el ascenso a Todi (5.2% de pendiente), que bien le valió otros 5 puntos de bonificación en la clasificación ‘Maglia’ verde. Detrás, otro español criado en la Fundación Contador como Joan Bou (Caja Rural-Seguros RGA), exactamente como en la segunda etapa.
La fuga de Sevilla dura 95 km. A falta de 127 km, fue neutralizado por el grupo, tranquilo en su recorrido, ralentizado también por la lluvia que humedeció el asfalto y algún que otro paso a nivel que hubo que gestionar para evitar la llegada del tren.
Calma absoluta en un pelotón compacto hasta el esprint de Casette, poco más de 50 km para la meta. El neerlandés Danny Van Poppel (Bora) se llevó los 5 puntos y los 3 segundos de puntuación, por delante del italiano Andrea Vendrame (Jayco AlUla) y el mexicano Isaac Del Toro (UAE), que ganó un segundo más en la general. Lo intentó Milán, especialista en volatas, pero a falta de 300 metros decidió renunciar.
Se reagrupó de nueva la masa. Sin intentos de sorpresa hasta el noruego Jonas Abrahamsen (Uno-X Mobility), seguido por el británico Ethan Hayter (Soudal-QuickStep) y la belga Liam Slock (Lotto Intermarché) a falta de 25 km. Rápidamente neutralizado por el resto. La etapa, como estaba prevista, se resolvió en los metros finales, sin lugar a escapadas o ataques inesperados.
Milán, como era de esperar, lanzó su ataque. Demasiado pronto quizás. Y al igual que le pasó previamente, se quedó sin opciones demasiado rápido. Emergió la figura de Andresen, pegado a la rueda del italiano y que desde que se puso en cabeza no dejó escapar su gran victoria. De Lie y Philipsen siguieron su estela. Del Toro aguantó el liderato y volverá a ser ‘Maglia Azzurra’.
La cuarta etapa, de 213 kilómetros entre Tagliacozzo y Martinsicuro, ofrece este jueves un recorrido más complejo que el visto hasta el momento, con dos ascensos clásicos de los Apeninos como son Ovindoli y el Valico delle Capannelle.
