La llamada inicial se produce desde la embajada española en Andorra y en el mismo lugar se clona toda la información de Banca Privada d’Andorra (BPA).
El ex presidente de esta entidad, Higini Cierco, ha descrito este miércoles en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional contra la familia Pujol por presunta corrupción, el “miedo monumental” que en 2014 provocaron en la cúpula de la entidad las amenazas y coacciones de la policía española.
Cierco ha detallado cómo a inicios de junio fue contactado por el agregado de Interior de la embajada, Celestino Barroso, para que la dirección del banco se reuniera en Madrid con alguien de la cúpula del Ministerio del Interior.
Querían averiguar si BPA custodiaba fondos de Artur Mas, Oriol Junqueras o Jordi Pujol i Soley o de sus familias.
Cierco ha explicado que Barroso llamó a sus oficinas desde la embajada para pedirle una reunión “urgente”. Fue a verle inmediatamente y se encontraron a la entrada del edificio, pero tenía tanta prisa que hablaron en la calle, porque Cierco le redirigió al primer ejecutivo del banco, Joan Pau Miquel.
Mientras Barroso iba al banco, Cierco avisó a Miquel porque el encuentro y la demanda de información que le acababan de hacer era “dantesca”, como “una película de terror mala”, y que grabara la conversación. Miquel lo hizo.
En ella, Barroso expone que trae un mensaje “de Madrid” y que el banco debe colaborar si no quiere recibir un “hachazo”.
Días después, Miquel se encuentra en Madrid con un tal Félix Rodríguez, que en realidad era Marcelino Martín-Blas, jefe de Asuntos Internos de la policía. Miquel asegura, y Cierco lo ha reiterado esta mañana, que no dio la información sobre los Pujol a la policía.
Cierco ha detallado que tenían abierta una inspección del Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac) que no suponían hasta aquel momento ningún riesgo para la entidad, pero que “todas las amenazas se cumplieron”.
En marzo de 2015, el FinCen estadounidense -un organismo contra la financiación del crimen- actuó contra BPA, supuestamente alertado por el Sepblac de que allí había dinero de varias mafias.
Joan Pau Miquel sostiene -Martín-Blas dio en el juicio una información parecida- que en las reuniones mantenidas en el mes de junio de 2014 en Madrid les entregaron una información inservible, y que no tuvieron más noticias. Hasta el 7 de julio, cuando El Mundo publica datos de las transferencias que en 2010 habían hecho de Andbank a BPA Marta Ferrusola y cinco de sus hijos, conocido como “el pantallazo”.
“No fue BPA quien dio esos datos, el banco hizo un análisis forense con KPMG y concluyó que no salió de BPA. Conjeturas se pueden hacer muchas”, ha insinuado Cierco.
El fiscal ha preguntado si denunciaron aquellas coacciones: “En ese momento no, teníamos un miedo monumental, era una situación extraordinaria”.
La operación va juntando piezas, porque esta mañana ha declarado justamente Celestino Barroso, que ha admitido haber tenido un encuentro con Joan Pau Miquel, por petición de “Pedro Esteban”, que dirigió la Brigada Provincial de Barcelona y que figura como uno de los contactos frecuentes del comisario José Manuel Villarejo cuando en 2014 circula por Barcelona buscó datos que puedan perjudicar al independentismo. Villarejo anota en su agenda todos sus encuentros, donde también menciona a BPA y Andbank, el banco donde estaba ingresado el dinero de los Pujol originalmente.
Barroso ha negado este miércoles haber amenazado a nadie, aunque ha admitido que le dijeron “que dijera que el Banco Madrid (filial española de BPA) tenía problemas y que si colaboraban podían ayudarles”.
Barroso ha dicho que no sabía “nada” de un “pantallazo” ni si alguien en la policía se había atribuido el éxito.
A preguntas de Fermín Morales, abogado de un empresario andorrano, Barroso ha eludido responder a si fue responsable del clonado de toda la información bancaria de BPA en la embajada española: “Tengo noticia de que dos compañeros viajaron a Andorra para grabar dos discos duros”, ha dicho.
Pero no tenía “conocimiento” concreto de a qué fueron, pese a que era el máximo responsable del ministerio del Interior en el Principado. “No recuerdo que eso se haya hecho”, ha afirmado.
El clonado se hizo la mañana del 24 de marzo de 2015, aunque el amparo judicial no llegó hasta las 15 horas aproximadamente. La copia fue indiscriminada.
También ha declarado hoy Josep María Pallerola, que fue gestor de los fondos de los Pujol en Andbank desde 1990.
El gestor de los Pujol en Andbank explica que el ex presidente hizo de pantalla asumiendo un dinero que no era suyo tras el divorcio de su hijo
Ha expuesto que la primera cuenta corriente abierta aquel año se nutrió con el dinero de la herencia “de l’avi”, y que eran “más de cien millones de pesetas”.
Cuando Jordi Pujol i Soley se vio obligado a admitir que durante décadas tuvo dinero en Andorra alegó que era la herencia recibida de su padre, de 140 millones de pesetas, el equivalente a unos 800.000 euros.
Pallerola ha expuesto que los 307 millones de pesetas (1,8 millones de euros) que supuestamente el expresidente tenía en Andbank no eran suyos, sino de su hijo Jordi, aunque los puso a su nombre para ayudarle con su divorcio. Jordi Pujol i Soley
escribió un documento haciendo heredera de ese dinero a su esposa, Marta Ferrusola i Lladós, tras el divorcio entre su hijo Jordi y Mercè Gironès. Ésta le reclamaba parte del dinero, pero cuando supo del documento del entonces presidente, desistió de sus intenciones.
Pallerola también ha explicado que los Pujol, como consta en la documentación incautada por la policía, se referían a él como “mosén”. Los Pujol le decían “que tenía cara de curilla”.
Los Pujol habían llegado al banco, entonces Banca Reig, a través de su propietario, Julià Reig Ribó. Esta entidad se fusionó en el 2001 con el Banc Agricol para crear Andbank.
La hija de este ejecutivo fue la que luego los acogió como gestora en BPA. Esta mañana ha expuesto que este banco creó para las fundaciones Pujol en Panamá en busca de “discreción” tras el escándalo Falciani.

