El líder norcoreano, Kim Jong-un, reaccionó de modo inusualmente templado tras el lanzamiento de un misil desde un barco destructor la semana pasada. El ensayo probablemente, según dijo, que la decisión de armar buques con armas nucleares avanzaba “de forma satisfactoria”.
El objetivo de la prueba y la reacción de optimismo medido de Kim buscaban, sin embargo, tener eco bien lejos de la cubierta del buque Choe Hyon, de 5.000 toneladas, el mayor barco de guerra de la flota del país.
