Los 32 países miembros de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) tienen unos 1.800 millones de barriles de petróleo en sus reservas estratégicas de emergencia, que alcanzan para cubrir el equivalente a 90 días de tránsito en el Estrecho de Ormuz.
Es decir, el mundo tiene para cubrir tres meses de cierre de la circulación petrolera en Medio Oriente -unos 20 millones de barriles diarios- y hacer frente al choque global de los precios de la energía.
Así, la decisión de liberar unos 400 millones de barriles pone a disposición más del 20% y se transforma en la sexta vez en la historiadespués de 1991, 2005, 2011 y 2022 en dos oportunidades.
La IEA se creó en 1974 como contrapeso al cartel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para responder ante la crisis petrolera del año anterior y reforzar la seguridad energética global.
La agencia está conformada por Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido de la Gran Bretaña, República Checa, Suecia, Suiza y Turquía.
Además, otros 5 países están en “vías de adhesión”: Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica e Israel.
Con excepción de Estados Unidos, Canadá, Noruega y Brasil, ninguno de ellos es un gran productor de petróleo.
En enero de 2026, la producción mundial de petróleo -crudo y líquidos- fue de 106 millones de barriles por día (bpd), mientras que solamente en crudo llegó a 80 millones de bpd.
El mayor productor de crudo del mundo es Estados Unidos, con 13,5 millones de barriles diarios; lo seguían Arabia Saudita, con 9,9 millones; y Rusia, con 9,1 millones de barriles, según los datos de la consultora Economía & Energía. Canadá, Irán, Irak y China son otros de los oferentes dominantes en el mercado.
El precio del petróleo es un precio politico en el que influyen las grandes potencias del mundo.
Por debajo de 60 dólares deja de ser rentable la perforación de pozos en el Pérmico de Estados Unidos, mientras que si el barril se va muy por encima de los US$ 70 empiezan a sentir los aumentos de los combustibles para la clase media, que es la que apoya al republicano Donald Trump.
Los países de la OPEP+ suelen regular su producción, aunque algunos de ellos requieren de ingresos petroleros altos para afrontar su gasto público.
es Vaca Muerta, un barril por debajo de US$ 60 ralentiza el repago de las inversiones y hace crujir la caja de las petroleras, mientras que por arriba de los US$ 70 se aceleran los proyectos. Y en el convencional de Chubut y Santa Cruz, donde los costos de extracción son mucho más altos, un petróleo caro es una posibilidad más de vida para su actividad.
Antes del ataque de Israel y EE.UU. a Irán que desató esta guerra en Medio Oriente, la Administración de Información Energética de los Estados Unidos (EIA) proyectaba que el barril de petróleo rondaría los US$ 58 en 202616% menos que el año pasado. En cambio, los futuros del Brent -referencia en el Mar del Norte y en Argentina- cotizaban el mes pasado a US$ 68.
