El secretario general, Ignacio Garriga, señaló este jueves que su partido no le coge el teléfono ni acude a “ningún tipo de reunión” con un Gobierno que es “una organización criminal” que “se ha dedicado a colocar a compañeros de partido, a queridas, a robar el dinero de los españoles” y “a generar muertes como hemos visto recientemente con los accidentes ferroviarios”.
Así lo indicó Garriga en una entrevista en Telecinco recogida por Servimedia, después de que el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, contactase con todos los grupos parlamentarios, salvo Vox, para hablar sobre la elaboración de un plan para paliar las consecuencias de la guerra en Irán.
Su partido, explicó, no le coge el teléfono ni acude a “ningún tipo de reunión” con el Ejecutivo y el “máximo contacto” que quiere tener es “en sesión de control, en sede parlamentaria” y esperaba que “más pronto que tarde sea declarando el presidente del Gobierno y su Consejo de Ministros en un juzgado”.
Garriga alertó de que “estamos delante de una organización criminal, de una mafia que se ha dedicado a colocar a compañeros de partido, a queridas, a robar el dinero de los españoles, a generar muertes como hemos visto recientemente con los accidentes ferroviarios”, que “ha generado un apagón” y “ha condenado al empobrecimiento” a los españoles.
Por ello, deploró que “estamos ante la mayor calamidad que han sufrido los españoles en los últimos tiempos”, “nunca antes habíamos tenido un Gobierno tan corrupto y con tantas causas judiciales abiertas”. Con este Ejecutivo, continuó, “no tenemos nada absolutamente que hablar”, sino que lo que hace su partido es “oposición absoluta y frontal”.
Garriga exige al PP una moción de censura a Sánchez
A su vez, ante esta situación, exigió una vez más al Partido Popular que presentó una moción de censura contra Pedro Sánchez porque es “un deber nacional” poder celebrar un debate “con luz y taquígrafos” y que “todos los españoles puedan escuchar los argumentos de unos y de otros”. Confió en que este partido “se crea que hay que hacer una oposición frontal, total y absoluta”.
Preguntado sobre qué medidas plantea Vox para paliar las consecuencias de la guerra en Irán, Garriga explicó que, entre otras cosas, una “gran rebaja fiscal”. “No entendemos con el Gobierno no ha bajado el IVA, los impuestos a los hidrocarburos no ha aliviado la factura de la luz” y, sin embargo, siga “aumentando el gasto en chorradas”, añadió.
El Ejecutivo, a su juicio, “debería generar un verdadero escudo social”. Es decir, “ahora es el momento de grandes rebajas fiscales, de protección a las clases medias y populares, y, sobre todo, de trasladar un mensaje de calma” tanto “a los mercados como a los españoles”, comentó Garriga.
En ámito interno, Garriga subrayó que algunos exdirigentes de su partido parece que están sufriendo “el síndrome del príncipe destronado”, ya que “lo que antes les parecía bien” y “lo que votaron a favor” ahora no lo comparten y señalan que esta formación “no es democrática”.
Niega una purga en Vox
Garriga fue preguntado sobre quién está haciendo la purga en Vox, ya que prácticamente no queda ninguno de los fundadores de este partido tras la salida del exportavoz en el Ayuntamiento de Madrid Javier Ortega Smith.
Sobre ello, Garriga se mostró convencido de que “nadie” está haciendo una purga, sino que “es normal que en los partidos haya personas que vienen, personas que se van, personas que ahora en lugar de estar aquí, pues se ponen allá”. Lo que hay, criticó, es “un intento por parte, especialmente, del PP y del PSOE de decir que hay crisis internas en Vox y purgas”.
En relación con el hecho de que los que hablen de purga sean exdirigentes de Vox, Garriga habló del “síndrome del príncipe destronado” y aseguró que “eso es lo que algunos que antes estaban en Vox y ahora no están parece que están sufriendo”, ya que “lo que antes les parecía bien, lo que votaron un favor”, ahora ya no.
Para algunos, continuó, “hace 15 días todo era magnífico y Vox era un partido democrático” y cuando “se les pide que cambien de posición en el terreno de juego”, esta formación “ya no es democrática” y es “una formación de amigos”. “Yo creo que no hay que darles más importancia”, agregó.
“Las normas están para cumplirlas, quien no quiera estar en Vox se puede ir. Nosotros estamos centrados en dar esperanza a los españoles, en decirles que vamos a construir una alternativa”, dijo, añadiendo que “frente a los síndromes del príncipe destronado” y “las frustraciones” su partido se encuentra “comprometido con los españoles”.
