Cada cierto tiempo despunta en el mundo del rap un nuevo nombre gestado en lo más hondo del subterráneo que monopoliza la conversación en el género; se convierte en la nueva esperanza, en el caballo ganador del género sobre el que recaen, a veces, con más expectativas de la cuenta, todas las miradas de sus compañeros consolidados.
El nombre último que ha aglutinado por su calidad y capacidad lírica la conversación es el de Faenna, una malagueña de solo veintidós años que hasta hace poco era una total desconocida en la industria de la música; una más de las muchas voces emergentes que suenan en las entrañas de Spotify y solo unos pocos con el privilegio absoluto del control de acceso cultural señalan en sus radares.
Su nombre legal es Julia González Cabrera y nació en 2003 en Málaga.uno de los focos irradiadores de talento urbano en España. Nativa digital y de voz callejera, suma ochenta mil seguidores en Instagram y casi trescientos mil oyentes mensuales solo en Spotify, sin embargo, el éxito comercial de esta nueva artista no tiene demasiado tiempo.
Los inicios también fueron difíciles para ella, como para cualquier artista urbano. Sus primeros temas se remontan a la época del postcovid, concretamente, a 2022. En este año estrena la primera canción que actualmente puedes escuchar en su perfil de Spotify, Papeles y mecheroun primitivo ejercicio de voluntad de estilo donde Faenna ya quería distanciarse del resto con un modus operandi tan ácido como poético, tan directo en su intencionalidad como ambiguo en lo metafórico.
Desde ahí comenzó a dar pasos lentos aunque firmes, subiendo otros sencillos sin apoyo discográfico aunque sí de la escena rapera, como la colaboración de Los niños del afromercadodonde el también malagueño Delaossaconvertido en 2023 en uno de los artistas más influyentes de la fina línea que separa el rap de la música mainstream, rapea con ella – esta colaboración será importante porque sentará las bases de otros trabajos futuros –.
Los niños del afromercadola segunda canción más antigua disponible de Faenna, fue un antes y un después en su carrera porque además de conseguir el apoyo de la vieja guardia rapera Logró que se esbozara sobre ella un foco prematuro en los circuitos de la música urbana, un negocio en el que, sin el apoyo primitivo y directo de una discográfica, la única forma de subir peldaños, de obtener un progreso parametizable y cuantificable es con el empuje de otros artistas ya asentados que despejen la selva por la que te tocara moverte.
El objetivo de la colaboración se logró y dotó a Faenna de la proyección y energía suficiente para realizar una oportunidad más larga, más eficiente; y no tardó en aprovecharla y caminar más lejos. En el año 2023, estrenaría el que puede definirse como su primer trabajo largo, Espabiláun EP de cinco escasos temas donde sin embargo se presenta como un artista en la ola, aunque anclada a las viejas formas – en la portada aparece ella vestida de folclórica, como una nueva Rocío Jurado, posando como si estuviera en la tapa de una antigua Interviú –; Faenna consigue mostrar aquí que es una artista nueva que cobija en todas las capas de su estilo las características de mayor calidad de la vieja escuela; sabe también hablar de los temas del momento, los que atraviesan a su generación, con una forma de rapear que recuerda en sus cadencias a los grandes mitos españoles – en las costuras de Faenna a quien se ve con mayor lucidez es a la andaluza Gatta Cattana, fallecida en 2017 –.
El EP sirvió como un nuevo empujón que le llevó esta vez hasta los brazos de Manu Beats, un reconocido productor en la industria del rap con el que compuso un trabajo largo conjunto en 2024, julia y manuelun proyecto con la solidez necesaria que, ahora sí, le dio los apuntes definitivosla escuela suficiente para pegar un gran salto y comenzar a sonar con el mismo nivel de privilegio lírico y sonoro que los grandes.
Y ese salto se ha manifestado en 2026 con el álbum Hasta mañanita si Dios quiereel que se puede definir como su primer trabajo verdaderamente largo en solitario y que ya ha sido catalogado por algunos críticos especializados como uno de los mejores y más atractivos discos de rap. english en lo que llevamos de año.
Según ha declarado la artista en varias entrevistas, el nombre del milagro creativo evoca a una frase que su abuela repetía – y quizás todas las abuelas del mundo – y que rubrica entre su significado que no hay mucho que en nuestras manos esté, si es que en verdad hay algocuando las cosas se tuercen; Todo depende de algo, quizás parecido a Dios si se es creyente, sobre lo que se puede influir muy poco y que está tan alejado de esa capacidad nuestra que llamamos trabajo o talento que nos hemos tenido que inventar otra palabra para explicárnoslo: suerte.
Esa es su opinión – o el significado que se puede cribar de lo que emana del álbum –, pero quien escuche a Faenna entenderá rápido que además del azar obvio favorable que le debe acompañar hay en su música más que motivos para explicar su éxito. Por ejemplo, se puede reseñar la enorme facilidad que tiene para mezclar lugares comunes de la calle con los mitos del folclore; sabe hablar el idioma de los raperos con acento flamenco, o llegar a los flamencos con una dosis suficiente de rap. Sabe hablar de rudeza y dureza, de aspereza y asfalto, pero también de flores y olas, de corazones y sueños. Faenna es quizás como Málaga: la mezcla perfecta de paisaje y ciudad, la cumbre del sufrimiento lírico y la esperanza musical.
