Una niña de 11 años se convirtió en la primera paciente del sistema público en Chile en recibir un implante de conducción óseaque le permitió escuchar sonidos que antes no podía percibir.
Se trata de paula vilchesquien nació con microtia bilateral, una malformación congénita que afecta el desarrollo de las orejas y provoca pérdida auditiva, condición que en Chile se presenta aproximadamente en uno de cada dos mil recién nacidos.
Según dio a conocer 24 Horasdesde los tres meses de vida utilizaba un cintillo de vibración ósea que le permitiría percibir algunos sonidos, aunque de forma limitada. “Ella escuchaba un 20%, como si estuviera debajo del agua”, explicó su madre, Jocelyn Yentzen.
Sin embargo, con el paso del tiempo el dispositivo comenzó a generarle dificultades en su vida cotidianaya que la limitaba para realizar algunas actividades como practicar deportes o entrar a la piscina, según relató su padre, Paulo Vilches.
La pequeña fue seleccionada para someterse a la intervención en el Hospital Roberto del Rio durante diciembre de 2025, donde se le instaló un implante de conducción ósea, tecnología que permite transmitir el sonido a través del hueso hasta el oído interno.
El procedimiento fue posible gracias al apoyo de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb)convirtiéndose en el primer implante de este tipo financiado con recursos públicos.
“Se puso a llorar cuando escuchó. Fue súper emocionante, no solo para nosotros, sino también para todo el equipo que estaba ahí”, relató su madre.
Desde entonces Paula ha comenzado a descubrir sonidos que antes le eran desconocidos, como el de la lluvia o el estruendo de un trueno.
“Estaba lloviendo y desde lejos le dije a mi mamá: ‘mamá, empecé a escuchar las gotas de la lluvia‘. También una vez escuché un trueno, nunca antes lo había oído”, contó la niña.
