Mientras la crisis se agudiza con el cerco petrolero de EE.UU. y los apagones se eternizan a lo largo del país, los cubanos están mostrando públicamente su descontento con su muy dura realidad.
Cacerolazos, letreros en paredes y una inusual sentada estudiante han marcado esta semana el acontecer de la isla, como reflejo de un creciente malestar ciudadano que tiene como blanco principal a las autoridades cubanas.
Ni los cacerolazos ni las pintadas contra el Gobierno son algo nuevo en Cuba. Han sido expresiones recurrentes en los últimos años —y también antes— para canalizar la inconformidad popular frente a la profunda crisis económica y energética que lastra la cotidianidad, y por la que las autoridades responsabilizan a Washington.
Ahora, a medida que la situación se agrava por las carencias de combustible y otros productos básicos —mientras los precios se disparan día tras día—, los cacerolazos han vuelto a resonar en las noches cubanas, con la oscuridad de los apagones como detonante y también como escenario.
La Habana, donde los cortes eléctricos se han extendido significativamente en 2026, es por estos días el epicentro de las protestas —si bien se han registrado también en otras partes del país—, de acuerdo con numerosas publicaciones en las redes y en medios no oficiales, que vienen documentando estas reiteradas manifestaciones de malestar.
Según estas fuentes, que comparten imágenes y videos de los hechos, la capital cubana suma seis noches continuas de cacerolazos en diferentes barrios de la ciudad, lo mismo en sitios céntricos como El Vedado y La Habana Vieja que en municipios periféricos como Arroyo Naranjo y Guanabacoa.
Los toques, que han sido lo mismo desde las casas que en las calles, han estado acompañados también por consignas contra las autoridades y el sistema político cubano, hogueras y cortes del tráfico en algunos lugares, de acuerdo con lo publicado en las redes.
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Silencio oficial y eco en las redes y en La Florida
Estas mismas fuentes hablan de presencia policial en varios de los sitios donde han ocurrido las protestas y también de arrestos posteriores a las mismas, aunque hasta el momento las autoridades cubanas no se han pronunciado al respecto.
Ni el Gobierno ni los medios cubanos suelen informar sobre este tipo de hechos, aunque en ocasiones se han reportado encuentros entre autoridades locales y personas que han protestado en diferentes barriadas y comunidades del país.
En cambio, los cacerolazos y protestas que vienen ocurriendo en La Habana y otras localidades, y también los letreros antigubernamentales en fachadas, escuelas y otros lugares, han encontrado un amplio eco en las propias redes sociales y fuera de la isla, en especial en la Florida.
Tanto opositores al Gobierno cubano como periodistas y medios independientes o locales de La Florida vienen compartiendo y amplificando las publicaciones sobre estos sucesos. También lo han hecho políticos como los congresistas cubanoamericanos. María Elvira Salazar y Carlos Giménez, quienes se oponen a cualquier acercamiento o negociación con La Habana.
Todo ello ocurre en momentos en que la Administración Trump presiona con fuerza a Cuba con sanciones y el asedio petrolero impuesto tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela a inicios de año. A su vez, el mandatario estadounidense afirma que su Gobierno está dialogando con autoridades cubanas para forzar cambios en la isla, algo que La Habana lo niega.
Aunque no se ha pronunciado directamente sobre las protestas y pintadas de los últimos días, el Gobierno de la isla ha asegurado en reiteradas ocasiones que hechos de este tipo —incluidas las masivas manifestaciones de julio de 2021— han sido organizados y financiados desde EE.UU. con el fin de provocar un cambio de régimen en Cuba.
Hace unos días, el Ministerio del Interior (Minint) informó sobre la detención de 10 ciudadanos panameños, a los que acusó de hacer letreros “con contenido subversivo” en el país a cambio de un pago entre 1000 y 1500 dólares, aunque sin especificar dónde fueron hechos ni quién los contrató para ello.
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La sentada estudiantil
A la par de los cacerolazos y letreros contra el Gobierno, otro hecho centró la atención mediática en los últimos días: una sentada estudiantil en la Universidad de La Habana (UH).
La llamativa e inusual protesta tuvo como escenario la icónica escalinata universitaria y reunión a una treintena de estudiantes el pasado lunes, luego de haberse convocado en las redes. Según ha trascendido luegolas autoridades impidieron a más jóvenes sumarse a la sentada.
Varios profesores, incluido el viceministro primero de Educación Superior, Modesto Ricardo Gómez, y la rectora de la UH, Miriam Nicado, bajaron a hablar con los manifestantes buscando que cesaran en la protesta, la cual tenía como eje reclamos académicos derivados por los efectos de la actual crisis en la isla y la falta de efectividad institucional ante sus quejas.
Finalmente, tras cerca de dos horas, los jóvenes acabaron accediendo y abandonando la escalinata para reunirse con Nicado y el ministro Walter Baluja, entre otros funcionarios, según confirmó la propia institución universitaria, que calificó el diálogo como “un importante intercambio”.
“Como resultado, se acordó crear espacios de intercambio semanales entre los estudiantes y las direcciones universitarias para dar seguimiento al proceso docente-educativo”, apuntó la UH.
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Comunicado contra la “violencia”
Dos días después, los estudiantes lanzaron este miércoles un comunicado en el que criticaron el uso de la “violencia” durante su protesta y sostuvieron su voluntad de iniciar un proceso para promover cambios en el ámbito educativo.
El colectivo de jóvenes, que ha empezado a denominarse Acción de Reforma Universitaria y no ha difundido sus identidades, criticó “los intentos de disuasión, hostigamiento, cooptación, descalificación y sabotaje” que sufrieron durante la sentada, reporta la agencia EFE.
Durante la misma, dijeron: “se impidió el paso a estudiantes que deseaban unirse a la manifestación, se redujo prácticamente a uno de ellos, se retuvo y se sustrajo identificaciones de un grupo de estudiantes que se encontraban dentro de la universidad y se bloqueó el acceso al área”.
Los jóvenes —principalmente de la UH, pero también de otras universidades— lamentaron no haber podido celebrar la reunión abierta que habían planificado para este martes en un parque cercano a la sede universitaria.
Cuando los jóvenes aparecieron en el lugar a la hora indicada, las autoridades habían organizado actividades culturales para decenas de escolares y una feria agrícola, además de llevar al parque varios camiones y una excavadora para recoger la basura acumulada, refiere el medio español.
El colectivo reiteró sus demandas de una educación de calidad, de la revisión de los planos de semipresencialidad impuestos a raíz del bloqueo petrolero de EE.UU. y nuevas soluciones ante la fuerte subida de las tarifas de datos móviles implementadas por Etecsa el año pasado, que ya generó descontento y protestas entre los universitarios.
Los estudiantes instalaron a sus compañeros en otros centros a difundir comunicados de apoyo y mensajes con sus propias quejas y propuestas. Además, recordaron que el ministro de Educación Superior, Walter Baluja, ha accedido a reunirse con ellos el próximo lunes, informa EFE.
