En el Complejo Policial de Canillas (Madrid) había esta mañana ganas de pasar página. De “abrir un nuevo ciclo”, en palabras del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, o de “comenzar otra etapa”, en boca del director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo, quien ha recurrido a la célebre frase del filósofo Miguel de Unamuno El progreso consiste en renovarse durante el acto de toma de posesión del comisario José Luis Santafé como nuevo director adjunto operativo (DAO) del cuerpo. Una especie de borrón y cuenta nueva para tratar de dejar atrás el mayor escándalo en la cúpula policial de los últimos años: la caída del anterior jefe operativo, José Ángel González, por haber violado presuntamente a una inspectora con la que habría mantenido una relación. El auditorio, a rebosar de uniformados, ha cerrado filas con un prolongado aplauso en torno a Santafé, quien ha reconocido que ha dado “un paso al frente” para ayudar a la institución que ahora atraviesa “por algunas dificultades”.
Ha sonado el himno de España, se ha guardado un minuto de silencio por las víctimas del fatídico 11 de marzo de 2004, y el director de la Policía, quien no había comparado desde que el pasado 17 de febrero estallarse el caso, ha tomado la palabra para referirse en los primeros instantes, sin rodeos, a la querella admitida a trámite que sacudió los ánimos de todo el cuerpo. Pardo ha admitido que aquella tarde de martes sintió “un fuerte impacto emocional y profesional” cuando conoció los supuestos hechos por los que se investiga a Jota, como se conoció al anterior DAO, alguien de su total confianza. Fue el propio Pardo, en 2018, quien eligió, tras un meticuloso proceso de selección, a González como su mano derecha. Su admiración profesional, tal y como reconocía entre sus círculos cercanos, era máxima. Su decepción, aún mayor. Pese a ello, el director general ha puesto en valor la actuación “inmediata” y “contundente”, priorizando la protección de la víctima, que se tuvo desde la cúpula policial.
Los que conocen a Pardo aseguran que en su cabeza nunca estuvo el pensamiento de dimitir, tal y como le pidió el principal partido de la oposición y algunos sindicatos policiales, sino seguir trabajando para superar la profunda crisis. Esa idea ha impregnado su discurso este jueves, en el que ha recordado que las “instituciones sólidas” no se definen por “la ausencia de dificultades, sino por la forma en que las afrontan”. “La Policía Nacional ha atravesado momentos complejos a lo largo de su historia, pero siempre ha respondido con la misma hoja de ruta: firmeza, unidad, profesionalidad y lealtad inquebrantable al Estado de Derecho”, ha expresado el director general, que ha añadido que la Policía “está por encima de las personas, de las coyunturas y de cualquier circunstancia individual”. Así pues, Pardo ha pedido “mirar al futuro con más determinación que nunca para reforzar la ejemplaridad interna” en referencia al respeto e igualdad “sin matices” entre hombres y mujeres dentro del cuerpo.
Al nuevo DAO, que hasta hace una semana era el Jefe Superior de la Policía en las Islas Baleares, le ha exigido que tiña su mandato de “carácter”. “Necesitamos una dirección firme, clara y cohesionadora”, ha insistido, para hacer frente a amenazas tan complejas como el crimen organizado transnacional, la ciberdelincuencia, los procesos de radicalización y los desafíos tecnológicos. También le ha reclamado, al igual que al resto de uniformados que han llenado la sala, que sea “implacable” con las conductas “que se desvíen de los principios y valores” de la Policía Nacional, “y de la sociedad española a la que servimos”.
Santafé, primer policía formado en la Escuela de Ávila que llega a DAO, ha agradecido la confianza depositada por el titular de Interior, y por la secretaría de Estado de Seguridad, Aina Calvo, con quien coincidió en las islas durante la etapa de esta como delegada del Gobierno, quien también ha presidido el acto. El nuevo DAO ha recurrido a una conversación con un compañero, cuando se supo que era el elegido, en la que le preguntó si ahora se dan “las circunstancias adecuadas” para ocupar el puesto. Y es que al escándalo por la querella de agresión sexual se suma lo avanzada de la legislatura: si se cumplen los plazos, celebrándose elecciones generales en 2027, podría ser relevado en poco más de un año. De hecho, fuentes policiales han explicado a La Vanguardia que Santafé, que goza de un reconocimiento genérico entre sus compañeros, ha sido “quemado, porque podría tener mayor recorrido, al tener una imagen intachable para ministros de cualquier signo político”. Santafé, a ese amigo que le preguntó si era buena ocasión, le respondió que “siempre es buen momento para ayudar a la Policía Nacional, la institución que nos lo ha dado todo en nuestras vidas” porque ahora “atraviesa algunas dificultades y nos debemos a ella”. A pesar de que ello, como ha vaticinado, le conlleve “algunos apuros y sacrificios”.

El recién nombrado jefe operativo ha dejado claro, antes que nada, que ante cualquier “abuso, acoso o irregularidad” la Policía investigará “todo a fondo, sin ninguna traba, hasta las últimas consecuencias”. Por ello, se ha asegurado que estará “muy atento” a la revisión de los protocolos internos contra el acoso que anunció el responsable de Interior durante su última comparecencia en el Congreso de los Diputados. Ha comparado a la Policía con “un reloj de precisión” con 76.000 piezas, por todos los policías que integran el cuerpo: funciona “de forma excelente”, con sus piezas encajadas, “pero si una falla o deja de cumplir su cometido”, ha dicho Santafé, “es necesario sustituirla o repararla”. Y esto, ha recalcado, es lo que “siempre se hace”: “afecte a quien afecte, incluidos los mandos”. “Es lo que permite que el reloj siga funcionando”. Ahora bien, el nuevo DAO, ha advertido que “no es correcto, ni justo, ni cierto” pensar que los mandos policiales tienen “comportamientos impropios como regla general”: “Se trata de una generalización tremendamente peligrosa”.
Santafé, padre de dos policías de la escalada básica, ha cerrado su discurso tratando de insuflar oxígeno al ánimo de sus compañeros con algunos de los “éxitos extraordinarios” de la Policía en los últimos años: desde grandes operaciones contra el tráfico de drogas, al avance en la lucha contra la violencia de género, pasando por la lucha antiterrorista, los dispositivos de seguridad ciudadana en grandes eventos o la gestión, humanitaria, de la inmigración irregular. Una comisaria principal, al término del acto, comentó que en su dilatada carrera profesional, nunca había escuchado un aplauso tan sonoro en la toma de posesión de un DAO. “Ha roto el aplausómetro”bromeaba.

