13/03/2026
Actualizado a las 06:52h.
Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los discos que se han publicado esta semana.
(7/10)
«El fundador de los Smith aún tiene recursos, motivación y margen de maniobra, algo infrecuente a su edad y en su posición»
Discográfica: Señor
Por Jesús Lilllo
Que si deslavazado, que si deshilvanado, que si esto y que si lo otro. Están que viven sin vivir en sí quienes esperaban que Morrissey … grabe otra discoteca de Morrissey. Ya tiene unos cuantos; hijo ganas. Que si anda perdido, que si no atina, que si se salvan dos canciones, precisamente las que parecen sacadas del repertorio de estándares de su autor. Están que mueren porque no mueren los que pretendían que Morrissey publicase otra discoteca de Morrissey. Ya tienes bastantes; hijo ganas. Son los mismos que se ponen a crotorear cuando, por poner un sencillo ejemplo, los Rolling sacan una mierda de disco de blues o de rock, así como maduro, no veas, pero insulso y anacrónico. A la basura. Afortunadamente, el fundador de los Smith aún tiene recursos, motivación y margen de maniobra, algo infrecuente a su edad y en su posición, variables del conformismo, para hacer lo que le viene en gana y cambiar el paso a cada canción, hasta completar un álbum -buen pop, muy por encima de la media- que quizás no satisfaga a quienes disfrutan más con la nostalgia, aquí de Morrissey, que sigue vivo, que de la música, en general. Tiene mucho este ‘Make-Up Is A Lie’.
(7,5/10)
«37 minutos de gran música»
Discográfica: Amor en Sonido
Por Carlos G. Fernández
37 minutos de gran música. Este es el primer disco del percusionista brasileño Pupillo firmado en solitario (en una carrera de ¡treinta años!). Pero ojo, está lleno de colaboraciones, como la de Amaro Freitas o la de la gran Carminho: todos los temas salvo dos tienen invitados. Los discos instrumentales guiados por percusionistas me llevan directamente a pensar en mi estimado Makaya McCraven (y en aquel disco imbatible reimaginando la despedida de Gil Scott-Heron) y bueno, pese a sonar evidentemente más meridional y menos hiphopero, este disco también integra mil y un sonidos, incluso scratch vinilero… y también todo tipo de flautas, zambombas, marimbas, sintetizadores y todos los tambores, que se reparten imaginativamente por el estéreo llevándonos a junglas sonoras apabullantes. La guitarra también aparece, pero muy de vez en cuando, quitándole el protagonismo que siempre ha tenido en varios de los géneros más importantes de Brasil. Y aún así no es un tamborilero dando la turra ni haciéndose el virtuoso: los años de Pupillo como gran productor se notan aquí, pues técnicamente es percusionista pero en espíritu es un músico como la copa de un pino y punto, un diseñador de esos paisajes frondosos que contemplar cerrando los ojos. Todo el disco es muy disfrutable pero se puede empezar por ‘Que é isso, bicho?’, ‘Fervendo o Chão con Amaro!’ o la más espiritual, ‘Navegando o novos tempos’.
(6/10)
«Hay deslices, pero cuando el disco acierta, tarde con la misma personalidad que se convirtió a la dupla en fenómeno global»
Discográfica: TenThousand Project Holdings LLC
Por Luigi Gómez
El inesperado regreso de Gnarls Barkley plantea una paradoja: no alcanza el fulgor de sus predecesores, pero confirma que la química entre Danger Mouse y CeeLo Green sigue intacta. Atlanta suena como un cierre consciente, un álbum que se construye en clave de ciclo vital: memoria, edad, arrepentimiento y un retorno a la ciudad que les hizo despegar. La voz de CeeLo, aún sorprendentemente elástica, brilla especialmente en ‘Tomorrow Died Today’ y ‘I Amnesia’, mientras el andamiaje sónico de Danger Mouse mantiene ese equilibrio entre elegancia retro y músculo rítmico. Hay deslices —coros fuera de plano, algún exceso de producción y un tramo central más irregular— pero cuando el disco acierta, tarde con la misma personalidad que se convirtió en la dupla en fenómeno global. No es un nuevo ‘Crazy’ ni pretende serlo: es un gesto final, imperfecto pero honesto, de dos artistas que prefieren clausurar su historia antes de dilatarla sin sentido.
