La sonrisa de Manuel Turizo es de esas que ocupan espacios, invaden y conquistan como una bandera, la de Colombia en el mundo. Una sonrisa que es el ejemplo de lo que ha conseguido la música latina en todo el planeta.
Turizo contagio buen rollo, paz, lo que los americanos llaman fluiry el llama Apambichao. Así ha titulado a su último disco, que lanzará el próximo 9 de abril. Una manera de estar en la vida, una actitud de disfrute.
“Es estar sabroso, estar tranquilo, estar feliz.es un poco la actitud con la que te impulsa la vida 100%” me dice, reclinado en el sofá, apambichao en la vida.
Con solo 25 años es uno de los cantantes colombianos más reconocidos mundialmente junto con Malumacon el que vuelve a colaborar con un tema en esta discoteca.
Aunque tiene alguna canción reguetonera, él prefiere cantarle al amor: “Tengo mucha influencia del mundo urbano.canciones de reguetón, pero no es de pronto mi única influencia. De donde tengo mucha influencia es de la música tropical latina, el pop latino, que a la larga sí son géneros demasiado románticos, son el alma llanera, romántica. O sea, el vallenato de Colombia, que es una gran influencia. Para mí era algo muy autóctono, es pura poesía, puro romanticismo, puro amor, puro despecho”.
A pesar de su juventud, habla del amor con seguridad, se ha enamorado, aunque no muchas veces. “Yo creo que siempre se trata del sentimiento, el querer hablar bonito, eso es la música para mí, para hacerte sentir cosas y hacerte sentir bien, emocionarte”.
Sus palabras encierran una experiencia que no corresponde a su edad. En unos tiempos en los que el contacto no es prioridad y las aplicaciones de móvil son la herramienta para relacionarse, él apuesta por lo físico: “Cuando yo amo a alguientengo una relación con alguien, lógicamente necesito la compañía, necesito el tactonecesito sentirme bien con esa persona”.
Lejos de las letras sexualizadas de algunos ídolos latinos, ha sacado el tema Por un pendejo no se lloraun mensaje para todas las que, alguna vez, han sufrido por amor. “Para nosotros los hombres también, a veces lloramos por mujeres, hay pendejas… Creo que todos nos hemos liado con alguien y nos hemos envuelto“, señala.
Pero si hay un amor que nunca falla, es el de la familia, el de su madre y su padre, incondicionales, y el de su hermano, el compositor Julián Turizo, con el que sigue trabajando hoy y con el que comenzó a hacer música en casa cuando solo era un niño: “Él tocaba la guitarra, yo nunca toqué ningún instrumento. Me gustaba cantar, en casa me tiraba en la cama, él escribía y yo empezaba a cantar… Era algo muy orgánico. Doy gracias a Dios porque siento que es un regalo muy bonito, la vida se convirtió esto en nuestro trabajo“.
Un trabajo con el que hoy atesora numerosos premios, 17 discos de platino y, quién sabe, quizás, protagonizar una Super Bowl como Bad Bunny.
“Cualquier artista soñaría con estar ahí. Me gustó mucho, brutal… Eso fue política, más que música, fue una protesta latina… Siento que sí es necesario, me parece valiente también por parte de él. Y él lo puede hacer, obviamente es americano y puede pararse de frente y hacer de caballo de Troya, por decirlo así”, añade. “Estamos en un momento en el que el mundo está tenso de cierta manera y él lo que está promoviendo más bien es lo contrario”. Y lo contrario es el amor, a lo que Turizo nunca dejará de cantar, enamorado o no, pero siempre, apambichao.
