Día del Sueño: Advierten que el mal descanso frena el aprendizaje en etapa preescolar
- Especialistas de la red de colegios Cognita explican por qué un cerebro cansado pierde la capacidad de procesar los hitos de lenguaje y motricidad del currículo inicial.
En el marco del Día Mundial del Sueño (13 de marzo), expertos en educación inicial de la red de colegios Cognita destacan el impacto directo del descanso en el aprendizaje durante la primera infancia. Diversos estudios en áreas como la neurociencia y la psicología del desarrollo señalan que los niños entre 3 y 5 años deben dormir entre 10 y 13 horas diarias, considerando siestas y sueño nocturno.
Durante este tiempo de descanso, el sistema nervioso procesa experiencias recientes, fortaleciendo aprendizajes relacionados con el lenguaje, la memoria, la regulación emocional y la coordinación motora. Al contrario, cuando el sueño es insuficiente, este proceso se vuelve menos eficiente, lo que puede dificultar la incorporación de nuevas habilidades propias del currículo inicial.
«En educación parvularia, el sueño es el facilitador del crecimiento. Un niño que ha tenido un descanso reparador muestra una mayor disposición al juego ya la exploración. Biológicamente, el descanso favorece la disponibilidad cognitiva y emocional necesaria para participar activamente de las experiencias pedagógicas», explica Vera Callejas, directora de Educación Parvularia del colegio Pumahue Curauma.
El descanso es la clave para consolidar el aprendizaje.
Este fenómeno subraya la importancia de una alianza estrecha entre las familias y el establecimiento educativo. Mientras el colegio diseña ambientes de aprendizaje y desafíos cognitivos apropiados para cada etapa, es en el hogar donde se establecen mcuhas de las rutinas que permiten que los niños lleguen descansados y dispuestos a aprender.
Sin hábitos de sueño consistentes, podría generarse una brecha entre el potencial de aprendizaje del niño y su desempeño cotidiano en el aula. En este sentido, el descanso deja de ser solo un hábito de salud y pasa a ser también un factor que influye significativamente en la experiencia educativa en los primeros años.
Claves para el hogar
Desde la red Cognita propone tres acciones para fortalecer el bienestar de los más pequeños:
- Activación con luz: Abrir cortinas por la mañana ayuda a que el organismo reconozca que el día comenzó y favorece la regulación natural del sueño.
- Ritual de desaceleración: Fomentar actividades de baja estimulación, como lo son leer cuentos, conversar, escuchar música suave, al menos 60 minutos antes de dormir.
- Consistencia en los horarios: Mantenga horarios de sueño y siesta, incluso los fines de semana, para evitar cambios bruscos en la rutina que puedan afectar su descanso y desempeño posterior.
Un niño descansado suele mostrar mayor curiosidad, mejor disposición al juego y más capacidad para involucrarse activamente en las experiencias de aprendizaje. Priorizar el sueño en la primera infancia es una forma concreta de apoyar el desarrollo integral de los niños.
