A lo largo de los últimos años, hemos visto como las marcas más populares se han unido a la tendencia de Samsung, estrenando móviles bajo el apellido Ultra que prometen la experiencia más avanzada en smartphones hasta el momento al mismo tiempo que rondan los 1.500 euros. Se ha normalizado pagar esta cantidad por un teléfono de gama alta, pero deberíamos cuestionarnos si en el fondo les sacamos partido.
Nadie quiere gastar más de 1.000 euros a la ligera, así que hay que pensárselo detenidamente. La mayoría de los usuarios apuestan por las versiones Ultra por una simple cuestión de estatus, es decir, por tener el mejor móvil disponible en el mercado y su marca favorita. Sin embargo, resulta necesario analizar si ese dinero que estás gastando podrías invertirlo de una forma más lógica, económica y razonable.
La obsesión por las cámaras profesionales.
El principal argumento de los móviles Ultra reside en la fotografía. Los fabricantes emplean sensores de 1 pulgada, colaboraciones con marcas del sector fotográficos, teleobjetivos de 200 MP capaces de ofrecer resultados profesionales… Son sistemas de cámaras pensados para los puristas de la fotografía, aquellos que buscan imágenes similares a las que ofrece una cámara tradicional. Además, la la mayoría de los usuarios solo usa el sensor principalel cual en gran parte de los casos es idéntico tanto en las versiones Ultra como en el estándar de la gama alta. Por no hablar de eso, salvo que seas un creador de contenido o un aficionado a la fotografía, no terminarás de sacar provecho a los modos y controles profesionales que incluyen esta clase de dispositivos.
¿Necesitas tanta potencia?
Otro de los motivos por los que muchos usuarios compran estos móviles es porque piensan que ofrecen un rendimiento por encima del resto, pero la realidad es completamente distinta. En el caso de Android, prácticamente Todos los modelos de gama alta cuentan con el último procesador de Qualcomm. Del momento, en este caso el Snapdragon 8 Elite Gen 5, así que en cuanto a potencia la diferencia es inexistente. Además, en el uso diario, tener tanta potencia o una RAM de 12 GB no aporta nada en absoluto. Si vas a usar el móvil para hablar por WhatsApp, ver vídeos o navegar por redes sociales como TikTok, estás desperdiciando todo ese rendimiento que esconde en su interior.
Pantallas de un tamaño colosal

Comprar un modelo Ultra implica irremediablemente tener un ladrillo como teléfono inteligente. Sus pantallas son impresionantes, pero alcanzan unas dimensiones que rara vez bajan de las 6,8 pulgadas. Esto debido a que son móviles pensados para realizar actividades complejas como edición de vídeo con la máxima precisión. Esto no supone un problema para muchos, a no ser que seas de los que prefieren los móviles pequeños. Las versiones Ultra ocupan casi todo el bolsillo y usar a una sola mano puede ser tedioso e incómodo en sesiones de larga duración si tenemos en cuenta que el peso de 220 gramos que rondan la mayoría de ellas.
¿Cuándo y quién debe comprarlos?
Tras analizar detenidamente esta clase de smartphones, queda claro que los modelos Ultra están sobrevalorados para la inmensa mayoría de los usuarios. Son móviles que cuentan con la tecnología más avanzada en software y cámaras, pero en términos generales presentan un rendimiento que está por encima de lo que necesita una persona media. Si tienes un presupuesto elevado y quieres disfrutar de la mejor experiencia, disfrutarás de tu compra al máximo, mientras que para el resto de los usuarios, las versiones estándar o Pro son más que suficientes, puesto que no vas a notar la diferencia al jugar ni tampoco en autonomía. Donde si lo vas a notar es en el ahorro que supone la diferencia de 500 euros respecto a las versiones Ultra y el tamaño que tienen.
