Nueva York es una ciudad flamenca. Flamenca y muchas otras cosas más, gracias al mestizaje que la caracteriza, pero también flamenca. Estos días se vive esa afición en la Gran Manzana, gracias a un festival que reúne a las principales figuras de la actualidad, extendiendo los espectáculos a otras ciudades estadounidenses como Miami, Tampa, Chicago y Bostón. Los bailaores Sara Baras, Eva Yerbabuena, Manuel Liñán, Andrés Marín y Olga Pericet; las cantaoras Rocío Márquez, Ángeles Toledano y Rosario La Tremendita; o los guitarristas Dani de Morón, Gerardo Núñez y Antonio Rey son los cabezas de cartel que han participado, o están a punto de hacerlo, en diversos espectáculos que se iniciaron el 25 de febrero y finalizarán el domingo 15 de marzo.
La fascinación por nuestra cultura musical viene de lejos, como nos comenta Miguel Marín, director del Festival Flamenco Nueva York que este año cumple 25 ediciones, con quien contactamos por teléfono: “Este aniversario nos ha servido para mirar atrás y recordar a los pioneros que abrieron las puertas del flamenco en esta ciudad. Recordemos que en 1891 ‘Carmencita’ llenó el Madison Square Garden”. Hace referencia a carmen doucetuna bailarina sevillana que encandiló a la ciudad de Nueva York con su particular danza, que unos años después de que Thomas Edison grabara en una grabacion visual que hoy es una joya.
Miguel Marín se encuentra en Nueva York coordinando el festival, una ciudad que conoce perfectamente al haber vivido en ella durante temporadas. “Montar un festival en Estados Unidos es muy diferente a hacerlo en España. Hay que conocer cómo funcionan los teatros y los sindicatos; saber que los plazos son distintos y la publicidad funciona de otro modo. Mi trabajo es salvar ese ‘gap’ entre un lugar y otro”, nos indica.
A pesar de sus raíces andaluzas, reconoce que el flechazo del flamenco se produjo en Nueva York. “Fue en un tablao en el Village -barrio de la ciudad- cuando vi actuar a Rafaela Reyes ‘La Repompa de Málaga’. Supuso un descubrimiento fascinante”. Precisamente es en Málaga donde reside habitualmente Miguel, aunque es un enamorado de la ciudad americana. “Nueva York es multicultural, al igual que en el flamenco hay mestizaje de las culturas judía, musulmana, india e ibérica. Esa mezcla hace que las personas se conecten de manera orgánica con algo que resulta en sus códigos genéticos. Yo lo he vivido pero no me deja de sorprender, porque esto no es Utrera”.
Que el flamenco tenga tanta aceptación en Nueva York tiene un valor añadido para Miguel. “Se trata de un publico muy cultoque ha visto mucho. Aquí ir al teatro es parte de la dinámica de la ciudad y se vive todo de forma más objetiva, sin prejuicios y con mucha curiosidad”. Celebrar veinticinco ediciones supone haber vivido la evolución del flamenco a través de esos años. “Aquí se presentó en 2002 rocio molinabailando con Israel Galván y Manuela Carrasco. También Manuel Liñán pasó hace años haciendo baile tradicional. Mira dónde están ahora ambos”.
Este año ha habido momentos álgidos en el festival, como las cuatro actuaciones de Sara Baras en New York City Center, o la Gala flamenca en ese mismo escenario, donde actuaron durante tres noches Eva Yerbabuena, Manuel Liñán, El Farru y Juan Tomás de la Molía, pero el sábado 14 de marzo tendrá lugar un homenaje muy esperado y significativo: el que se rendirá a sabicasuno de los mayores exponentes históricos del flamenco en Nueva York. “Vamos a hacer un concierto en el Ayuntamiento, el teatro donde en 1959 produjo el primer concierto de guitarra flamenca en todo el mundo.. Hasta ese momento, la guitarra servía como acompañamiento de baile o el cante, pero Sabicas dio el primer recital de concertista en solitario”, concluye el director del festival.
El genial guitarrista navarro se convirtió en una auténtica leyenda en Nueva York, lugar en el que residió buena parte de su vida logrando grandes éxitos. Para recordar su figura hablamos con uno de los artistas que protagonizarán ese homenaje, el guitarrista. Gerardo Núñez. Junto a él, estarán en este homenaje Antonio Rey y Álvaro ‘Martinete’, también guitarristas, además de Olga Pericet, que completará el cartel protagonizando un recuerdo a Carmen Amaya.
“Cuando éramos jóvenes y empezábamos a tocar la guitarra, el máximo exponente era Sabicas, antes de que empezara a hablarse de Paco de Lucía –nos relata Gerardo Núñez-. Decíamos, ‘¡Se cree que es Sabicas!’ cuando alguien trataba de destacar. Aprendíamos mucho con sus discotecas. Los poníamos en un ‘pick up’ para sacar las falsetas de Sabicas. Teníamos que buscar el lugar exacto y repetirlo muchas veces, así que acabábamos rayándolos”, recuerda.
La vivencia de Gerardo Núñez con Sabicas no se quedó en escucharlo a través de un tocadiscos y llegó a tratarlo personalmente en Nueva York. “Cada vez que yo viajaba a Nueva York para dar un concierto, a quien primero me encontré al llegar al hotel era a Sabicas y su hermano Diego, esperándonos en el hall, perfectamente trajeados y con sus abrigos -recuerda con admiración-. Luego, en el concierto, allí estaban ellos. en primera fila sin perder detalle“. Lo curioso es que tras la actuación siempre pasaba por el camerino para saludar, pero sucedía algo curioso: “Sabicas entraba ¡y hablaba con todos menos conmigo!”, nos relata con buen humor. Sabicas era un genio, pero tenía su orgullo. “Yo por aquella época era un ‘bicarraco’ de la guitarra y él tenía un ego muy grande”, nos dice buscando explicación a esas reacciones. Lo cierto es que Sabicas no se perdió un concierto de él.
La relación de Gerardo Núñez con la ciudad norteamericana también es fluida, y hasta tiene un disco titulado Flamencos en Nueva York. “Estuve viviendo en Nueva York una temporada Después de hacer algunas grabaciones allí. Dimos muchos conciertos y llevaba como percusionista a Antonio Carmona. A él le gustaba mucho la salsa, pero como a mí me tiraba más el jazz, después de los conciertos que acabábamos en el Village Vanguard. ¡Los flamencos en Nueva York buscando siempre el arte!”, recuerda.
El mundo ha cambiado mucho y Gerardo tiene alguna anécdota curiosa que nos comparte: “Compuse un tema dedicado a José María Velázquez Gaztelu -gran estudioso y divulgador del flamenco-, que grabé en casa porque tengo estudio de grabación. Lo subí a Facebook mi Instagram ya las dos horas ya tenía treinta mil visualizaciones y le dije a mi mujer ¡Carmen, lo estoy petando en las redes! Me dio por mirar en las estadísticas y descubrí que el tiempo medio de reproducción era de 20 segundos. Cuando lo interpreto en directo lo presente diciendo ‘Es un tema que han visualizado cien mil personas pero no ha escuchado nadie‘”, comenta entre risas.
Vivimos tiempos de ‘scrolling’ continuo en nuestros móviles, de picoteo cultural, de centenares de imágenes consumidas a ritmo frenético. El flamenco requiere de más reposo, pero es una tarea abocada a chocar contra la realidad. “A diferencia de otros tipos de música, los discos de flamenco son todos manuales. No hay ordenadores ahí, pero sí palmeros y músicos a los que hay que pagar. Resulta caro”. Además la atención que aplicamos a una tarea de escucha, cada vez es más limitada. “El medio te presiona a hacer temas cada vez más cortos, y ya tres minutos y medio parece mucho. Por eso es bueno que haya fenómenos como el disco de Rosalía, con dieciséis canciones, que va a dar que pensar”, comenta Gerardo.
En el homenaje neoyorquino a Sabicas no faltará un recuerdo a Carmen Amayacon quien el guitarrista navarro formó un dúo impresionante. “Tocar Sabas y bailar Carmen, eso era un mundo aparte. Carmen Amaya fue la guía en el baile flamenco y Sabicas en la guitarra flamenca”, según declaraba lucero tenala maestra de las castañuelas. A través del baile de Olga Pericet, se recordará un tema muy famoso que quedó registrado en vídeo, donde brillaba Carmen Amaya: El embrujo del fandango. Entre los guitarristas estaba Sabicas, que aún no había comenzado su carrera en solitario. Dos genios que coincidieron en una época gloriosa del flamenco, actuando en Nueva York para millas de aficionados que llenaron el sala carnegie en 1941.
Festival Flamenco de Nueva York finaliza este fin de semana su 25 edición afianzando la relación de la capital estadounidense con nuestro arte, gracias a músicos como Gerardo Núñez y otros muchos, ya la iniciativa de Miguel Marínque esperemos sigamos teniendo continuidad.
