El cáncer de páncreas tiene muy mala fama, y con razón. es uno de los tumores más letales y difíciles de tratar que conocemos hoy en día. Sin embargo, un hallazgo reciente podría darle la vuelta a esta situación. Un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de Duke-NUS acaba de descubrir una especie de “interruptor molecular”. Dicho interruptor decide si las células tumorales van a responder a la quimioterapia o si, por el contrario, se pondrán a la defensiva. Es un gran descubrimiento, ya que nos abre la puerta a combinar nuevas terapias con el quimio de toda la vida.
El problema con esta enfermedad es que casi siempre llegamos tarde. Se suele diagnosticar en etapas muy avanzadas, cuando a los pacientes apenas les queda la opción de una quimioterapia. Desde hace unos años sabemos que estos tumores tienen una doble cara. Por un lado, está el subtipo “clásico”, con células más ordenadas y que suelen responder mejor a los fármacos. Por otro, el “basal”: caótico, agresivo y muy resistente contra los tratamientos.
Un paso más para conseguir mejores tratamientos.
Para este estudio, los investigadores se fijaron en un gen concreto llamado GATA6. Podríamos decir que este gen se encarga de mantener a las células en ese estado “clásico” y tratable. El profesor David Virshup, que lideró el estudio, lo explicaba muy bien: ya sabían que las células cambiaban de bando; lo que querían descubrir es qué apretaba el botón para que eso ocurriera. Y dieron con el culpable. Resulta que hay una cadena de señales internas dominada por el gen KRAS (un viejo conocido que suele estar mutado en casi todos los cánceres de páncreas) que no para de enviar órdenes de crecimiento celular a través de una proteína llamada ERK. Cuando esta entra en acción, afecta al gen GATA6. ¿El resultado? Las células pierden su estructura, se vuelven muchísimo más agresivos y dejan de responder a la quimio.
Ahora viene lo mejor: el proceso es reversible. En el laboratorio, los científicos comprobaron que si logras frenar esa vía de comunicación entre KRAS y ERK, el gen GATA6 vuelve a la vida. Cuando recuperan sus niveles normales, las células retroceden, vuelven a su disposición original y, de repente, la química vuelve a afectarlas. De hecho, los ensayos demostraron que combinar estos bloqueadores con la quimio tradicional es un combo mucho más potente para el tumor que usar cualquiera de los dos métodos por separado. Esto no es solo una buena noticia en papel, sino que respalda con datos biológicos reales los ensayos clínicos que ya están en marcha contra el gen KRAS.
Este avance no se queda solo en el cáncer de páncreas. Como bien apuntan otros expertos de la institución, como Lok Sheemei y Patrick Tan, entender los mecanismos detrás de estas células camaleónicas nos da una ventaja estratégica enorme. Al final, nos explica de forma clara por qué fallan tantos tratamientos y nos enseña a diseñar mejores combinaciones de fármacos. muchos otros tipos de cáncer comparten esta misma mutación en el gen KRAS y se comportan de forma parecida. Por eso, saber cómo apagar ese interruptor molecular podría ser la pieza del rompecabezas que nos faltaba para vencer la resistencia a los medicamentos en muchísimos otros frentes oncológicos.
