La Samsung Bespoke AI Jet Lite llega a un punto interesante del mercado: no es la versión más poderosa de la línea —ese lugar lo ocupa la Ultra—, pero tampoco se siente como un modelo de entrada.
Es una aspiradora inalámbrica que, a pesar del apellido “Lite”, entrega una potencia que no deja indiferente y que cambia por completa la experiencia de limpiar en casa.
Lo primero que transforma el día a día es la libertad de movimiento. Pasar de una aspiradora tradicional con cable a un modelo totalmente inalámbrico es más que un cambio práctico: es un cambio mental.
Limpiar deja de ser una coreografía entre enchufes y cables tensos, y se convierte en un recorrido continuo. Para quienes nunca habían usado un modelo de este tipo, esta transición es un alivio inmediato; y en este caso, llega acompañado de funciones inteligentes que elevan la experiencia.
La integración con SmartThings permite monitorear la batería, revisar alertas y ajustar ciertos parámetros desde el celular, convirtiéndola en un dispositivo más del ecosistema conectado del hogar.
Pero la verdadera sorpresa está en el rendimiento. El cabezal principal se desliza con suavidad, gira bien en esquinas y llega a espacios difícilesmientras que el accesorio para mascotas demuestra ser más robusto y efectivo para lidiar con pelos largos, cortos o pelusas que se adhieren a las telas. A esto se suma la boquilla para ranuras y un pequeño cepillo multipropósito que ayuda en superficies delicadas.
La potencia tiene un costo: es ruidosa y no pasa desapercibida. Sin embargo, el modo de inteligencia artificial compensa esa contundencia al ajustar automáticamente la fuerza de succión según el tipo de superficie. Es un detalle pequeño, pero alivia al usuario de tener que administrar manualmente los modos de limpieza y, de paso, optimizar la batería.
Aunque la experiencia general es fluida, hay un aspecto físico que conviene mencionar. La aspiradora no es excesivamente pesada, pero sí puede generar cansancio en un brazo después de varios minutos de uso continuo. No llega al punto de ser molesto, pero obliga a hacer pequeñas pausas, algo común en este tipo de aspiradoras tipo “stick”, aunque importante para las expectativas de quienes limpian espacios amplios o con muchas superficies elevadas.
En mi caso, Usando la Jet Lite en un apartamento de unos 60 metros cuadrados, una pasada completa consume entre el 40 y el 60 por ciento de batería, dependiendo del nivel de suciedad. Es suficiente para una limpieza diaria, pero exige regresar a la base para que de la lista para el siguiente uso. Y es precisamente la base uno de sus mayores aciertos: la aspiradora se limpia sola.
Al acoplarla, el tanque interno se abre y todo el polvo es aspirado hacia una bolsa sellada que evita el contacto con la suciedad. Esa bolsa, como en otros modelos de Samsung, está diseñada para desechar cuando se llena.
La Jet Lite recoge absolutamente todo: fibras, cabellos, partículas finas y residuos que suelen quedar invisibles hasta que un buen motor los arranca del piso. Y esa mezcla de potencia, ligereza, inteligencia y automatización hace que este modelo termine sintiéndose más completo de lo que su nombre sugiere.
