Inyecciones de toxina botulínica (bótox), venta de productos adelgazantes que en realidad contienen anfetaminas, pintauñas y champús con sustancias cancerígenas, y hasta operaciones estéticas del calibre de liposucciones o ligaduras de trompas en quirófanos clandestinos. A medida que el culto al cuerpo gana adeptos en … la sociedad, las mafias dedicadas a este menester sofistican sus métodos para eludir los controles sanitarios y poder ‘trabajar’ todos los campos posibles. Un combo abultado, con riesgo mortal en según qué casos, que la Sección de Consumo, Medio Ambiente y Dopaje de la UDEV Central combate a diario para fortuna de una población que no siempre sabe distinguir si ha caído en la peligrosa trampa.
Para entender el auge de este tipo de prácticas, basta un repaso a las últimas investigaciones policiales registradas en Madrid. En una de las más sonadas, la operación Orbison, los miembros de la sección que dirige el inspector jefe, Juan José Castro, tuvieron que intervenir en apenas una semana. «El riesgo era enorme, porque no paraban de entrar mujeres», resume el mando, consciente entonces de que detrás de una habitación común de este pequeño negocio de Carabanchel se abriría paso un quirófano ilegal. Para colmo, las supuestas doctoras que cogían el bisturí no tenían certificación alguna para realizar cirugías; es más, una de ellas ni siquiera tenía titulación médica.
«Esta es una de las vertientes que trabajamos. Hay que entender que no todas las clínicas ilegales están en un piso escondido sin ningún tipo de cartel ni reclamos publicitarios», sostiene Castro, en alusión a los centros estéticos que sí son legales, pero en cuyo interior se lleva a cabo una mala praxis. «Si yo voy a una clínica que se anuncia en internet, con su rótulo en la puerta, todo limpio y con los empleados vestidos con batas blancas o azules, no tengo por qué pensar que ese título es falso o que se aplica este u otro tratamiento sin autorización», añade.
Por orden de peligrosidad, lo primero que un cliente tiene que tener claro es que solo los centros sanitarios pueden habilitar quirófanos. Las ofertas especialmente llamativas son también un indicio para desconfiar, aunque no siempre los precios en determinados tratamientos fraudulentos se reducen; Precisamente, para evitar levantar sospechas. Pero son muchos más los consejos que un paciente necesita saber para evitar sobresaltos, como informan a ABC desde Clínicas EB, dirigidas médicamente por la doctora Elena Berezo: en primer lugar, es obligatorio que toda clínica cuente con un número de registro sanitario, el cual tiene que estar visible en la página web, en los anuncios o al ser recibido en el local, y también se puede buscar en el registro de centros sanitarios de la comunidad autónoma a la que pertenezca. Lo siguiente a comprobar es que los procedimientos estéticos tienen que ser llevados a cabo por médicos o bajo su supervisión directa, por lo que se debe pedir el nombre del doctor completo y su número de colegiación.
Respecto a los tratamientos ofertados, los centros que emplean ácido hialurónico, anestesia, toxina botulínica y otros tienen que contar con un permiso para almacenar medicamentos, disponible para cualquier usuario que desee consultarlo. También es esencial recibir un consentimiento informado para que el destinatario lo firme, al igual que una factura en la que se incluya el registro sanitario y el CIF. Y por último, saber que todos los médicos estéticos tienen que tener un seguro de responsabilidad civil profesional. «Si observas en las redes precios excesivamente bajos, ofertas como ‘bótox 99€’ o terapias en hoteles, peluquerías o casas hay que desconfiar», advierten los profesionales de EB.
Más claves para evitar sorpresas
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Instalaciones de salud reales |
Etiquetas de los productos |
Historia médica |
Otras señales de alarma |
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| Una clínica autorizada debe contar con camillas para pacientes, una habitación limpia de tipo consultorio, material estéril y contenedores para desechos sanitarios. | Cuando te aplican determinados productos, como el ácido hialurónico, tienen que enseñarte la caja original, además de incluir las calcomanías del lote utilizado en tu historia clínica. | Un centro serio realiza siempre una historia clínica, en la que se recogen las alergias y enfermedades del paciente. | No quieren revelar quién es el doctor. Únicamente se refiere a especialistas o técnicos sin titulación médica. |
La labor de los especialistas de la Policía Nacional para destapar estos puntos parte de diversas casillas: en primer lugar, cuentan con un teléfono operativo las 24 horas (el número 628711298), al que cualquier ciudadano puede contactar para denunciar un posible delito; otra pata fundamental es el ciberpatrullaje, un intenso monitoreo de las redes sociales y páginas web en las que se anuncian las clínicas; y también está el trabajo de campo, con inspecciones periódicas ya sea de forma independiente o conjunta con la propia administración (principalmente, las Áreas de Inspección de centros sanitarios y de control farmacéutico y productos sanitarios de la Comunidad de Madrid).
Diferentes vías de estudio para un mismo denominador común: atajar el problema de raíz. Por ejemplo, buena parte de los productos cosméticos prohibidos en la Unión Europea por contener sustancias cancerígenas, como pintauñas o champús, provienen de Asia y arriban aquí a través del polígono de Cobo Calleja (en Fuenlabrada). «De nada me sirve coger veinte toneladas de lo que sea si no vamos al punto de distribución o fabricación», prosigue el inspector jefe Castro, con la experiencia suficiente para saber que las organizaciones que persiguen cambian constantemente sus métodos para tratar de eludir los controles.
Es el caso de los pellets hormonales, antes lo más frecuente era que llegaran de países asiáticos desprovistos de cualquier etiquetado, al tiempo que el cartonaje y los prospectos eran enviados por otro lado para una vez en España, coger los distintos paquetes (de hasta 60 kilogramos) y ensamblar todas las piezas. Una estrategia de entrada que la brecha policial logró destapar, y que ahora ha provocado el viraje hacia la propia elaboración de los medicamentos dentro de nuestras fronteras. «Llevamos una temporada en la que hemos desarticulado una quincena de laboratorios», advierte.
Arriba, diferentes medicamentos fraudulentos interceptados por la Policía Nacional; en las fotos inferiores, un quirófano clandestino desmantelado y un bote ilegal de Viagra.
(ABECEDARIO)
Las farmacias son también otros de los negocios a vigilar, como prueban las numerosas inspecciones que realizan cada año. «El año pasado detuvimos a un farmacéutico en el centro de Madrid por vender Viagra sin receta durante una cierta franja horaria, ya un precio muy superior», recuerda el agente, sin dejar de poner el foco en los remedios naturales que tampoco cumplen con la normativa. «En este caso, tenemos dos líneas muy claras, los adelgazantes y los vigorizantes». Como era de esperar, el ‘boom’ de estos productos no ha pasado desapercibido a ojos de los grupos criminales.
El riesgo aquí se acentúa hasta el extremo de que algunos de estos productos nutricionales, anunciados para adelgazar, poseen realmente un derivado de la anfetamina, cuyo consumo provoca pérdida de peso (lo que es utilizado para hacer creer a quien lo toma que realmente funciona) a cambio de graves riesgos para la salud, entre ellos, la posibilidad de sufrir infarto de miocardio, paro cardíaco, accidente cerebro-vascular e, incluso, la muerte.
penas menores
Pese a lo flagrante del asunto, una de las circunstancias que han detectado los expertos policiales es la entrada a este mercado de algunas organizaciones dedicadas a la droga, por una sencilla razón. «El delito contra la salud pública relacionada con el tráfico de medicamentos no tiene la misma penalidad que con el tráfico de estupefacientes. Los canales y las vías de distribución son muy similares, pero pringas menos», subraya Castro, con el claro argumento de que en esta actividad ilícita no hay una cantidad preordenada al tráfico. «Depende bastante del medicamento con el que te cojan, tener una bolsa repleta no implica necesariamente tráfico», argumenta.
Una situación que obliga a la Sección de Consumo, Medio Ambiente y Dopaje a redoblar esfuerzos en todos los campos. En 2024, desmantelaron en colaboración con la Guardia Civil una red internacional que metía falsos adelgazantes por el aeropuerto de Barajas. Las pastillas contenían sibutramina (un componente anfetamínico, supresor del apetito), en una proporción que llegaba a triplicar la vista hasta entonces. Los agentes lograron incautarse de 500.000 dosis y arrestaron a 20 personas en Madrid, Málaga y Granada. Entre ellas, una ‘youtuber’ que regentaba una clínica estética en la ciudad de la Alhambra.
Y en otra de las operaciones más recientes, la denominada Nancy, llegaron a intervenir 8.700 artículos puestos a la venta entre dos locales de la capital y un tercero en Fuenlabrada. Durante las inspecciones, encontraron diversas irregularidades en el etiquetado, la fecha de caducidad y los componentes que contenían (carcinógenos, mutagenos o tóxicos), por lo que procedieron a la detención de cinco personas, además de encartar en calidad de investigadas a otras ocho.
