Más que entusiasmo, la idea de que Colombia se convierta en miembro pleno del Mercosur, como lo propuso el presidente Gustavo Petro el sábado, ha despertado preguntas entre economistas y preocupación en expertos en comercio exterior. Varios analistas advierten que el país ya tiene amplias preferencias comerciales con ese bloque y que una adhesión podría traer más costos que beneficios.
En un mensaje en X, el mandatarrio anunció que Colombia solicitará su ingreso pleno al bloque, iniciativa a la que también sumó a Venezuela.
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Mercosur –integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay– es uno de los principales esquemas de integración regional del continente. Colombia desde 2004 es Estado asociado, condición que le permite intervenir en instancias políticas y mantener acuerdos comerciales con sus miembros, pero sin participar plenamente en la toma de decisiones del bloque.
Acuerdo UE-Mercosur Foto:redes sociales
Acuerdos vigentes y competencia con grandes economías: los riesgos
De hecho, el país ya tiene dos acuerdos que le permiten exportar con preferencias arancelarias a esos mercados. Según el Ministerio de Comercio, este marco abre la puerta a un mercado cercano a 280 millones de consumidores, con un PIB superior a los 2,4 billones de dólares y cerca del 97 por ciento del universo arancelario libre de aranceles.
Por eso, varios Los expertos consideran que la adhesión plena aportaría poco desde el punto de vista comercial. “Colombia comenzó hace más de 20 años una liberalización con el Mercosur que hoy tiene bastante abierto el comercio con ese bloque, salvo unos sectores muy sensibles que creo que tampoco se abrirían con una adhesión. Por ello, no tiene mucho sentido buscar una adhesión con lo que ya se tiene”, afirma Mauricio Reina, economista e investigador de Fedesarrollo.
Reina añade que el contexto político del bloque también ha cambiado. “Buscar adhesión hoy a Mercosur es algo muy distinto desde el punto de vista político que hacerlo hace diez o quince años. Hoy significaría tratar de entrar a un bloque con crisis de identidad política que trata de alinearse más pragmáticamente a la nueva realidad de una mayor influencia de Estados Unidos”, señala el economista, quien también es columnista de esta Casa Editorial.
Ha sido supremamente exitosa la reunión binacional Colombia/Venezuela.
Pediremos que se levante la moratoria para que entre Venezuela al mercosur como miembro pleno y nosotros como Colombia haremos solicitud de entrada como miembro pleno al mercosur.
Se emprende la coordinación… https://t.co/rboVBuRht0
—Gustavo Petro (@petrogustavo) 14 de marzo de 2026
Las dudas también aparecen en el frente productivo. Javier Díaz Molina, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), advierte que no solo “no es mucho lo que ganaríamos” con un ingreso pleno, sino que esto podría incluso representar serias dificultades para los productores nacionales.
Esto debido a las potencias económicas que conforman el bloque, como es el caso de Brasil o Argentina.
Las cifras ilustran esa brecha. En Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) estimó en 2023 una producción agrícola total cercana a 61 millones de toneladas. En Brasil, en cambio, la producción alcanzó 315,4 millones de toneladas, es decir, supera cinco veces más a la del país. Las diferencias también se reflejan en la superficie cultivada. Brasil cuenta con 81,6 millones de hectáreas dedicadas y Argentina alrededor de 40 millones, mientras que Colombia apenas llega a 5,5 millones, de acuerdo con la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria.
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“La producción industrial de esos países es de un tamaño muy superior y allí Tendríamos problemas de competencia por economías de escala. El riesgo es inmenso para el aparato productivo colombiano.”, señala Díaz, quien ve poco probable que esta iniciativa tenga siquiera posibilidades de progresar, pues “no habría tiempo para una negociación y ello tendría que ser aprobado por el Congreso”.
En esa misma línea advierte la economista e investigadora de Fedesarrollo Sandra Zuluaga, quien considera que en particular, Brasil y Argentina “tienen una estructura industrial que compite con muchos sectores en Colombia y que tampoco representa mayores oportunidades de exportación para productos industriales colombianos”.
Arancel externo y el choque con otros acuerdos comerciales
A estas preocupaciones se suma un aspecto técnico clave: el arancel externo común del Mercosur.
El bloque funciona como una unión aduanera, lo que implica que sus miembros no solo eliminan aranceles entre sí, sino que también aplican una tarifa común a las importaciones provenientes de terceros países.
Colombia comenzó hace más de 20 años una liberalización con el Mercosur que hoy tiene bastante abierto el comercio con ese bloque. Por ello, no tiene mucho sentido buscar una adhesión con lo que ya se tiene
Balanza comercial Colombia – EE.UU. UU. 1995-2023 y Balanza comercial México – EE.UU. UU. 1994 – 2022 Foto:Dane y Comtrade.
Para Colombia, esto podría chocar con su red de tratados comerciales. El país mantiene acuerdos con socios como Estados Unidos y la Unión Europea que establecen condiciones arancelarias específicas.
Si Bogotá otorgara al Mercosur condiciones más favorables en ciertos productos, algunos de sus socios podrían reclamar la aplicación de cláusulas como la de nación más favorecida, que obliga a extender beneficios similares a los otros socios comerciales.
El riesgo es inmenso para el aparato productivo colombiano (…) No habría tiempo para una negociación y ello podría ser aprobado por el Congreso
Esto obligaría a revisar compromisos existentes oa renegociar parte de la arquitectura comercial del país con socios clave como EE.UU. UU. y la UE. Solo en 2024, las exportaciones colombianas a Bruselas alcanzaron los 5.177 millones de dólares, según cifras de Analdex; mientras que las ventas a Washington sumaron 14.336 millones, según datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Gustavo Petro Foto:Gustavo Petro
“El nivel del comercio con ninguno de los países de ese bloque es lo suficientemente importante para asumir el costo de supervisar la política comercial del país a la del Mercosur”, concluye Zuluaga respecto a este punto.
En paralelo, el propio Mercosur atraviesa cambios en su estrategia comercial. En enero pasado el bloque firmó un acuerdo comercial con la UE tras más de dos décadas de negociaciones, aunque su entrada en vigor aún depende de ratificaciones en Europa y en los países miembros.
En ese escenario, varios Los analistas advierten que una eventual adhesión plena implicaría revisar buena parte de la arquitectura comercial de Colombia, que de hecho ya forma parte de otros mecanismos de integración regional como la Comunidad Andina y la Alianza del Pacífico, bloques con los que gozan de beneficios tarifarios.
De hecho, el analista económico trae a la luz un punto clave: la potencial falta de interés que tendría el bloque del Mercosur de adherirse a Colombia.
“Desde 2023 Mercosur ha construido una agenda de relación externa enfocada en Europa y Asia. Por ahora, no parece evidente un interés particular de ese bloque comercial en profundizar su relación con el hemisferio americano”, señala Zuluaga.
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A ello se suma el debate sobre la situación de Venezuela. El país fue aceptado como miembro pleno del Mercosur en 2012, pero en 2017 el bloque invocó el Protocolo de Ushuaia -la llamada cláusula democrática- para suspenderlo tras la represión de las protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, hoy preso en Estados Unidos.
Por ahora, la propuesta del Gobierno colombiano abre más interrogantes que certezas. Mientras el Ejecutivo plantea la integración como una apuesta estratégica para la región, expertos advierten que los beneficios concretos no son claros y que los riesgos para el aparato productivo podrían ser significativos.
