El papel de las decisiones del gobierno en el repunte de la inflación ha estado en la mira de algunos codirectores del Banco de la República, y el tema es explicado por uno de ellos, Mauricio Villamizar, quien además comenta como el déficit externo del país se viene financiando con más riesgo; sobre las consecuencias para la gente de que el mercado se inunde con más deuda estatal, y lo que puede acarrear lo que se termine decretando con el salario mínimo.
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El gobierno y la inflación
En conversación con EL TIEMPO, Villamizar señala que el crecimiento que se ha visto del gasto del Gobierno viene contribuyendo a la demanda interna que aumenta en exceso frente a la oferta doméstica, lo que presiona y acelera las alzas de precios.
El mayor gasto público se materializa en salarios o en gastos de operación, cosas administrativas. “Lo que tiene que ver con administración pública ha aumentado significativamente -dice- pero puede ser algo temporal. Todas estas cosas podrían ser engañosas. Uno pensaría que las cosas están bastante bien, pero uno sabe que gran parte de la gasolina viene de la política fiscal. Una política fiscal totalmente expansiva no se puede por mucho tiempo porque pasa algo: o se quiebran los hogares o se quiebra el Gobierno”.
El codirector señala que hay un consumo privado, sobre todo en bienes duraderos, gigantesco, y también en servicios, en entretenimiento. Recuerda un momento similar en el 2022, luego de los confinamientos de la pandemia: “fue el peor caso, porque los hogares estaban medio tanqueados”, pero luego gastaron los ahorros y acudieron a deuda. “Todavía no estamos en ese momento. Todavía la carga financiera de los hogares muestra, incluso, signos de recuperación. El problema grande es que todo esto puede ser temporal y, gran parte, explicado por una política fiscal procíclica que está inyectando, que está siendo totalmente expansiva”.
Mauricio Villamizar, codirector y miembro de la junta directiva del Banco de la República. Foto:Banco de la República
Financiación de déficit externo con más riesgo y volatilidad
De acuerdo con Villamizar el aumento del gasto se refleja en un mayor déficit de la cuenta corriente, es decir, lo que les falta a las exportaciones de bienes y servicios y rentas recibidas por el país para igualar las importaciones y las rentas que se van, un hueco que viene creciendo.
Según el codirector, Colombia siempre ha financiado ese déficit con inversión extranjera directa, que es la manera más barata, y además entra y se queda mucho tiempo. Pero ahora, cuando se cae la inversión extranjera directa (inversión en proyectos productivos a largo plazo) se depende más de la inversión de cartera o flujos de portafolio (traen dinero para comprar bonos o acciones), que conllevan más riesgos. Son inversionistas, dicen, que se meten al mercado de deuda pública, de TES, pero pueden ser bastante volátiles, y pueden generar más vulnerabilidades para la estabilidad financiera. “Ahora más que antes estamos dependiendo de esos flujos que son más inciertos”, dice el codirector.
De acuerdo con Villamizar, hay inversiones que pueden generar más vulnerabilidades que estabilidad. Foto:iStock
Mercado inundado de TES hace que se le preste menos a la gente
Mientras aumenta el gasto del gobierno, el mercado se ha inundado de TES, los bonos con los que el Gobierno consigue plata prestada, comenta Villamizar.
“El gobierno ha inundado el mercado de TES, y los bancos se han llenado de TES, además, con consecuencias nocivas sobre la carteraporque los bancos sustituyen inversiones por cartera. Es preferible prestarle al gobierno que a un cliente común. Y el problema es que si el cliente común es riesgoso, le presto menos. Entonces, los vulnerables, las firmas y los hogares que en verdad necesitan el crédito son los que pagan el pato”, dice el directivo del banco central.
Agrega que esas operaciones conllevan varios riesgos y están llevando el mercado al límite, tanto en el mercado de deuda pública como en el mercado cambiario.
Según una medida que están aplicando en el Emisor, que revisa qué tanto, quienes participantes en el mercado de deuda pueden absorber en cada momento ajustes o desajustes, se está en un punto en el que el mercado, sin estar totalmente estresado, está más estresado de lo normal, lo que significa que en el mercado de TES hay bastante riesgo, para monitorearlo más de cerca que de costumbre.
Mesa de negociación y concertación para el incremento del salario mínimo 2026. Foto:Mintrabajo
Las visiones sobre el salario mínimo
En cuanto al salario mínimo, Villamizar apunta que desde el Banco se tienen los ojos bien abiertos frente a lo que pase en las decisiones que se deben tomar por estos días.
“Hay un problema ideológico interno –dice-, y es que si uno no cree que aumentos en el salario mínimo no afectan a la población más pobre y no afecta la inflación, entonces súbalo ilimitadamente: ¿cuál es el umbral donde empieza a ser negativo?”
Frente a esa posición hay otra corriente más estándar “donde uno reconoce que tiene posibles efectos negativos sobre la población más pobre en términos del mercado laboral y que, además, tiene unos rezagos inflacionarios complicados, grandes y persistentes”.
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