La relación entre Ecuador y los Emiratos Árabes Unidos dio pasos significativos este 2025 hacia un acercamiento estratégico en comercio e inversiones. La agenda bilateral se ha intensificado con iniciativas que buscan diversificar mercados y atraer capital externo, en un contexto global competitivo.
En junio, Quito acudió al Primer Foro Económico Ecuador–Emiratos Árabes Unidos. Fue un espacio de diálogo entre autoridades y empresarios para explorar oportunidades en sectores como agricultura, tecnología y salud. Marcó un avance en el proceso de acercamiento diplomático y comercial.
Luego, Ecuador dio un paso concreto con la primera exportación de atún a Dubái. Envío 6 600 cajas de este producto ecuatoriano. Fue un hecho celebrado por exportadores y considerado una “ventana de oportunidades” para ampliar la presencia de productos nacionales en Medio Oriente.
Ahora, este diciembre, la agenda estatal tomó mayor impulso. El presidente Daniel Noboa inauguró oficialmente la embajada de Ecuador en Abu Dhabi. El objetivo -según el Gobierno- es fortalecer la presencia diplomática y facilitar las interlocuciones comerciales directas.
Simultáneamente, se firma un Tratado Internacional de Promoción y Protección de Inversiones, que busca ofrecer seguridad jurídica y atraer capital a sectores como infraestructura, energías renovables, logística y economía digital.
Toda relación comercial tiene pros y contras. En este caso, este acercamiento ofrece ventajas claras. Por un lado, la apertura de nuevos mercados puede diversificar los destinos de exportación ecuatoriana, reduciendo la dependencia de los mercados tradicionales.
Por otro, un marco legal de inversiones más robusto puede traducirse en proyectos de largo plazo con transferencia de tecnología y creación de empleo.
Asimismo, la relación con un hub global como Dubái puede posicionar a Ecuador en plataformas logísticas y financieras de alcance internacional.
Sin embargo, también existen desafíos. La negociación de un tratado comercial más amplio -más allá de inversiones- aún está pendientey sin barreras arancelarias claras, algunos productos podrían enfrentar costos que limitan su competitividad.
Además, fortalecer las relaciones con socios globales implica gestionar expectativas sobre beneficios reales a corto plazo, especialmente en un contexto económico ecuatoriano que exige resultados visibles para sectores productivos y ciudadanos.
El acercamiento con los Emiratos Árabes representan una oportunidad para la internacionalización ecuatorianapero su éxito dependerá de acciones concretas más allá de los anuncios políticos y de la capacidad del Ecuador para equilibrar inversiones extranjeras con desarrollo inclusivo y sostenible.
