Aitana Sánchez-Gijón regresa a La Malquerida en el Teatro Español, sobre las mismas tablas donde interpretó el papel de la joven prometida en el melodrama de Jacinto Benavente con tan solo 19 años. Hoy el asume el papel principal de Raimunda, la madre, una mujer atrapada entre el afán por conocer la verdad y la cautela por destapar una situación incómoda. En la obra resuena el eco de las tragedias griegascomo la actriz reconoce en una entrevista que tuvo lugar en el Salón de los balcones del propio Teatro Español.
-Aitana se suma así a una estirpe de grandes nombres que han encarnado a aquella mujer fuerte y contradictoria, desde María Guerreroa quien Benavente dedicó el texto, hasta otras como Amelia de la Torre, María Carrillo-que la protagonizó en un Estudio 1-, Nati Mistral o Ana Marzoa. Esta última asistirá al estreno de esta nueva versión de Malquerida y se fundió en un emotivo abrazo tras el final. La figura de esta actriz nacida en Roma no deja de elevarse, después de haber aportado su impronta a personajes escritos por Séneca (medea), gineta (las criadas), Vargas Llosa (la chunga) o Florian Zeller (la madre), sin olvidarnos de aquella Regenta de Clarín que nos encandiló en televisión. En breve la veremos protagonizar la nueva pelicula de Pedro Almodóvar, donde seguro nos ofrecerá una gran interpretación.
la malqueridatiene una significación muy especial para usted porque no es la primera vez que hace esta obra: interpretó el papel de la hija, Acacia, hace años.
Fue hace casi 40 años en este mismo teatro y dirigido por Miguel Narros. Un montaje espectacular con 20 actores en escena, porque se hizo el texto de Benavente, tal cual. ¡Había hasta un caballo de verdad en escena! Fue un acontecimiento. Yo era muy joven, tenía solo 19 años, y era mi segundo montaje teatral. Estaba sobrepasada por la emoción y por la responsabilidad, pero fue un viaje muy hermoso. Las voces de todos mis compañeros: Ana Marzoa, que hacía el papel que ahora interpreto yo, Helio Pedregal, Carmelo Gómez, José Pedro Carrión, Margarita Calahorra… me siguen resonando en nuestro espectáculo. Oigo cómo lo dicen ahora mis compañeros y recuerdo cómo lo dijeron en el reparto original. Es hermoso porque conviven los de antes y los de ahora.
Hace casi 40 años interpreté esta misma obra en este teatro y estaba sobrepasada por la emoción y la responsabilidad.
Fue el mismo año en que actuó en El Hombre Deshabitado¿no es así?
Con Rodero y Magüi Mira. Creo que hice antes una función de Alonso de Santos que se llamaba La Gran Piruetay La Malquerida Fue mi segundo montaje.
¿Cómo ha encontrado a Raimunda, el papel principal de La Malquerida ¿Qué ahora interpreta?
Me he tenido que enfrentar a esa gran complejidad que observaba con admiración cada noche en Ana Marzoa. Meterme en esas contradicciones, en esa mujer fuerte y poderosa que cree llevar las riendas de su vida y de su casa. La que lleva los pantalones en esa familia, que en segundas nupcias ha podido casarse por amor y está loca por su pareja. Tiene una hija de otro matrimonio, una maternidad compleja, extraña, con un vínculo no muy sano. La tragedia comienza con una muerte que descabala el mundo de esos personajes. Ella va inexorablemente hacia una verdad y sabe que puede acabar por destruirla, pero no puede remediar ir hacia ella. Con cada pieza del rompecabezas retrocede muerta de espanto e intenta que todo vuelva a ser como antes. Hay una frase brutal que ella dice: “que no se vea el humo aunque arda la casa”. Es un poco el final de La casa de Bernarda Albacuando se suicida Adela. Trata de mantener lo que se supone que estaba bien, aunque ya nada está bien.
El gran acierto de esta ‘Malquerida’ es haberla despojado de costumbrismo y quedarse con su esencia trágica y poética.
¿Tiene algo de Lorca esta obra?
Bueno, es que Lorca tiene bastante de Benavente. Lorca, rompe el molde y eleva un lenguaje literario de una depuración poética y estilística que se apunta en Benavente, pero a Benavente le podía más el costumbrismo, aunque también tiene obras con un gran componente simbólico. El gran acierto de Natalia Menéndez, la directora que ha hecho la versión junto a Juan Carlos Rubio, es haber traído el texto al siglo XXI despojándolo de costumbrismo y quedándose con esa esencia trágica y poética que, por supuesto, también influyó a Lorca posteriormente.
La hemos visto en obras como medea y Troyanas. ¿No cree que haya en La Malquerida trazas de la tragedia griega, por ejemplo de Edipo Rey?
Sin duda. Edipo Rey Es exactamente ese personaje que quiere encontrar la verdad y la verdad acaba destruyéndole. Es exactamente lo que pasa en esta función. También hay ecos de electrapero no vamos a profundizar en eso porque sería desvelar más de lo que quisiera. La mayoría del público no conoce La Malquerida y la van a ver con ojos nuevos. Va a ser una sorpresa descomunal.
En esta versión se han eliminado cosas e incorporado alguna escena escrita hoy, ¿no es así?
Sí, además se ha reducido el número de personajes hasta dejarlo en ocho. Se ha eliminado a unas vecinas que el día de la pedida hablaban de lo que pasaba en el pueblo, algo que a día de hoy no es necesario. También un criado y la amiga de la Acacia. Ha cogido mayor peso Juliana, la criada, que es como una Poncia maravillosa que interpreta Goizalde Núñez. Está impresionante. Se le ha dado un poquito más de presencia a Faustino, el novio, que tenía cuatro frases porque al pobre lo matan enseguida. Hay una escena muy bonita con la Acacia y es un gran acierto, con la pluma de Juan Carlos Rubio respetando absolutamente a Benavente.
Aquel mundo en que se hablaba de la honra de una casa, ¿cómo se traslada al siglo XXI?
Si en lugar de decir honra dices dignidad, podemos estar hablando de lo mismo. Es la dignidad lo que se pierde. La mayor parte de los personajes pierden la dignidad en esta función, con sus comportamientos, sus ocultaciones y sus violencias. Incluso Raimunda, que está cegada por el amor a este hombre, pero es lo que la hace más humana y más grande como personaje.
Estamos viendo las salas de teatro, pequeñas o grandes, colgando el cartel de ‘Agotadas las localidades’. ¿Hay un deseo del público de encontrarse con la verdad del teatro?
En tiempos de IA y de pantallas, el acto teatral es uno de los pocos refugios que nos quedan. También los conciertos y todo tipo de acto artístico en vivo y en directo. Un refugio y un gran espejo. Estamos abocados a que nos acaben sustituyendo imágenes creadas por IA en las películas, en las ficciones audiovisuales y los hologramas, pero el hecho teatral con seres de carne y hueso que te salpican con sus emociones en el aquí y ahora, es insustituible.
Decía hace poco Luis Landero en las páginas de 20minutos que las pantallas están atrofiando nuestra inteligencia. ¿Es así?
Creo que sí, porque cada vez los mensajes son más breves y epidérmicos, más superficiales y de titular. No entramos en la complejidad de las cosas. Nos quedamos absolutamente en lo que nos mueve en primera instancia y no vamos más allá. En los periódicos, incluso en el que yo leo, cada vez los reportajes duran menos páginas. Todo va por cortes rápidos hipers. No sé cómo vais a vosotros esta entrevista, pero estamos en ese tiempo de la inmediata.
En la actualidad los mensajes son cada vez más breves y epidérmicos; no entramos en la complejidad de las cosas
Hay también otros ‘actores’ que se están incorporando a este mundo: la presencia de muchos ‘influencer’ en la Gala de los Goya ha provocado alguna queja.
No es cosa de la Academia, sino servidumbres de los patrocinadores que se necesitan para financiar los Goya. Si Televisión Española o no sé quién pone dinero, acaba siendo un pastel que la Academia controla hasta cierto punto. Dicho lo cual, ya que los invitais, que se molestan en ver algo de cine español para cuando les pregunten.
¿Qué es lo más interesante que va a encontrar el público en La Malqueridasi la ve por primera vez?
Desde el año 1988 no se ha vuelto a ver. Hubo un montaje hace unos 10 o 15 años, creo que en Murcia, pero a nivel nacional no se había vuelto a hacer. El hecho de que se estrenara en 1913 en este teatro, que en el 88 lo hiciéramos nosotros y que en el 2026 volvamos a este mismo teatro, creo que es muy hermoso. En ese trayecto a lo largo de ciento y pico años, La Malquerida Sigue resonando y queriendo contarnos cosas.
Además, un personaje femenino con carácter casi heroico.
Una mujer con los ovarios bien puestos.
