Nació en Leganés, pero los seis años que pasaron en China dejaron huella. Al igual que sus etapas en Japón e Ibiza o sus vivencias en Londres. Él es todo eso y más. Una fusión de materiales, técnicas e influencias que comenzó con las muñecas de sus hermanas, a las que vestía con los restos de tela que encontraba por casa. “Me encanta ir a los pueblos manchegos donde vive mi familia a ver cómo las señoras practican encaje de bolillos. Toda una inspiracion. Disfruto trabajando lo artesanal y mezclándolo con técnicas teatrales o materiales poco convencionales. Es como pintar un cuadro”, relata José Luis Díaz Megía, creador de It Spain. La marca, que nació hace 16 años en un pequeño taller en Malasaña, ha vestido tanto a rostros internacionales como Lady Gaga o Billy Porter como a otros con sello hecho en españa como Rosalía, Tamara Falcó, Georgina Rodríguez o Manuel Carrasco. El madrileño presentó este fin de semana su última colección, Mutante: del algoritmo al orgasmoen el marco de la semana de la moda en la capital: “Ha sido una explosión de color, moda sostenible y libertad de expresión. Me he divertido un montón preparando los personajes”.
Comenzó como bailarín de flamenco en Japón con apenas 17 años y, tras regresar a su Madrid natal, entendió que lo que sentía por la danza se trasladaba también a otras disciplinas. “Hubo un punto en el que me planteé montar una compañía o dedicar más tiempo a otras aficiones, como era la ropa. Estudié fotografía y fundé un grupo de performance donde alguien tenía que crear el vestuario. Desarrollé las técnicas que había aprendido de forma autodidacta, a base de prueba y error. Estaba todo conectado”, cuenta. Viene del Flamenco, pero también de China, donde vivió y trabajó durante seis años. Se nutre de ambas facetas. La combinación, atrevida e inconfundible, es un reflejo de lo que Megía vivió entonces: “Ha sido algo orgánico. A partir de una idea en mi cabeza, fue abriendo ventanas. He investigado mucho, me he equivocado también, pero sin miedo, siempre reinventándome, libre de técnicas”. Pronto se dio cuenta de que empezaba a proyectar más con la ropa y los tejidos que cuando se subía a un escenario. No hubo un punto de inflexión, dice, que le haría cambiar su trayectoria profesional: “Fue una metamorfosis en toda regla. La moda es ahora mi modo de expresión”.
It Spain ha desfilado en la semana de la moda de Madrid con su colección ‘Mutante: del algoritmo al orgasmo’ / ALBA VIGARAY

La marca, que nació hace 16 años en un pequeño taller en Malasaña, ha vestido a rostros internacionales. / ALBA VIGARAY
¿Cómo nació It Spain y qué significa para él?
Mientras bailaba flamenco, literalmente. Ese momento, tan español. Hacía camisetas y las pintaba a mano, siempre con una flamenca en el pecho y la bandera de España en la etiqueta. Era una declaración a nivel cultural. Vendí muchas fuera de España. Lo recuerdo como una manera de decir ‘Soy español y esto también lo es’. En China fui muy valorado y expuse antes en Nueva York que en España. A nivel internacional he sido más reconocido que aquí y mis grandes logros profesionales han ocurrido en el extranjero. El concepto de It Spain ha calado más. Sin embargo, aunque mi aprendizaje sea internacional, soy español.
¿De dónde viene su relación con el arte drag?
Soy el director creativo en el programa de televisión Drag Race España y estilista de su presentadora, Supreme Deluxe. He reinventado varias veces la bandera española, los colores patrióticos… La deconstruyo para dar vida a nuevos proyectos relacionados con el mundo queer. Hay que tener respeto por el arte y ellas no dejan de ser artistas que usan su propio cuerpo como lienzo para llevar al humor, la estética o la danza. Mezclan maquillaje y estilismo. Hacer drag es como pintar un cuadro o coser un vestido. Yo utilizo un maniquí o un modelo. Ellas lo hacen todo sobre sí mismas. Hay que apoyar el drag español. Son artistas muy dedicados a su propia forma de expresión. Es espectacular.
Tiene el taller repleto de maniquíes y cajas que cuentan la historia de Mutante: del algoritmo al orgasmola última colección de José Luis, expuesta en el espacio cultural Serrería Belga de Madrid este fin de semana. “En realidad es una trilogía. Por ahora sólo he presentado las partes Presente y Futuro. Ambas nacen de la idea del ahora, de pensar dónde estoy, cómo me siento, pero también de dónde vengo ya dónde quiero ir.. El algoritmo, que hace referencia al presente, se encuentra representado en una sala de extracción. Un escáner humano custodiado por cinco maniquíes a modo de doctores. Quise abordar el momento que vivimos con las redes sociales. Es un cambio que también afecta al consumo de la moda. Los modelos que son inteligencia artificial, el no saber lo que es real y lo que no…”, narra. Con esta presentacióncompuesta por más de 60 diseños, Megía apunta a un futuro muy concreto, “no binario, orgánico y mutante”. Presentó la idea hace algo más de medio año y, a menos de dos meses de la cita anual en Madrid, recibió la llamada.

La última colección de José Luis, expuesta en el espacio cultural Serrería Belga de Madrid este fin de semana. /CEDIDA

Con esta presentación, compuesta por más de 60 diseños, Megía apunta a un futuro “orgánico y mutante”. /CEDIDA
explosión vanguardista
“Yo hacía estos diseños en mi tiempo libre, entre cliente y cliente. Me ofrecieron hacerlo y hemos montado todo en tiempo récord. El espacio quedó perfecto. Tenía muy claro lo que quería. La gente no sólo ha venido a ver la moda, sino a vivir una experiencia artística. En la semana de la moda de septiembre presentaré la última parte de la colección, Pasado, que tiene suficiente peso como pieza única, con algunos de los aspecto más icónicos de nuestro archivo”, sostiene. Algunos de estos trajes llevan más de 45 metros de tela a sus espaldas. Se trata de una “explosión de vanguardia”, como él mismo dice. “Hay que buscar esa arquitectura para que funcionen y poder llevarlas”, suma. Pese a no estar en contra del algoritmo, José Luis ha decidido ponerlo en el foco a través de sus patrones y diseños: “Hasta los métodos de trabajo han evolucionado. El orgasmo en este proyecto representa el momento en el que el ser humano domina de nuevo a la máquina. Y no al revés. Por eso también hay artesanía. Son trajes y vestidos que parten de una mutación entre animales y naturaleza. Piezas únicas con una exploración de las siluetas y una gama cromática amplia.”.
¿Cómo sobrevive un diseñador no comercial en España?
Todo cuesta mucho dinero. Y apoyo, la verdad, hay poco. Somos un equipo de tres personas. Sobrevivir es difícil, pero hay rachas. En mi caso trabajo con artistas, hago exposiciones y colaboro con marcas que me permiten poner mi sello en productos o espacios. Hace un tiempo diseñé varias habitaciones de hotel en Londres con la estética de la marca. El enfoque es amplio, no tengo un esquema cerrado. Vamos haciendo proyectos sin perder nuestra esencia. Así es el arte de la moda. En China nunca me faltó de nada y aquí, en España, igual no facturamos nada en tres meses. Luego llega el verano y viene todo de golpe. Mantener el taller así es complicado.
¿Cuál es el siguiente paso para It Spain?
Me apetece cine, de repente, alguna colaboración con otra marca en la que pueda diseñar una colección cápsula o incluso un súper musical para el que diseñar el vestuario. Quiero seguir explorando a nivel artístico. También me apetece probar a sacar algunos productos comerciales, ya que hay mucha gente que quiere comprar It Spain. Lady Gaga en la portada de Billboard o Chanel en la alfombra abierta roja de Eurovisión me han muchas puertas, pero lo difícil es mantener la marca después. La moda en este país es complicada. Antes tenía muchos artistas que compraban mis diseños, pero ahora el mundo influye los quiere gratis. Y la materia prima no es barata. No hay un mercado de tejidos como en otros países y las mercerías están cerrando. Te puedes comprar tres pantalones por 10 euros, pero para la moda de autor, con los sueldos que hay, no es fácil. Moda vende poca gente.
