Durante los últimos 5 años, Intel ha apostado por una arquitectura híbrida para sus procesadores, con 2 núcleos diferenciados: los P-Cores para el rendimiento y E-Cores para eficiencia.
Esto ha logrado que, a nivel de núcleos, el fabricante haya sido capaz de competir contra AMD, aunque también ha repercutido sobre la forma en que el sistema operativo, como Windows, maneja los procesos asociados a los procesadores.
Ahora, parece que Intel vuelve a cambiar de opinión, como se ha podido ver por una oferta de trabajo publicada por la propia compañía en Infojobs, en la cual se busca un puesto para el equipo de Unified Core.
“Estamos buscando un ingeniero de verificación de CPU de nivel sénior y con motivación para que se una a nuestro equipo de diseño Unified Core”, se puede leer en la oferta de empleo.
Aunque solo sea una publicación en una página de empleo, mucho se ha hablado de la posibilidad de que en las próximas generaciones, al menos las previstas para dentro de varios años, como Titan Lake, se vuelve a un diseño unificado.
En la práctica, los procesadores de Intel pueden tener problemas derivados del diseño híbrido, debido a que la máquina en ocasiones no es capaz de reconocer bien los procesos y asignarlos correctamente a cada núcleo.
Con un diseño híbrido, en muchas situaciones se pueden presentar, por este mismo motivo, algunos tirones durante videojuegos o tareas algo más exigentes, por la propia forma de actuar con la gestión de procesos en el sistema operativo.
Dentro de esta misma arquitectura impulsada por Intel en los últimos años, los P-Cores son el músculo más potente, mientras que los E-Cores funcionan básicamente como el cerebro, dirigido a tareas secundarias.
Al principio, esto le sirvió a Intel para poder competir con AMDpero al parecer el tiempo le ha dado la razón a esta última, que apuesta por potencia bruta, lo que también favorece durante el desarrollo la compatibilidad y optimización.
Además, hay que destacar que al introducir menos tipos de grupos también se simplifica el proceso de fabricación, ya que el chip implica menor complejidad durante el diseño.
De nuevo, es algo que le ha funcionado a AMD, que ha demostrado que sus chips pueden actuar muy bien en eficiencia energética, con núcleos que son exactamente iguales que los normales, aunque llegan con menos caché.
Básicamente, la estrategia futura de Intel podría pasar por conseguir un solo núcleo que rinda más que un P-Core, pero que tenga la misma eficiencia energética que un E-Core.
