La palabra algarabía –procedente del árabe– tiene varias acepciones. La primera, «gritería confusa de varias personas que hablan a un tiempo»; otra, «lengua atropellada o ininteligible», y una tercera que es «enredo, maraña». También es una «planta anual silvestre, de la familia de las escrofulariáceas». … Y todas se reúnen en ‘Algarabia‘, un espectáculo que se estrena el próximo 27 de marzo en el Museo Universidad de Navarra y que debería viajar un mes después, el 26 de abril, al Abu Dhabi Festival (si la situación bélica de la zona lo permite).
Se trata de un espectáculo impulsado y creado por el centro universitario navarro en colaboración con dos fundaciones de Emiratos Árabes Unidos, Arte y Cultura Khawla y Música y arte de Abu Dabi y concebido como «un diálogo entre culturas y generaciones». Flamenco, música sinfónica española, música árabe y poesía de ambos mundos. –Nizar Qabbani, Miguel Hernández, Ibn Zamrak, San Juan de la Cruz– se reúnen en este trabajo, que ninguno de sus responsables se atreve a definir. La dramaturgia y la dirección de escena la firman el libanés Jihad Mikhael y el madrileño Ignacio García; la coreografía es de jesus carmona; la música original de José María Hormigo y Manuel Masaedo, que se unen a Manuel de Falla e Ihab Darwish y la dirección musical de Borja Quintas, al frente de la Orquesta Sinfónica Universidad de Navarra. El equipo artístico la completan Liuba Cid (directora artística, escenografía y atrezzo), Yaiza Pinillos (vestuario), Juanjo Llorens (iluminación), Alejandro Contreras (audiovisual) y Carlos Bernar (intervención pictórica). Además de Jesús Carmona, los principales intérpretes son la cantante Cynthia Karam, el poeta Rafic Ali Ahmad –ambos libaneses– y la bailarina Lucía Campillo.
El proyecto se gestó hace más de un año y se concretó cuando Jesús Carmona presentó en Pamploma ‘Superviviente’. A partir de ahí se le dio forma al espectáculo, que cuenta la historia de Farah (alegría en lengua árabe) que viaja a la Alhambra granadina a conocer las huellas que permanecen en los jardines de España. Allí conoce a un joven, Florencio –que se dedica a recolectar plantas y flores para luego venderlas–, y ambos se enamoran.
«No podemos permanecer ajenos a lo que pasa en el mundo –dice Ignacio García–; se han cumplido cuatro años del bombardeo de Mariúpol. Un teatro bombardeado es todo un símbolo en estos tiempos de la cultura como refugio, pero no solo contra las bombas, sino contra la intolerancia, contra la censura, contra la cancelación… En el teatro las gentes luchan por que la belleza sea su refugio, y de eso habla esta obra».
En ‘Algarabía’ participa la Orquesta Sinfónica Universidad de Navarra, compuesta por estudiantes de distintas disciplinas de esta institución –«es un proyecto que pone en diálogo la parte más educativa del Museo, representada por los estudiantes que practican las artes, con una parte profesional muy importante», dice teresa de las herasdirectora artística del museo– y cuatro bailarines árabes que Carmona seleccionó en Abu Dhabi. «Hemos trabajado para incorporar los movimientos más tradicionales y de su cultura dentro de nuestro movimiento y de nuestra cultura para lograr un lenguaje que nazca de la comunión y de la comunicación», dice el coreógrafo.
