La guerra se desata en Indra entre el Gobierno y el presidente de la compañía, Ángel Escribano. Tras las informaciones publicadas de que La Moncloa instaurará el cese del directivo (y también accionista), ahora el dirigente apunta a un choque directo con el … Ejecutivo de Pedro Sánchez. Fuentes conocedoras señalan que no tiene ninguna intención de abandonar el cargo.
El Gobierno lleva semanas maniobrando para tratar de cesar a Escribano aunque, de momento, no ha terminado de dar el paso oficial de plantear la situación en el consejo de administración, donde tiene representación a través de la SEPI como accionista, con un 28% del capital social. La instrucción que ha dado La Moncloa a belen gualdapresidenta de la SEPI, es de buscar la salida del máximo directivo de la empresa tecnológica y de defensa, según avanzó ‘El Confidencial’.
Para ello, el Ejecutivo deberá lograr el apoyo suficiente del resto del consejo de administración. Y esa se prevé una pugna en la que Escribano plantará cara. Fuentes conocedoras destacan que Escribano se ve apoyado tanto por el consejo como los accionistas para mantenerse en el cargo. En el órgano, la SEPI cuenta con tres asientos (ocupados por Miguel Sebastián, Juan Moscoso y Antonio Cuevas), EM&E tiene al propio Ángel Escribano y su hermano Javier Escribano, SAPA cuenta con Jokin Aperribay y Amber Capital con Pablo Jiménez de Parga. También están otros siete independientes y el CEO, José Vicente de los Mozos. El Gobierno, así, de momento contaría con sus tres representantes de la SEPI, organismo que depende del Ministerio de Hacienda.
En cualquier caso, las fuentes consultadas señalan que el máximo dirigente de Indra no se ha reunido ni ha recibido ninguna comunicación oficial del Ejecutivo o la SEPI instantánea su cese. Moncloa todavía no habría dado el paso. La próxima reunión del consejo de administración está prevista para el próximo 25 de marzo.
Asimismo, fuentes conocedoras señalan que Escribano cuenta también con el beneplácito del mercado, de los fondos de inversión, entre los que se encontrarían Capital ámbar (que es propiedad de Joseph Oughourlian, el dueño de Prisa) y Tercer punto. En el accionariado se mueven también muchos otros fondos y bancos de inversión, también a través de derivados financieros, como ocurre con JP Morgan o Goldman Sachs.
Lo cierto es que el mercado no ha recibido de buen grado el intento de descabezar a Indra por la injerencia del Gobierno. En la jornada de ayer, cuando trascendieron las maniobras de La Moncloa, la acción cayó más de un 4%. En la jornada de hoy miércoles, la acción está repuntando más de un 1%. Desde La Moncloa, por su parte, indican que «Indra es una compañía estratégica» y que «serán los órganos de gobierno donde deben abordarse los asuntos que afectan a la compañía».
Más allá de ello, en el mercado hay quien hace el paralelismo entre la situación de Escribano y la de José María Álvarez-Pallete en Telefónica. Pallete fue cesado como presidente de la operadora directamente en La Moncloa con la no oposición de grandes accionistas como Criteria Caixa y era un gestor sin relevancia en el capital de la teleco. El caso de Ángel Escribano es radicalmente distinto: él no es solamente la cabeza más visible de Indra sino que a través de su empresa familiar, EM&E, posee más de un 14% del accionariado de la empresa tecnológica y de defensa.
Fusión Indra-EM&E
Así las cosas, el Gobierno planea instar el cese de Escribano en plena operación de fusión de Indra y la empresa familiar del presidente, EM&E, la cual ha despertado fuertes recelos en el Ejecutivo por, entre otras cosas, el posible conflicto de intereses. Ese conflicto de interés tiene que ver con que EM&E tiene un 14,3% de Indra, siendo su segundo mayor accionista; que el presidente de Indra es Ángel Escribano, dueño de EM&E; y que su hermano Javier Escribano está en el consejo de Indra en representación de su empresa familiar.
Un cóctel de difícil solución pero que, por lo pronto, ha despertado la guerra entre el Gobierno y el presidente de la empresa tecnológica y de defensa. Además, la intención era haber podido cerrar la operación de fusión el pasado 2025 pero las reticencias por los conflictos de interés han retrasado todo. Ahora, aunque la compañía no se fija plazo límite, fuentes de mercado destacan que en teoría la intención sería cerrar la fusión en el primer semestre.
