Coquimbo Unido vivió un final de año intenso, emotivo y cargado de homenajes. El campeón chileno llegó a diciembre con la corona ya asegurada, pero eso no impidió que cada jornada tuviera sabor a celebración.
Con el Huemul de Plata acompañando cada travesía y con una ciudad rendida ante su equipo, la plantilla comandada por Esteban González fue recibida entre aplausos, abrazos y reconocimientos que parecían no terminar nunca.
Y sin embargo, mientras los ecos del título retumbaban nuevamente tras el 4-2 sobre Unión Española, cayó un telón que nadie quería enfrentar, la despedida del “Chino”. Lo había anticipado el capitán Sebastián Galani -“el 2026 no estaremos todos”- y hoy la hinchada siente ese golpe. El entrenador que escribió una campaña irrepetible, partirá a México para asumir en Querétaro, donde ya fue anunciado por dos temporadas.
González vivió los minutos finales en el Francisco Sánchez Rumoroso al límite de las emociones. No solo habían cerrado la mejor campaña en la historia del club, también habían completado una segunda rueda invencible con 14 triunfos y un empate.
Cuando tomó el micrófono, el estadio entero guardó silencio. El “Chino” habló desde el corazón, agradeció a los 6 mil hinchas presentes y se rindió ante su propio plantel. “Este equipo rompió cualquier registro que hay en el fútbol chileno. Ayer viví uno de los días más lindos de mi vida sin siquiera haber entrenado”, recordó.
El camarín también tuvo su momento privado. “La despedida con los jugadores fue hermosa”, relató con la voz apretada. El grupo, que abrazó el proyecto desde su primer día, respondió con la misma emoción. Fueron tres años y medio de fútbol, lucha y resiliencia que terminaron con el título más esperado por la ciudad.
Luego vino la conferencia, en la que confirmó lo que muchos temían: “Hoy termina mi proceso en el club. Llegué el primero de agosto de 2022 y se culmina con la obtención del título. Me voy con una alegría enorme y un dolor en el corazón muy grande”. Subrayó que no fue una decisión económica y que su prioridad fue siempre el respeto por el club, sus tiempos y sus procesos.
El entrenador también dejó un mensaje profundo sobre el valor simbólico de su salto al extranjero. “El entrenador chileno tiene muy pocas oportunidades. Para dar este paso no fue necesario ir a Santiago. El club habla por sí solo”. En esas palabras, muchos hinchas vieron reflejada la dignidad de una institución que volvió a instalarse entre los grandes.
González reconoce que podría haberse quedado y seguir disfrutando lo que viene, que será “hermoso”, pero eligió un desafío mayor. Aun así, deja en claro que Coquimbo Unido va con él, “quiero dejar el nombre del club por donde vaya. Vamos a ser embajadores del Puerto Pirata”.
Agradeció también al staff, a la dirigencia, a los trabajadores del complejo Las Rosas, a su familia ya la comunidad que lo adoptó. Recordó emocionado el gesto del alcalde, quien le entregó las llaves de la ciudad, y confesó que los abrazos del plantel lo quebraron en más de una ocasión, “he tratado de mantenerme firme, pero el cariño ha sido tan grande que me quiebro a cada minuto”.
