La vorágine de precios que están sufriendo las familias y empresas españolas con la guerra de Irán aún no ha llegado a trasladarse todavía a la cesta de la compra, el gran temor de los ciudadanos a la hora de llegar a fin de mes. … La subida de los combustibles y los fertilizantes, los primeros productos que han digerido el envite del conflicto, tendrá un reflejo directo en buena parte de los lineales de los supermercados con nombres y apellidos: cereales, azúcar y parte de las verduras y frutas conforman el horrible de alimentos que irá viendo elevados sus costos para el consumidor más pronto que tarde.
La explicación a este impacto dispar, en función de cada alimento, se explica por el uso intensivo de la maquinaria y los tratamientos químicos del campo en un mes como el de marzo, muy intensivo en trabajo en determinadas plantaciones, que serán las que más se vean condicionadas por este contexto económico. Ese doble golpe, de combustibles y fertilizantes en su momento álgido, se dejará notar en el cereal de invierno, como el trigo o la cebada, así como el maíz, tres de las materias primas que sirven para consumo básico como el pan o las galletas, por poner simples ejemplos del día a día.
Marzo, crítico en muchas plantaciones
Es en esta época del año cuando la labor sobre estos productos es «crítica», tal y como explican desde COAG, cuyos cálculos estiman toda esta escalada de precios. En el caso de los cereales, sus plantaciones necesitan hasta cuatro pases con tractor en estas semanas. Y el uso de esa maquinariaimplica más gasto del agricultor en un gasóleo ya de por sí disparado desde principios de marzo. Además, nos encontramos en el momento de mayor consumo puntual de componentes fertilizantes de todo el año. Dos circunstancias que anticipan una importante subida en el precio de estas materias primas y todos sus derivados.
Muchos agricultores se encuentran en pleno uso de su maquinaria, que va a gasóil, y una importante compra de productos químicos para mantener adecuadas las plantaciones.
Ocurre algo parecido en el caso de la remolacha azucarera, cuyos trabajos son muy intensivos esta semanas previas a las primavera ya que su tratamiento exige múltiples pasos de maquinaria por la necesidad de tener un suelo fino. A eso se une la alta demanda en tratamientos con productos cuyo costo se ha visto expuesto a la coyuntura geopolítica del Golfo Pérsico.
El otro gran grupo de alimentos que se verán afectados por la actual circunstancia económica serán los vinculados a invernaderos: el pimiento y el tomate sufrirán importantes incrementos precisamente por el mayor consumo de fertilizantes que necesitan ene esta época del año. En el caso del pimiento, porque la labor se centra en el arranque los antiguos, la preparación de la tierra y el trasplante de cara al nuevo ciclo. Y en los tomates ocurre lo mismo tanto si se están renovando como si continúa la plantación habilitada. Además, necesitan uso elevado de motobombas y sistemas de riesgo, que usan combustibles para su funcionamiento.
En el caso de los invernaderos se incluye otro agravante que tensiona aún más sus costos: los plásticos y buena parte de los materiales de estas estructuras agrícolas proceden también de derivados del petróleo, con lo que tampoco se libran de nuevos incrementos que van subiendo el coste de la cesta de la compra.
Si hablamos de cultivos al aire libre, el gran impacto llegará a dos productos hortofrutícolas clave para la cesta de la compra: las lechuga un campo abierto y el brócoli o la coliflor. En ambos casos, se encuentran en plena época de trasplante -suele ser en torno al mes de abril- así como la preparación del suelo con las fresadoras, otra máquina que precisa un consumo intensivo de gasóleo. En cualquier caso, el impacto también se dejará notar en el melón y los cítricos como el naranjo o el limonero.
Este tenso contexto llega después de que la inflación de los alimentos se haya incrementado muy por encima del índice general con alza llamativas como la del calabacín (un 82% en un año, hasta febrero), la berenjena (52%), la cebolla (48%), los huevos (33%), la ternera (17%) o los tomates (9%).
