Ana González define su más reciente exposición como “un homenaje al agua”: en ‘RÍO’, como se titula, es la reina, con su sonido, su importancia, lo vital que resulta para la vida y la paz que transmite. Entrar a la sala principal de la Sean Kelly Gallery, de Nueva York, es una terapia de relajación, un encuentro con la naturaleza, con la belleza, con su dolor, al mismo tiempo que cada visitante puede encontrar su propia paz interior.
“Colombia es un país de agua, que es de las cosas más sagradas que tenemos, la idea con ‘RÍO’ es resignificar el valor del agua, aquí tendemos a darle la espalda al agua, las ciudades le dan la espalda a los ríos, los contaminamos constantemente; hay un tema de indiferencia hacia estos cuerpos de agua que finalmente son como las venas, como la sangre que corre, son la misma vida”, explica la artista plástica bogotana que, por tercera vez, tiene una exposición individual en Estados Unidos. -hizo una en Los Ángeles y las dos más recientes en Nueva York-.
La artista plástica colombiana Ana González expone en la Sean Kelly Gallery de Nueva York. Foto:Cortesía de la artista
Hasta el 11 de abril, el público podrá visitar la preciosa reflexión que la artista hace sobre el daño que el hombre le ha causado al ecosistema, a través de su trabajo con hilos, acuarelas, dibujos, sus cuadernos de viaje -que realizó durante más de dos años- y una videoinstalación.
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Ana González destinó unos minutos en su taller en Bogotá para conversar con EL TIEMPO, vía Zoom, acerca de ‘RÍO’, que marca un momento importante en su carrera, luego de importantes muestras como ‘Bruma’ y ‘Llovizna’.
¿Podríamos decir que ‘RÍO’ refleja la belleza del sufrimiento de la naturaleza?
Es muy importante en la obra el tema de la belleza, lo que tú dices, la belleza hace parte de mi obra, yo no concibo mi obra sin eso, y pues hay muchos filósofos que hablan de esto, pero es que somos mejores personas cuando estamos rodeados de belleza que de destrucción; entonces mi apuesta como artista es un hablar de esa belleza y llegar de esa manera a lo espiritual, volver a esa conexión con la naturaleza, con la espiritualidad de la naturaleza, porque no es solamente que la naturaleza sea linda, sino que tú eres otra persona cuando estás dentro de la naturaleza.
La sala principal de la Sean Kelly Gallery donde se expone ‘RÍO’. Foto:Cortesía de la artista
Pero usted habla de temas fuertes y tristes, como la devastación y el fin de los bosques…
Estos temas que son tan difíciles y que los he vivido por tanto tiempo, por los viajes, por los trabajos que yo he hecho con las comunidades durante 20 años, la forma que ves cómo la naturaleza está siendo devastada, la deforestación es terrible, la contaminación con mercurio, todo lo de la minería con la extracción de oro está en su punto álgido, y por eso yo introduje unos textiles dorados, ese color no es casualidad, sino que una de las cosas que más me impacta en las selvas amazónicas. y los parques nacionales es cómo se está acabando con los bosques por el tema del oro. Pero hay dos maneras de contarlo, una, de manera muy cruda y muy directa, que es súper válida, pero también yo siento que ahí está ese poder femenino, de poderlo contar de una manera un poco más sutil, o como dices tú, hablando un poco de la belleza del sufrimiento.
Cuando los visitantes repiten su exposición en Nueva York tienen también una experiencia inmersiva, sonora y visual. Explíquenos de qué se trata.
Sí, para mí era lo más importante, porque cuando uno llega a estas selvas tropicales, el sonido te envuelve, no solo es lo que tú ves, sino la humedad, los sonidos, los animales, el agua, entonces yo quería reproducir un poco eso y que se sintiera. Y ha sido muy lindo porque en la galería están felices de escuchar eso todos los días, dicen que entran como en meditación a diario porque lo que hice fue un paisaje sonoro con pájaros del Amazonas, unos que me gustan mucho, que me parecen increíbles, que son las oropéndolas, y que tienen esos sonidos que es como si el agua cayera, como gotas de agua, es divino el sonido, y es de nuestra tierra.
La exposición estará abierta hasta el 11 de abril. Foto:Cortesía de la artista
Cuéntenos sobre los viajes que hizo para producir las obras de ‘RÍO’, porque usted recorre zonas peligrosas del país…
Parte de mi trabajo es acá en el taller, donde me ves tú, pero la otra parte es allá afuera, sin esa parte yo no podría ser artista porque la mitad de mi vida está en esos viajes, que son de exploración, y no son fáciles. Primero no son fáciles para una mujer, así esté sola o acompañada, pero para uno como mujer no es lo mismo que un explorador o científico que ha viajado. Ahorita en ‘RÍO’ se abarcaron tres lugares de la Amazonía y había uno al que dudamos en ir, el Guaviare, porque justo antes del viaje se alteró el orden público y tuvimos que tomar decisiones, porque yo tengo hijos, y hay que tomar las precauciones. Y fíjate que aunque la gente me decía que no fuera, yo nunca he tenido miedo en ninguna parte de Colombia, no sé si es por la naturaleza de mi trabajo o porque yo llego a conectarme con las comunidades de allá, no voy como una turista sino que ya tengo un arraigo. Pero sí es difícil, hay lugares en donde no hay conexión, ni electricidad, se camina mucho, son húmedos…
¿De qué se trata ese otro trabajo que hace con esas comunidades allá en el Amazonas?
Tengo un trabajo muy específico con Amazon Conservation Team, llevo trabajando con ellos más de diez años, trabajamos mucho en la Sierra Nevada con la comunidad Kogui y ahorita empezamos a trabajar hace como dos años en un proyecto con las comunidades del Amazonas, en un lugar que se llama Umancia y que reúne tres departamentos: Caquetá, Amazonas y Putumayo.
Ana González en uno de sus viajes de exploración en el Amazonas. Foto:Archivo del artista
¿Y qué pasa? La Amazonía ahorita tiene esos temas de cambio climático y en donde hay unos tiempos de sequía muy fuertes y esos tiempos de sequía hacen que surjan nuevas enfermedades y finalmente aquí la idea siempre ha sido como apoyar a las comunidades cuidadoras de estos sitios de naturaleza donde se están protegiendo los ecosistemas. Entonces, el trabajo de ahorita es poder construir un centro de salud que ayudará a estos tres departamentos, a las comunidades que están muy alejadas de los cascos urbanos. Gracias a una colaboración que hice con la Fundación Cartier, se les pidió que donaran el valor para poder construir el centro de salud, que reúne a los médicos tradicionales y a los médicos occidentales. Tiene las dos medicinas (…) y ahorita se nos sumó la Fundación Cardioinfantil para hacer todo el tema de ayuda a la primera infancia, ya llevaron la primera brigada. Esa labor es una manera de devolverles a estos lugares lo que tanto me han inspirado a mí.
SOFÍA GÓMEZ G.- REDACCIÓN CULTURA
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