Fuente de la imagen, johan trujillo
-
Tiempo de lectura: 6 minutos
Johan Trujillo iba en su moto persiguiendo la columna de humo que había visto al salir de su casa en el municipio de Puerto Leguízamo, en el departamento Putumayo, en el sur de Colombia, cuando se encontró a un grupo de personas gritando en medio de la carretera.
Al principio “pensé que era alguna vivienda que se estaba quemando, porque estamos en temporada de verano”, le cuenta Johan a BBC Mundo. “Pero la gente estaba gritando ‘¡se cayó el avión!, ¡se cayó el avión!'”.
La aeronave a la que se estaban refiriendo a los vecinos de la zona era el Hércules 1016 de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) que se estrelló el 23 de marzo con 126 personas a bordo. Hasta el momento, los fallecidos suman 66.
Los medios colombianos han llamado al siniestro “el peor del siglo” en el país.
Pero de la tragedia también surgieron historias de heroísmo y de solidaridad protagonizadas por los habitantes de la comunidad de Puerto Leguízamo, quienes usaron sus motos para transportar a los soldados heridos hasta el hospital local, donde a muchos de ellos se les logró salvar la vida.
Un video viral de Johan trasladando así a dos heridos le ha traído fama, pero él insiste en que el logro no fue solo suyo.
“Los héroes somos todos, porque no solo le metí yo el hombro”, reflexiona el colombiano. “Ahí fueron todos los compañeros del pueblo, los agentes (de policía y el ejército)”, explica.
“Trabajamos más de 300, 400 personas. Un equipo muy grande”.
Siguiendo el humo
Johan salía de su casa, donde está empezando una pequeña carnicería con su esposa y su hijo de mes y medio, cuando se percató de la columna de humo que se alzaba sobre el pueblo.
Pero al darse cuenta de que no provenía de las viviendas, sino de la zona donde están las parcelas cultivables —un área que conoce bien—, decidió ir a ver qué estaba pasando.
Fue entonces cuando se encontró al grupo de gente que hablaba del accidente.
“Pues arranqué, me adentré (en la zona) y llegué a más o menos unos 40 metros de donde estaba el avión”, relata.
“Traqueaba (crepitaba) el monte, traqueaba la candela, traqueaba el avión… Era lo mismo lo uno que lo otro. Y como ese avión venía repleto de munición y esa munición se empezó a calentar, se generó un estruendo que se le hizo muy complicado a la gente entrar de una por miedo a la munición”, explica.
Este hecho lo confirmó el Ministro de Defensa colombiano Pedro Sánchez durante una rueda de prensa: “Como consecuencia del incendio de la aeronave, parte de la munición transportada por la tropa detonó, lo cual corresponde a lo que se escucha en algunos videos que circulan en redes sociales”.
Ante tal escenario y al no ver sobrevivientes, Johan prendió su moto con la intención de devolverse.
“Pero en un momento salieron dos muchachos, dos soldados, embarrados, todos reventados, echando sangre”, recuerda.
“Cuando los miré, pues yo me asusté, pero cuando prendí la moto les dije: ‘Móntense ahí, yo los saco de aquí”.
convoy de emergencia
Fuente de la imagen, Reuters
No era el único que había corrido al lugar. Contó unas 15 motos, aunque aún no había llegado refuerzos del ejército.
Así que cuando los heridos empezaron a salir de entre los escombros, fueron esos mismos motociclistas —que según dice Johan, habían llegado como él mismo a “chismosear”— quienes se convirtieron en el transporte de emergencia.
“Con varios compañeros nos pusimos a sacar a soldados: iban saliendo, todos aturdidos por la explosión y la caída del avión”, los describen.
La Fuerza Aérea confirmó que muchas de las víctimas del accidente eran jóvenes que estaban prestando el servicio militar obligatorio; es decir, de entre 17 y 18 años. Unos salían de descanso y otros estaban llegando a hacer reemplazos.
Johan y los otros miembros de la comunidad los transportaron por 2 kilómetros de vías destapadas, desde el sitio del siniestro hasta el hospital local, por ser los únicos vehículos que podían hacer el trayecto.
“Ya en mi segundo o tercer viaje llegaron los del ejército y la policía, nos vieron que estábamos en las motos y nos empezaron a abrir campo para que pudiéramos pasar”, cuenta.
Johan recuerda que hizo entre seis y siete viajes hasta el hospital llevando heridos. Fue en el último que uno de los soldados apoyando el operativo le tomó el video que lo hizo famoso en las redes sociales.
Y al llegar con los últimos heridos, la comunidad estaba volcada a ayudar: “Cuando salimos a la vía, la gente empezó a gritar por todos lados”.
“Esa gritadera y toda la vaina es una cosa impresionante. Hasta se le salen a una las lágrimas en el momento por esa presión tan berraca”, rememora.
héroe
Fuente de la imagen, johan trujillo
Toda la emoción y tensión acumulada en el momento le cayó a Johan encima cuando llegó a su casa.
“Estaba molido. La espada me dolía, porque el terreno es duro. Salimos molidos de ahí”.
Tampoco podía dejar de pensar en los jóvenes que acababa de dejar en el hospital, sin saber qué suerte correrían.
“De los muchachos que salen conmigo en el video, venía uno muy grave”, se lamenta.
Hacia la noche, el video en cuestión se hizo viral y le empezaron a llegar mensajes al teléfono sin parar. “Desde las 11 de la noche el celular no dejó de sonar: todo el mundo felicitándome en Facebook. Una emisora me tenía desde las 4:30 de la mañana”.
Las felicitaciones no solo llegaron de las redes y de los medios, también de las fuerzas armadas.
“Esta mañana (martes) llegó una patrulla de la policía a buscarme para entrevistarme y hablar conmigo. En la estación de policía me saludó el coronel y nos dio el agradecimiento por la labor que hicimos con los demás compañeros”.
Poco a poco, con los heridos trasladados a centros médicos en Bogotá y otras partes del país, la normalidad empieza a volver a esta población de Putumayo.
Este martes el Ejército de Colombia emitió un comunicado en el que dio los nombres de 61 de las víctimas que se han podido identificar hasta el momento, y lo cerró con un homenaje.
“Cada uno de ellos partió cumpliendo su deber, con honor, entrega y amor por Colombia. Hoy no solo los despedimos como soldados, sino como hijos, padres, hermanos y compañeros que dejan una huella imborrable en nuestras filas y en el corazón de la nación. Su sacrificio no será olvidado. Permanecerán por siempre en nuestra memoria y en la historia de un país que reconoce su valor”, reza.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra aplicación. Descargue la última versión y actívalas.
