Hay apoyos que los carga el diablo. El Ipswich Town, un clásico del fútbol inglés venido a menos, lucha esta temporada por subir de la Championship (el equivalente a Segunda en Inglaterra) a Primera. A falta de siete partidos para la final de la Liga, el Ipswich marchó tercero, a dos puntos del Middlesbrough, segundo, y del ascenso directo de categoría. La emoción de la afición es evidente y la suma de nuevos seguidores se toma, en general, como algo positivo…. Hasta que te apoya Nigel Farage.
El líder populista de Reform se reunió con la directiva de Ipswich Town al reservar una visita privada el pasado lunes a las instalaciones del club. No pensaron —o afirman que no pensaron— que Farage lo convertiría en un acto de su eterna campaña electoral, a pesar de que tenía programado un acto electoral en la ciudad.
Tras una visita que se presentó sin incidencias, Farage publicó en sus redes sociales varios vídeos y fotos de la visita a las instalaciones de Ipswich Town. En el campo, en la sala de prensa simulando firmar un contrato, en el palco con una camiseta con el dorsal 10 (¿de Downing Street?)… En los comentarios, además, tiró de ironía —“No se me ha dado mal jugar por la derecha”, dijo— y de buena fe, deseando al Ipswich Town “la mejor de las suertes” en lo que queda de campaña.
La repentina admiración de Farage por el Ipswich Town no tiene que ver con sus colores futbolísticos, sino con sus cálculos electorales. El 7 de mayo, Ipswich renueva al 16 de los 48 concejales de su Ayuntamiento, y según EncuestaComprobaciónla ultraderecha de Reform podría obtener tres asientos. En el largo plazo, según Cálculo ElectoralFarage podría ganar un asiento en Westminster si consolida las buenas perspectivas en Suffolk, el condado al que pertenece Ipswich, donde se le atribuye una intención de voto del 35,9%, por encima del 35,4% calculado para el Laborismo, que ganó en las elecciones de 2024.
calculo electoral
El 7 de mayo, Ipswich renueva al 16 de los 48 concejales de su Ayuntamiento; el Reform de Farage aspira a hacerse con tres asientos
Pero el desmarque de Farage en campo del Ipswich Town le ha dejado fuera de juego. A priori, sumarse a la ola de éxito del equipo local en vísperas de unas elecciones parece de primero de política, pero a los seguidores del equipo les ha parecido de primero de populismo.
El primero en criticar al club, antes de que aclarase que ignoraba las intenciones de Farage era el empresario local y consejero político laborista Kevin Craig. “Muy confundido por que la directiva de Ipswich Town siga dudando en permitir que un negocio local (el mío) se convierta en patrocinador regional y aporte millas de libras al Ipswich Town Foundation por miedo a ‘ser político’, y luego pase lo de ayer”, dijo en ‘X’ en referencia a Farage.
En las redes sociales pueden encontrarse más respuestas de seguidores del club. “Absolutamente, absolutamente vergonzoso”, clama uno. “El Ipswich Town debería solicitar que se retiren (las fotos) de inmediato”, añade otro. “¿Un ‘número 10’ en la banda derecha? Demuestras que sabes tanto de fútbol como de política”, sentencia un purista. Y un seguidor del Norwich City, rival tradicional del Ipswich, aprovecha para hacer sangre: “El Norwich City tiene a la encantadora Delia Smith; el Ipswich Town tiene un este g… con cara de rana”.
Ante la oleada de críticas, el Ipswich Town reaccionó con un comunicado que subrayaba que “el club se mantiene apolítico y no apoya ni respalda a ningún individuo ni partido”. Farage no comentó nada más, quizás porque el revuelo de la visita, para bien o para mal, le dio los comentarios y la publicidad que buscaba.
