El ciclo lectivo arrancó con muchas dificultades en las universidades argentinas. Los salarios deteriorados de los docentes; y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento -que debía recomponerlos-, derivó en que muchos estudiantes se encontraran con cátedras que aún no inician sus clases, o con un cronograma de paros que hará difícil la cursada en el cuatrimestre.
En este contexto, cada nuevo ranking global de universidades que aparece vuelve a poner el foco en cómo impacta la crisis de financiamiento en la calidad educativa. Por ahora, Ese deterioro no se ve con claridad.
Al menos en el ranking QS por disciplinas, que se conoce hoy, y en el que la UBA sigue estando entre las primeras 50 universidades del mundo en cinco áreas de estudio: Lenguas Modernas (22°), Ingeniería en Petróleo (35°), Antropología (43°), Derecho (34°) e Historia del Arte (26-50).

La UBA no es la única a la que le ha ido bien. Cuando se hace un balance general de la participación de las universidades argentinas en este ranking se observa que de las 16 instituciones que aparecen en 134 ubicaciones, 43 mejoraron su posición, 27 descendieron, 44 se mantuvieron y 20 ingresaron por primera vez, lo que representa una mejora neta del 12% para el país.
¿Afecta entonces la crisis presupuestaria? “Históricamente, los recortes en educación superior comprometen el rendimiento institucional al limitar los recursos para la enseñanza y la investigación. Sin embargo, en los rankings internacionales, Este deterioro suele manifestarse de forma gradual y no inmediata.”, dijo Clarín Martin Juno, de la consultora británica Quacquarelli Symonds (QS), autora del ranking.
“El resultado final dependerá de la capacidad de resiliencia y de las estrategias de adaptación de las universidades afectadas. Para mitigar los efectos negativos, podrían Internacionalizar la búsqueda de fondos. fortaleciendo la colaboración y facilitando el acceso al financiamiento de organismos internacionales. Asimismo, resulta importante Fomentar una integración más profunda con el sector industrial. para captar recursos privados destinados a proyectos de investigación”, agregó.
“Estos resultados demuestran, una vez más, el nivel internacional de la UBA. A pesar de la crisis que estamos atravesando, nuestros profesores, investigadores y no docentes son los que hacen posible mantener una calidad reconocida a nivel mundial. Por eso es importante resolver el problema de los salarios y el financiamiento universitario”dijo, por su parte, Ricardo Gelpi, el rector de la UBA.
Más humanidades que ciencias duras
El ranking QS por disciplinas clasifica a las universidades es 55 disciplinas y, al mismo tiempo, analiza por separado el desempeño de 5 áreas del conocimiento, que son Artes y Humanidades, Ingeniería y Tecnología, Ciencias de la Vida, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. Esta clasificación corresponde a la forma que en Gran Bretaña se arman las facultades.
Aula de la Facultad de Derecho de la UBA. Foto: Maxi Failla Este año se evaluaron más de 21.000 programas académicos en 1.900 universidades de más de 100 países.
La UBA administró 45 ubicacionesentre disciplinas y áreas del conocimiento (6 en el top 50 y 14 en top 100). Le siguen la Universidad Nacional de La Plata (25), la de Córdoba (18); la Di Tella y Nacional de Rosario (7); y la Austral, la UCA, la Universidad Nacional San Martín (6).
Como ocurre desde hace años, los autores del ranking señalan que las universidades argentinas se destacan en Humanidades y Ciencias Sociales, pero lo digo debilidades en las ciencias duras. Salvo por casos aislados como Ingeniería en Petróleo o Ciencias Veterinarias.
“La raíz de esta disparidad reside en la investigacion. La ausencia de universidades argentinas en el Top 100 de las métricas bibliométricas -como Citas por Publicación y H-Index- subraya la necesidad de potenciar la producción científica con impacto global. En última instancia, es la sólida reputación académica argentina, con 26 programas de alto nivel mundial, la que continúa traccionando el posicionamiento del país y compensando el déficit en los indicadores de investigación técnica”, afirma Juno.
Investigadores en un centro científico de la UBA. Foto: UBABrasil es el país de la región que más aparece, con 382 menciones. Le siguen Chile (214), México (188), Colombia (170), y recién en el quinto lugar está la Argentina (134).
¿Cómo puede Argentina mejorar? Los autores del ranking señalan que debe haber más inversión y mayor producción científica.
“En un mercado de educación superior dinámico y globalizado, potencias emergentes -especialmente en Asia- han demostrado que la competitividad es el resultado directo de inversiones sostenidas y políticas de largo plazo. Para que Argentina logre escalar posiciones, no basta con acciones aisladas y se requiere un enfoque integral que tenga como motor principal el fortalecimiento de la producción científica. Este avance exige ejes estratégicos claros: la expansión de redes de colaboración internacional para ganar visibilidad y know-how, la formación de capital humano/académico al más alto nivel y la implementación de sistemas de incentivos que priorizan la producción de investigación de alto impacto”; dice Juno.
Pero el experto aclara que no se trata solo de investigación. “El ascenso sostenido en los rankings internacionales dependerá, en gran medida, de la capacidad de las universidades para cerrar la brecha con el mercado laboral. En un escenario donde la Inteligencia Artificial está redefiniendo las estructuras económicas, estrechar vínculos con los sectores productivos locales e internacionales es vital para garantizar que los graduados argentinos no solo posean conocimientos técnicos, sino que sean percibidos como líderes capaces de navegar la transformación digital”, afirma.
El ranking por dentro
QS elabora su ranking por disciplina sobre la base de cuatro parámetros: reputación académica (basada en encuestas de percepción), reputación del empleador (lo mismo), cantidad de citas en papers científicos y, finalmente, un índice que mide la productividad y el impacto de las investigaciones, basado en los papers más citados por otros científicos y la cantidad de papers citados.
Estudiantes de la UCA, en Puerto Madero.Ahora, todos estos parámetros tienen peso distinto de acuerdo a la especificidad de cada carrera. Por ejemplo, el rendimiento de la investigación -basado en el análisis de la base de datos Scopus/Elsevier- se considera un indicador más fuerte en Medicina, donde la disciplina depende en gran medida de la investigación, mientras que en Artes se usan otro tipo de indicadores.
El ranking QS es uno de los cuatro rankings globales de universidades que se realizan año tras año, y que ganan cada vez más influencia política y mediática. A diferencia de otros, como el de Shanghai (China) y el CWUR (Arabia Saudita), QS (junto al Times, también inglés) le asigna un gran peso a la “reputación”, que se elabora a partir de encuestas de percepción.
Rankings como los de Shanghai y el CWUR, en cambio, construyen sus mediciones dándoles mayor peso a datos más “objetivos”como la cantidad de profesores con premios Nobel o artículos publicados. El que se conoce este miércoles es el ranking QS específicamente desglosado por áreas de estudio.



