A pesar de todos los avances en neurociencia llevados a cabo de un tiempo a esta parte, los científicos siguen sin tener del todo claro dónde nace la conciencia humana. Es decir, dónde se crea lo que se podría llamar la sensación del “ser”. Ahora un estudio ha planteado una idea cuanto menos curiosa para resolver este interrogante. Hablan de una “vía invisible”.
Según la investigación, el propio cerebro podría valerse nada más y nada menos que de la luz y campos electromagnéticos para darle forma. Se trata de una hipótesis arriesgada, desde el punto de vista científico, que ha generado un intenso debate alrededor. ¿Será que realmente la mente funciona de una manera que, de alguna forma, desconocemos más de lo que se pensaba?
Un estudio propone un origen para la conciencia humana.
Tradicionalmente, la ciencia ha explicado el funcionamiento del cerebro a través de dos grandes mecanismos: señales eléctricas entre neuronas y procesos químicos mediante neurotransmisiones. Lo que hace el nuevo estudio publicado en Biofísica y Biología Molecular y reflejado en varios medios especializados, es suponer la existencia de una tercera vía.
Según los investigadores, las neuronas no solo envían impulsos eléctricos, sino que también generan campos electromagnéticos que podrían transportar información de una forma más compleja de lo que se pensaba hasta ahora. Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la implicación de los llamados biofotones. O sea, pequeñas partículas de luz emitidas por las células.
Estos serían, según dicen los especialistas, extremadamente débiles, invisibles a simple vista, pero se encontrarían presentes en diferentes tejidos. Incluidos los del cerebro. Lo que sugiere la teoría es que estos biofotones podrían actuar como mensajeros internos, transmitiendo información dentro del cerebro de manera rápida y eficiente.. No todo, entonces, sería un sistema eléctrico y químico.
Pero el estudio no se detiene ahí. También va aún más lejos al plantear que estos procesos podrían estar relacionados incluso con la física cuántica. Lo cual implicaría la aparición de fenómenos como la superposición y el entrelazamiento. Ambos podrían jugar un papel fundamental en la creación de la conciencia como tal. Aunque no es algo que todo el mundo acepte de buena gana.
Una teoría cuanto menos controvertida.
Con todo, la teoría tiene un problema: la llamada “conciencia cuántica” (que no es una idea del todo nuevo) se enfrenta a un inconveniente: el propio cerebro no es lo que se dice muy cuántico. O expresado de otra forma: a diferencia de los sistemas cuánticos que se emplean en laboratorios, sus condiciones no parecen las más adecuadas, ya que es caliente, húmedo y biológicamente activo.
Todo ello parece hacer difícil que los efectos cuánticos puedan mantenerse estables durante mucho tiempo. Pero incluso así, la existencia de los biofotones vendría a demostrar que aunque la teoría es aún especulativa, quizás no esté desencaminada del todo. Al menos, no tanto como se pensaba hasta ahora.
