El encuentro es un momento muy solemne de la Semana Santa. En estas jornadas de vigilancia pascual pero también electoral –en Andalucía se votará en poco más de cincuenta días– tuvo lugar en Sevilla otro encuentro, pero este con una alta significación política, entre el presidente de la Junta, Juanma Moreno, y el expresidente Felipe González en un homenaje a Cayetana de Alba, la duquesa.
El acto había sido convocado muchos meses antes de que el presidente andaluz anunciara la fecha de los comicios pero, aunque ambos trataron de evitarlo, el elefante en la habitación -las elecciones- estuvo ahí todo el tiempo.
González, como quien no quiere la cosa, dejó caer que tal vez Moreno logre otra mayoría absoluta.
Ambos intentaron evitar hablar de la política actual de España. Esto no es campaña, dijo el dirigente andaluz, para quien la sola compañía del ex dirigente socialista, crítico sin tapujos hacia Pedro Sánchez, era un regalo… de campaña.
Tal vez por prurito profesional empezaron pasando de puntillas por el escenario electoral y hablaron de geopolítica, de las guerras del desequilibrio del mundo, de Trump, a lo largo de la conversación moderada por la periodista Susana Griso. Pero el barro acabó apareciendo. De refilón, como quien no quiere la cosa. Y lo hizo a través de algo tan concreto como el tren. González calificó de dispar el actual sistema ferroviario. Usuarios atrapados en averías constantes, lo que Moreno escuchó sin dar la réplica, dejándolo hacer. No era solo una crítica técnica, más bien era una enmienda a la totalidad. Por elevación: si no funcionan los trenes no funciona un Estado.
Todo, no obstante, muy educado pero con mordiente. El presidente andaluz, aprovechó para recordar los tiempos en los que se hacían políticas para el interés común, dijo, y ahí sacó a relucir el AVE a Sevilla. Momento, nostálgico, de paso convertía la conversación en una nueva colleja a la actual Administración que no va a poder reparar a tiempo la línea del AVE a Málaga para Semana Santa. El PP está tratando de sacar petróleo de esa zanja política.
González eligió la ironía para dejar una de las frases de la tarde. Recordó su mayoría absoluta de 1982 y, mirando a Moreno, deslizó con media sonrisa: “Ten cuidado, que podría volver a pasar… algún día”. Un aviso cómplice que provocó las risas entre los asistentes. “Algún día”, dijo el malagueño.
El acto en sí no era lo relevante –pese a la devoción que Sevilla pueda sentir por la casa de los Alba– pero sin suda sí lo fue el momento y los protagonistas.
En el PSOE, donde las expectativas electorales no son buenas, nadie abrió boca pero de puertas adentro, este encuentro de Felipe González les alejó todavía más de su viejo mito.
Antes de finalizar el acto, se le preguntó a Felipe González quién votaría en los comicios andaluces. “Yo soy socialista”, contestó.
